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sábado, 4 de outubro de 2014

Fanáticos Islámicos son la Hidra de Lerna


En una etapa cataléptica entre el espanto y el horror, las personas civilizadas advierten impotentes las atrocidades que transmiten las noticias que llegan a diario desde medio oriente. Los baños de sangre y de terror que enlutan a miles de hombres, mujeres, niños y familias enteras, son parte de una danza macabra interminable, protagonizada por seres ebrios de odio, de intolerancia, mesianismo y venganza, con ansias de poder y dominio y peligrosa omnipotencia.

Mientras la cristiandad superó -aparentemente- hace mucho las épocas guerreras de las cruzadas, los tenebrosos tiempos de la inquisición y las sangrientas guerras de religión, el islam -una parte de él, al menos- sigue hundido en la obscuridad cruel de siglos pasados.

El viejo acuerdo “Sykes-Picot” realizado entre Inglaterra y Francia, que diseñó las fronteras al sur de Turquía tras la caída del imperio otomano y creó el mapa que dio forma de estado al Líbano, a Siria, a Irak y hasta cierto punto a la península arábiga, está siendo ferozmente vulnerado.

Al mismo tiempo, como la “Hidra de Lerna”, la serpiente de mil cabezas de venenoso aliento, el fanatismo musulmán traspasa su región geográfica y su contaminación llega a Europa en dos vertientes.

Por un lado el espeluznante fenómeno de jóvenes con ciudadanía europea y vocación de terrorista, que se toman el avión para ir a integrarse a las organizaciones fundamentalistas en busca del entrenamiento necesario para comenzar a matar, secuestrar, degollar, en nombre de una demente utopía como la del califato islámico.

El llamado “EI”, uno de los grupos más ricos, que dispone de US$ 1300 a US$ 2000 millones por el dinero de secuestros, robos, donaciones de multimillonarios islámicos, contrabando, peajes, extorsiones y el control de 7 campos petroleros y dos refinerías al norte de Irak y otro tanto en Siria, venden su producción en el mercado negro y se han apoderado de Mosul, la segunda ciudad de Irak.

El fanatismo absorbe a jóvenes de las periferias de las grandes ciudades del Reino Unido, Holanda, Bélgica, Alemania, España y hasta de las naciones más prósperas, como las escandinavas. Es gente que se siente marginada, con futuro nebuloso, sin objetivos en la vida.

La mayoría son hijos de una segunda generación de inmigrantes, pero lo increíble es que también hay europeos como esa mujer británica que se hace llamar Umm Hussain, madre de algunos hijos, que siempre vivió de la ayuda social. Nunca trabajó y para no quedarse atrás frente a sus nuevos pares, publica sus deseos de cortar cabezas de cristianos. O los perversos que oficiando de verdugos han decapitado con total sangre fría a dos inocentes periodistas norteamericanos. Siempre con una cámara delante, para difundir la escena urbi et orbi, ya que les interesa que el pánico se extienda y se tema.

Pero no solo existe el problema de estos cientos o miles que van a foguearse en el terreno, además del peligro latente de que regresen, gracias a sus pasaportes de la UE para luego cometer allí nuevas atrocidades.

Hay otros riesgos que tienen muy preocupados a los europeos, asustados por el número creciente de musulmanes en sus países, que al decir del holandés Geerte Wilders, Presidente del partido “Freedom of the Netherlands”, en una conferencia en Estados Unidos, se trata de ocupantes, porque no vienen para integrarse a la sociedad que los acoge, y menciona: “El Islam más que una religión, es una ideología política. Un sistema que imparte severas reglas para la sociedad y la vida de cada persona dictando sobre cada aspecto de ella. Islam es sumisión. No es compatible con la libertad y la democracia, su objetivo es imponer la sharia”.

La Universidad de San Diego, California, ha calculado que en 12 años, el 25% de la población europea será musulmana y, de acuerdo a Bernhard Lewis, a fin de siglo serán la mayoría. En Inglaterra, ya hay juzgados en el sistema legal británico que aplican la “sharia”. En Francia hay muchos barrios donde las mujeres no pueden entrar si llevan la cabeza descubierta mientras proliferan las mezquitas. A los profesores se les indica evitar autores que ofendan a los islámicos, tal Voltaire, Diderot, Darwin. Tampoco se puede hablar del Holocausto judío.

Por ahora, queda por ver lo que la coalición de varias decenas de países logrará hacer de aquí en adelante, además de gastar varios millones de dólares en bombas y armas, pues lo cierto hoy día, es que los “burbujeros”, o sea los fabricantes de burbujas financieras y de armas letales y los que han hecho del Estado su arma para la perpetuidad y abuso del poder prepotente, todos nadando en los peligrosos océanos de petróleo, ya están prendiendo velas negras para que todo salga mal… ¡Sería una verdadera lástima!
(*) Por si está dispuesto, pase por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”. Allí lo aguardan algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Además, mis libros están en www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante 

quinta-feira, 13 de março de 2014

La Pesadilla de ser Negro en la India


Primeramente, el leyente debe considerar que el asunto en cuestión no es una exclusividad ocurrente de aquella región oriental de nuestro vilipendiado planeta, pero me da la impresión -al igual de lo que ocurre en otros países- que la incompetencia y el descaso de las autoridades gubernamentales de la India forjan aún más la acentuación de este melancólico tema de odio premeditado hacia los seres humanos de otras razas.

Es evidente que la razón de lo antes mencionado se debe a las recientes revistas nocturnas que son realizadas en casas de subsaharianos en Nueva Delhi, las que son lideradas por un miembro del gobierno de la capital y sin permiso judicial, que trajeron a flote la discriminación y el preconcepto que es practicado en la India contra la gran comunidad negra que allí reside.

Por ejemplo, Mek, un estudiante nigeriano, llegó a explicar a la “Agencia Efe”: “Para mí, es muy difícil vivir aquí porque somos negros. Cuando alguien te ve por la calle te ataca con piedras. Salir después de las ocho de la noche es complicado. Además, las mujeres negras son perseguidas... ¿Por qué eso acontece? ¡No sé decir! Pero en mi país le preguntamos (a la numerosa población indiana) si para ellos es difícil vivir en Nigeria, y nos responden que no. ¿Entonces, por qué para nosotros es difícil vivir aquí?”, cuestionó Mek.

El relato de este estudiante, que cursa gestión de negocios en la capital indiana, se repite con frecuencia entre los negros que se arriesgan a hablar, pues desde que las casas comenzaron a ser revistadas a partir del 15 de enero, lo que predomina es el silencio.

En la noche del 1º de marzo el hecho volvió a suceder. Es que el abogado y ex consejero de Justicia del gobierno de Nueva Delhi, Somnath Bharti, realizó una incursión acompañado de la policía y de cámaras de televisión por un barrio de la capital con gran emigración subsahariana, ya que Bharti y otros acusan a los vecinos negros de dedicarse al tráfico de drogas y la prostitución.

Esa noche, Bharti ordenó a los policías para que entraran en una de las casas, no en tanto ellos se negaron ya que no portaban orden judicial. Delante de la recusa, él, junto con algunos seguidores y moradores del barrio, actuó por cuenta propia.

Fue cuando Bharti obligó a cuatro ugandeses a comparecer al hospital para realizar un test por consumo de drogas -que dio negativo-, e, inclusive, exigió a una de ellas a orinar en público, según el abogado de las víctimas, Harish Salve.

Pero el relato de otro de los subsaharianos va más allá: “Ninguno de ellos usaba uniforme. Batieron en la gente, me golpearon en el ojo y por todos lados. Pensé que me iban a matar. Después me llevaron para la comisaría”, alcanzó a declarar uno de los ugandeses al canal indiano “NDTV”.

Es conveniente destacar que el tema de la percepción de los negros como gamberros, vulgares y traficantes de drogas, parece ser algo generalizado en barrios como Krishna Park, en el cual existe una gran comunidad de nigerianos.

Por ejemplo, Anil Kumar, de 51 años, acompañado de su perro, y quien afirma orgulloso que sólo late para negros, declaró: “Los negros salen en grupos y pasean hasta de madrugada, pero la policía no les hace nada. Sentimos que somos nosotros los que vivimos en Nigeria y no al contrario… Sentimos miedo de ellos”.

Al igual que Kumar, Vijay Sharma, de 54 años, protesta, junto a otras vecinas del barrio, explicando que se siente escandalizada por la forma como se visten las nigerianas… “No tienen noción de quien es el pueblo que vive aquí”, comentó, acrecentando que los negros no se importan en hacer barullo cuando las otras personas están durmiendo.

“Los malos tratos a los cuales sometemos a los africanos, es producto de nuestra actitud con el color de la piel. No nos gustan aquellos que son más oscuros que nosotros, en cuanto ansiamos por una piel más clara”, discurrió el prestigiado periodista Karan Thapar, que comanda un programa de entrevistas en la TV.

En la obra “India: retrato de una sociedad”, el psicoanalista Sudhir Kakar y la antropóloga Katharina Kakar, basan esa obsesión por la piel más blanca al sistema de castas, en el cual “un brámame será más claro que un intocable”.

“Hay pruebas por toda parte de esa preferencia indiana por la piel clara y el menosprecio, que fronteriza el desprecio a los de piel oscura. (...) Un africano de piel oscura recibirá, en general, un tratamiento condescendiente y será, inclusive, sometido al ridículo”, sentencian estos autores en su libro.

Kim Barringhton Narisetti, una editora afroamericana que vive en Nueva Delhi, llegó a escribir un artículo que fue publicado a fines de enero en el diario indiano “The Economic Times” sobre los continuos ataques y provocaciones que ella sufre por causa del color de su piel… “Un niño de unos ocho años me tiró una piedra y me tendría golpeado en el ojo si yo no estuviese con lentes de sol. (...) Otro día, en un hotel, un otro niño saltaba y hacía gestos imitando un mono, en cuanto apuntaba para mí y para mi hija, mientras sus padres se reían”, recordó ella en su artículo.

Claro que cualquier viviente puede extrapolar esta situación de intolerancia hacia prójimos de distintas razas y otros credos en su propio país, ya que casos similares ocurren con más o menos incidencia de que en la India… Y es eso lo que me lleva a preguntar al considerado leyente: ¿No estaría en la hora de bajar los decibeles, no declamar tanto, y pasar a valorizar un poco más tantas cosas positivas que existen en medio de los desastres y de las actitudes segregacionistas y discriminatorias que todavía conservamos, y pasar a luchar todos juntos para desterrar de nuestro planeta la violencia, el racismo xenófobo y la mala fe?... Bastaría con un pequeño esfuerzo para cada uno contribuir con un poco… ¿No le parece?

(*) Si desea seguir la misma línea y enfoque de este Blog, dese una vueltita por “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog que contiene apenas instantáneas del cotidiano. Disfrútelo visitando http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ y pase por mis libros en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ...