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sexta-feira, 13 de novembro de 2015

Nos Tocará el Azar del Viernes 13


Que el Universo reserva sorpresas que nosotros mal soñamos que existan, todos ya lo sabemos. Y eso de que la Tierra puede ser “albo” de una de esas sorpresas, también. Pero si por ahí combinamos todo esto con el supersticioso viernes 13, ¿qué ocurriría?

Me explico mejor. Un viernes que caiga en el día 13 de cualquier mes, se considera un día de mala suerte en la mayoría de las culturas occidentales. Claro que existen ensalmos similares en otras tradiciones; particularmente en Grecia y países hispanohablantes, donde el martes 13 tiene el mismo papel -no tan higiénico-, al igual que el viernes 17 en Italia.

En un mamotreto lleno de polillas que guardo con afecto en mi estantería, descubrí que el número trece, desde la antigüedad, fue considerado como de mal augurio por varios motivos. Entre los principales, el hecho de ser el siguiente número primo después del doce -el doce sería tenido en gran estima, dadas su practicidad y cualidades matemáticas-… Ya que obviamente era primo y no cuñado, y con eso digo todo.

Otros ejemplos: en la última cena de Jesús, trece fueron los comensales; tanto la Cábala como las leyendas nórdicas enumeran a 13 espíritus malignos; en el Apocalipsis, el capítulo 13 corresponde al anticristo y a la bestia -no a la suegra-; incluso una leyenda escandinava cuenta que en una cena de dioses en el Valhalla, Loki, el espíritu del mal, era el decimotercer invitado; esto se “cristianizó” más tarde al decir que Satán -Abadón- era el 13º ángel (Apocalipsis 19:11). En el Tarot, el número hace referencia a la muerte, aunque para hacer justicia hay que añadir que no sólo significa muerte sino también significa cambio: cambio de estado, de vida, etc. Asimismo, las brujas viajaban al monte Blocksberg en grupos de trece durante la Walpurgisnacht.

Inclusive, el viernes, en el mundo cristiano, ha sido considerado históricamente como un día de luto, pues es aquel día de la semana en que fue crucificado Jesús de Nazaret. Otro ejemplo muy claro es la decisión de Tom Sawyer de visitar un cementerio en la noche de un viernes. Con todo, la asociación de este día con el fin de semana es, relativamente, muy reciente… O sea, se convirtió en un día de loca farándula.

Para finalizar estas soflamas filosóficas con olor a moho, otro ejemplo célebre es el viernes 13 de octubre de 1307, cuando, bajo las órdenes de Felipe IV de Francia, un grupo de caballeros templarios fue capturado y llevado ante el tribunal de la Inquisición para ser juzgado y condenado por supuestos crímenes en contra de la cristiandad. Sin embargo, cuanto a esto, hasta hoy no se sabe bien si la decisión del rey francés se debió a una motivación religiosa, debida a los rumores que se tejían en torno a esta orden mística, de quienes se decía protegían o custodiaban secretos íntimos de la Iglesia, como el Santo Grial, o, más probablemente, a cuestiones económicas… Lo que sería más factible, ya que por la plata baila el mono… y el rey también.

Dejando de lado este palabrerío todo, mi intención era comentar que es exactamente ese tipo de “mala suerte” la que ocurrirá este final de semana. Todo, porque un equipo de especialistas en visiones cósmicas consiguió realizar una cabalística previsión en la cual se sabría la hora y el lugar exacto en que nuestro ya vapuleado planeta será atingido por varios pedazos de basura espacial conocida como “WT1190F”.

De acuerdo con el equipo que realizó la investigación, la fecha estaría bastante próxima: se trataría de hoy viernes, que justamente cae en el día 13 del calendario gregoriano.

El posible choque ya causa conmoción en la comunidad científica por tratarse de uno de los pocos objetos espaciales cuyo impacto no puede ser medido. Con todo, el pedazo de basura espacial es monitoreado desde 2012, y desde entonces, su origen, así como su formación, continúa desconocido. Por cuenta de ello, desde la época en cuestión, la Nasa ha estado buscando formas de calcular lo mejor posible el lugar donde se dará el impacto.

Por ende, después de mucho trabajo, el equipo liderado por Bill Gray, investigador del “Laboratorio de Propulsión a Chorro” de la Nasa, descubrió el horario y el lugar de la caída. Efectivamente, afirmó que hoy viernes 13, el monte de basura caerá a 65 kilómetros al sur de Sri Lanka, y la caída puede ocurrir por vuelta de las 4:20 de la madrugada, por lo que los especialistas esperan que no cause mayores traumas.

Juzgo que nada ha de ocurrir, salvo si a un Henri Cartier-Bresson de la actualidad, al recordar la ternura de los bigotitos de Hitler, de nada se le ocurra tomar el té de la media noche por olvidar la codicia de los medios de comunicación que no lo alertaron a tiempo sobre “WT1190F”, o hasta se le antoje querer practicar pesca submarina en el Mar de las Laquedivas, cuando podría usar muy bien el bidé de su casa… ¡Impactante tema!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

terça-feira, 21 de abril de 2015

¿Juego de Taba o Pura Suerte Sin Lógica?


Tengo entendido que “la suerte” es un encadenamiento de sucesos que por muchos llega a ser considerada como un evento casual o fortuito. Así, quienes creen en la suerte, sostienen que las condiciones de vida pueden depender del “destino” o de la existencia y utilización de amuletos.

A su vez, los que acreditan en “superstición” sostienen que ciertos objetos o entes (como una herradura, un trébol de cuatro hojas, una pata de conejo, cruzar los dedos o tocar madera) pueden traer buena suerte. Otras cosas, en cambio, le generan mala suerte: un gato negro, romper un espejo, derramar sal o abrir un paraguas dentro de una casa. A más, en ambos casos, la lista continúa.

Sin embargo, uno de los puntos débiles de la superstición se aprecia al observar que ésta cobra formas diferentes en cada cultura. Por ejemplo, los japoneses no dan ningún significado negativo a eso de abrir un paraguas dentro de una vivienda y, cuando lo hacen frente a una persona occidental, suelen sorprenderse ante su reacción.

Por su vez, para los “racionalistas”, la suerte no existe. A estos, lo que se considera buena o mala suerte puede explicarse a partir de la aplicación de las “leyes de la probabilidad”. Por ejemplo, si un balcón cae sobre una persona, esto no habla de su suerte; el deterioro que el edificio haya sufrido hasta el momento del accidente hace que la estructura se desprenda, independientemente de quién esté pasando por debajo.

No en tanto, es poco común notar que la razón también se opone a las falacias lógicas de los amuletos. Como bien puede ser el caso de un croata que perdiera su billetera hace 14 años con una importante suma de dinero dentro, que según él usaría para pagar una obra.

Este individuo que nunca cargó con amuleto alguno y hasta se recuperara de aquel golpe anímico que le aliviara el bolsillo, resulta que ahora acaba de recibir por correo el maldito objeto de vuelta con todos los documentos dentro, e incluyendo la cantidad de dinero acrecido de las debidas tasas de interés, conforme lo ha informado la prensa local.

El periódico “24 sata” afirmó que Ivica Jerkovic, un morador de la ciudad de Donja Moticina, al este del país, declaró sin más: “A principio, pensé que era una broma”.

Su exclamación se explica, porque dentro del paquete del correo, Jerkovic encontró su vieja billetera con todos los documentos y 1.500 francos suizos (1.440 euros), lo que significa 440 euros a más de lo que él tenía en el momento que perdiera el objeto.

“No consigo imaginar un mejor regalo de Pascua”, dijo él, al destacar el hecho de que el remitente anónimo le hubiese enviado el dinero acrecido del correspondiente interés.

Jerkovic, de 50 años, acredita que la persona que años antes encontrara su billetera debería estar pasando por dificultades financieras.

“Sólo puedo imaginar que este dinero lo salvo del mal momento, pero supongo que el individuo tuvo que hacer cálculos durante años para devolver el valor justo”, completó el sorprendido afortunado.

Como el lector puede apreciar, existe una tendencia a creer que la suerte es producto de una serie de factores que podemos controlar, como ser el estado de ánimo y las decisiones que tomamos en torno a un cierto objetivo. Ergo, suele decirse que quien se mantiene positivo ante los desafíos y no deja de luchar hasta conseguir lo que busca, tiene más probabilidades de conseguirlo que aquel que duda y anuncia el fracaso aun antes de empezar; el primero atrae la buena suerte, mientras que el segundo, la mala…

En todo caso, pienso que Ivica debe ser un jugador habitué de la “taba”, y tiene por costumbre que el hueso siempre le caiga del lado llamado de ¡Culo!... Qué se yo

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/