Lo que la
gran mayoría de hombres y mujeres aprendió, tal vez muchos de ellos por
experiencia propia de la época que iban a la escuela, es que los piojos no pasan de una infestación inocua que en
realidad no produce ningún impedimento serio, ya que esos minúsculos bichitos no
transmiten ninguna enfermedad, salvo tener que rascarse. Con todo, existe una
serie de mitos y creencias que preocupan a los niños, sus familias y sus
maestros.
Por
su vez, hago constancia de que el adjetivo “piojoso” suele ser aplicado no
solamente a la persona o animal que
tiene muchos piojos, sino que usualmente se emplea hacia la persona que merece
desprecio, generalmente porque esta no ayuda a los demás. Pero si mal no
recuerdo, este término inclusive suele utilizarse para referirse a la persona
sucia y cubierta de trapos, así como a todos los harapientos,
desastrados, zarrapastrosos y andrajosos que vemos por la calle… Excepto
los políticos, claro, por estos estar incluidos en una categoría especial en la
fauna de nuestro globo terráqueo.
Dejando un
poco de lado todos estos deméritos hacia la imagen de cualquiera, lo que ahora
se sabe, es que un caso extremamente raro de ser registrado, sucedió con una
mujer que quedó gravemente anémica después de sufrir con una infestación de piojos.
El detalle a tener en cuenta, es que estos vampirisimos bichitos simplemente le
chuparon buena parte de su sangre. Y por si el cenceño leyente no lo cree, el
registro de esta enfermedad rarísima fue realizado hace poco en la arenosa Arabia
Saudita.
Esta succionada
mujer, que tuvo su identidad preservada, descubrió qué era lo que la aquejaba
después que fueron realizados diversos exámenes. De acuerdo con el periódico “Daily
Mail”, los hambrientos piojos causaron la perdida de hierro en el organismo de
esta joven de 22 años a través de la succión de las células rojas de la sangre.
Es de no
creerlo, pero lo que se sabe, es que los síntomas de la enfermedad en la joven
fueron bastante graves. Comenzaron con pequeños devaneos, los que de a poco se
transformaron en palpitaciones, tontura, fatiga y, finalmente, en un fuerte dolor
en el pecho. Empero, por ser inusitada, la causa de la anemia demoró para ser
encontrada.
Antes de la
causa real de los síntomas ser descubierta, se sospechaba que la joven apenas se
alimentaba mal -en todos los sentidos-. Con todo, cuando finalmente dio entrada
en el hospital, ella misma afirmó que pasó años tomando antidepresivos luego
que su madre falleciera. Para sorpresa de todos los que la atendieron, los
médicos se dieron cuenta que su depresión no tenía ningún tipo de relación con
los piojos.
Así que, luego
de realizar un examen minucioso en todo el cuerpo de la joven, lo único que los
médicos encontraron fueron arañones considerablemente grandes en la cabeza de la
paciente, además de millones de bichitos. Fue cuando descubrieron que estaba
infectada de piojos y liendres que chupaban literalmente la sangre a través de
las heridas que ellos mismos habían hecho en la región.
De tan raro,
su caso acabó siendo registrado en la revista médica “BMJ Case Reports”. A
continuación del inusitado descubrimiento, ella pasó por un tratamiento con champú
especial, acompañamiento psicológico e ingestión de suplementos alimentares. Como
resultado, pasadas algunas semanas, ella ya presenta una mejora considerable en
relación a su peor periodo.
Esto me hace creer que un problema no es el
problema. El problema es nuestra actitud frente al problema. Y por su vez razono que cada uno tendrá sus razones, y, como de costumbre, esas
razones sólo cada uno las conoce, por lo que a veces es preferible no responder,
ya que la boca es un órgano que será de más confianza cuanto más silencioso se
mantenga. Así que, con estas u otras palabras se ha recordado aquí que todos
los días pasados fueron vísperas y todos los días futuros lo han de ser
también… ¡Famélico!
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