quinta-feira, 16 de abril de 2015

Un Viaje en la Mayonesa


Por lo general, y creo que así lo estudié un día, se define a los metales como elementos sólidos que comparten ciertas propiedades físicas, químicas y mecánicas que los distinguen. Además del brillo, la maleabilidad, ductilidad, dureza, tenacidad y elasticidad, estos son buenos conductores de calor y electricidad y tienen una elevada capacidad de reflexión de la luz.

Los estudiosos del tema afirman que esas características se deben a que poseen una estructura interna cristalina con átomos dispuestos y enlazados de manera ordenada y específica, distribuidos en planos que permiten el deslizamiento de los átomos cuando se produce algún tipo de fuerza sobre ellos. La posibilidad de deslizamiento es la que permite la maleabilidad. Adicionalmente, su conductividad eléctrica se debe también a su estructura atómica: tienen un núcleo con carga positiva y electrones con carga negativa en movimiento alrededor, lo que permite la transmisión de calor y electricidad.

Lo más curioso ahora, a más de estas metafísicas explicaciones, es que un metal líquido capaz de cambiar de forma y moverse en un determinado espacio, ha sido desarrollado por científicos de la “Academia China de Ciencias” y la “Universidad de Tsinghua”, donde los científicos señalan que este material podría servir para desarrollar robots transformables, como en la película “Terminator 2”, de acuerdo con lo informado por la prensa oficial de dicho país asiático.

Dichos expertos, citados por la agencia oficial “Xinhua”, han explicado que este metal puede adaptar su forma al espacio geométrico en el que se encuentran. Asimismo, se mueve por un campo eléctrico endógeno (que se origina desde el interior) basado en tres elementos principales: aleaciones líquidas, metales próximos que el material puede absorber y el hidrógeno generado por reacciones electroquímicas.

Conjuntamente, la escuela médica de la Universidad de Tsinghua y el Instituto Técnico de Física y Química de la Academia China de Ciencias están trabajando en el desarrollo de esta tecnología, cuyos resultados preliminares se publicaron en la revista especializada “Materiales Avanzados”… Y pienso que muy leída por militares de alta patente, siempre en busca de novedades para sus juguetitos bélicos.

Como sea, los científicos chinos señalan que este metal líquido podría servir para desarrollar robots transformables, algo que hasta ahora solo se ha visto en las películas de ciencia ficción, como el famoso “T-1000” de la película Terminator 2… Por favor, no confundir con George W. B., el Terminator 3, ya que éste era un excéntrico enfermo mental y no un robot.

Por lo demás, como ejemplo práctico del nuevo avance, los expertos chinos llegaron a mostrar como este metal líquido absorbía una pieza de aluminio y se transformaba en una pequeña bola de cinco milímetros de diámetro. Luego, ese metal fue capaz de moverse de forma espontánea en distintas disoluciones durante más de una hora, a una velocidad de unos cinco centímetros por segundo, equivalentes a unos 0,18 kilómetros por hora… ¡Un súper bólido!

Una demostración perfecta que a pesar de dejar a muchos ensandecidos, a otros tantos los hizo pensar que a esa velocidad podrían llegar luego a las Islas Molucas, en el archipiélago malayo, y allí insistir en negociar quinquillerías y retratitos de Mao con aborígenes de raciocinio corto… ¡Inverosímil! 

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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