Por lo general,
y creo que así lo estudié un día, se define a los metales como elementos
sólidos que comparten ciertas propiedades físicas, químicas y mecánicas que los
distinguen. Además del brillo, la maleabilidad, ductilidad, dureza, tenacidad y
elasticidad, estos son buenos conductores de calor y electricidad y tienen una
elevada capacidad de reflexión de la luz.
Los
estudiosos del tema afirman que esas
características se deben a que poseen una estructura interna cristalina con
átomos dispuestos y enlazados de manera ordenada y específica, distribuidos en
planos que permiten el deslizamiento de los átomos cuando se produce algún tipo
de fuerza sobre ellos. La posibilidad de deslizamiento es la que permite la
maleabilidad. Adicionalmente, su conductividad eléctrica se debe también a su
estructura atómica: tienen un núcleo con carga positiva y electrones con carga
negativa en movimiento alrededor, lo que permite la transmisión de calor y
electricidad.
Lo más
curioso ahora, a más de estas metafísicas explicaciones, es que un metal
líquido capaz de cambiar de forma y moverse en un determinado espacio, ha sido
desarrollado por científicos de la “Academia China de Ciencias” y la “Universidad
de Tsinghua”, donde los científicos señalan que este material podría servir
para desarrollar robots transformables, como en la película “Terminator 2”, de
acuerdo con lo informado por la prensa oficial de dicho país asiático.
Dichos
expertos, citados por la agencia oficial “Xinhua”, han explicado que este metal
puede adaptar su forma al espacio geométrico en el que se encuentran. Asimismo,
se mueve por un campo eléctrico endógeno (que se origina desde el interior)
basado en tres elementos principales: aleaciones líquidas, metales próximos que
el material puede absorber y el hidrógeno generado por reacciones
electroquímicas.
Conjuntamente,
la escuela médica de la Universidad de Tsinghua y el Instituto Técnico de
Física y Química de la Academia China de Ciencias están trabajando en el
desarrollo de esta tecnología, cuyos resultados preliminares se publicaron en
la revista especializada “Materiales Avanzados”… Y pienso que muy leída por
militares de alta patente, siempre en busca de novedades para sus juguetitos
bélicos.
Como sea, los
científicos chinos señalan que este metal líquido podría servir para
desarrollar robots transformables, algo que hasta ahora solo se ha visto en las
películas de ciencia ficción, como el famoso “T-1000” de la película Terminator
2… Por favor, no confundir con George W. B., el Terminator 3, ya que éste era
un excéntrico enfermo mental y no un robot.
Por lo
demás, como ejemplo práctico del nuevo avance, los expertos chinos llegaron a mostrar
como este metal líquido absorbía una pieza de aluminio y se transformaba en una
pequeña bola de cinco milímetros de diámetro. Luego, ese metal fue capaz de
moverse de forma espontánea en distintas disoluciones durante más de una hora,
a una velocidad de unos cinco centímetros por segundo, equivalentes a unos 0,18
kilómetros por hora… ¡Un súper bólido!
Una
demostración perfecta que a pesar de dejar a muchos ensandecidos, a otros
tantos los hizo pensar que a esa velocidad podrían llegar luego a las Islas
Molucas, en el archipiélago malayo, y allí insistir en negociar quinquillerías
y retratitos de Mao con aborígenes de raciocinio corto… ¡Inverosímil!
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