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domingo, 22 de novembro de 2015

Vegetando Entre Piojos y Vampiros


Lo que la gran mayoría de hombres y mujeres aprendió, tal vez muchos de ellos por experiencia propia de la época que iban a la escuela, es que los piojos no pasan de una infestación inocua que en realidad no produce ningún impedimento serio, ya que esos minúsculos bichitos no transmiten ninguna enfermedad, salvo tener que rascarse. Con todo, existe una serie de mitos y creencias que preocupan a los niños, sus familias y sus maestros.

Por su vez, hago constancia de que el adjetivo “piojoso” suele ser aplicado no solamente a la persona o animal que tiene muchos piojos, sino que usualmente se emplea hacia la persona que merece desprecio, generalmente porque esta no ayuda a los demás. Pero si mal no recuerdo, este término inclusive suele utilizarse para referirse a la persona sucia y cubierta de trapos, así como a todos los harapientos, desastrados, zarrapastrosos y andrajosos que vemos por la calle… Excepto los políticos, claro, por estos estar incluidos en una categoría especial en la fauna de nuestro globo terráqueo.

Dejando un poco de lado todos estos deméritos hacia la imagen de cualquiera, lo que ahora se sabe, es que un caso extremamente raro de ser registrado, sucedió con una mujer que quedó gravemente anémica después de sufrir con una infestación de piojos. El detalle a tener en cuenta, es que estos vampirisimos bichitos simplemente le chuparon buena parte de su sangre. Y por si el cenceño leyente no lo cree, el registro de esta enfermedad rarísima fue realizado hace poco en la arenosa Arabia Saudita.

Esta succionada mujer, que tuvo su identidad preservada, descubrió qué era lo que la aquejaba después que fueron realizados diversos exámenes. De acuerdo con el periódico “Daily Mail”, los hambrientos piojos causaron la perdida de hierro en el organismo de esta joven de 22 años a través de la succión de las células rojas de la sangre.

Es de no creerlo, pero lo que se sabe, es que los síntomas de la enfermedad en la joven fueron bastante graves. Comenzaron con pequeños devaneos, los que de a poco se transformaron en palpitaciones, tontura, fatiga y, finalmente, en un fuerte dolor en el pecho. Empero, por ser inusitada, la causa de la anemia demoró para ser encontrada.

Antes de la causa real de los síntomas ser descubierta, se sospechaba que la joven apenas se alimentaba mal -en todos los sentidos-. Con todo, cuando finalmente dio entrada en el hospital, ella misma afirmó que pasó años tomando antidepresivos luego que su madre falleciera. Para sorpresa de todos los que la atendieron, los médicos se dieron cuenta que su depresión no tenía ningún tipo de relación con los piojos.

Así que, luego de realizar un examen minucioso en todo el cuerpo de la joven, lo único que los médicos encontraron fueron arañones considerablemente grandes en la cabeza de la paciente, además de millones de bichitos. Fue cuando descubrieron que estaba infectada de piojos y liendres que chupaban literalmente la sangre a través de las heridas que ellos mismos habían hecho en la región.

De tan raro, su caso acabó siendo registrado en la revista médica “BMJ Case Reports”. A continuación del inusitado descubrimiento, ella pasó por un tratamiento con champú especial, acompañamiento psicológico e ingestión de suplementos alimentares. Como resultado, pasadas algunas semanas, ella ya presenta una mejora considerable en relación a su peor periodo.

Esto me hace creer que un problema no es el problema. El problema es nuestra actitud frente al problema. Y por su vez razono que cada uno tendrá sus razones, y, como de costumbre, esas razones sólo cada uno las conoce, por lo que a veces es preferible no responder, ya que la boca es un órgano que será de más confianza cuanto más silencioso se mantenga. Así que, con estas u otras palabras se ha recordado aquí que todos los días pasados fueron vísperas y todos los días futuros lo han de ser también… ¡Famélico! 

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

sábado, 10 de maio de 2014

La Culpa no fue de las Malditas Pulgas


Mi amigo leyente, puede que usted se asombre con tan parásita revelación, pero al dar cuenta que desde Inglaterra nos llega la noticia de que arqueólogos y científicos forenses que examinaron los 25 esqueletos descubiertos hace un año en la región de Clerkenwell, en Londres, uno se entera que ellos acreditan haber revelado el secreto sobre la naturaleza de la “Peste Negra”, una epidemia que sabidamente asoló a Gran Bretaña y a Europa durante la Edad Media, conforme lo informa el prestigioso periódico británico “The Guardian”.

Por tanto, el análisis investigativo, que hace parte del proyecto “Crossrail” de arqueología, lanzó sobre nuestras cabezas dudas sobre uno de los sucesos que hemos aprendido en los bancos de la escuela: “que la epidemia fue causada por la estirpe de una bacteria altamente contagiosa que era transmitida por las pulgas de las ratas”.

Pues bien, lo que ocurre, es que las evidencias que fueron retiradas de los restos humanos encontrados en “Charterhouse Square”, al norte de la ciudad de Londres durante excavaciones que fueron realizadas como parte de la construcción de una nueva línea de tren, sugieren una causa diferente: “que apenas una infección transportada por el aire sería capaz de dispersarse tan rápidamente matando tanta gente”.

Como puede notar, esta nueva tesis contradice las teorías de otros probados científicos, los que argumentan que la epidemia fuera causada por el surgimiento independiente de una bacteria en sus hospederos naturales: “la rata negra”.

Hasta el presente, ellos han venido afirmando que la Peste Negra llegó a Gran Bretaña a partir de Asia Central, en el otoño de 1348; y que hasta el final de la primavera del año siguiente, ella ya había matado seis en cada 10 personas en Londres. Así que, en base a estas afirmaciones, según la estimativa del mencionado periódico, si hoy día se aplicase esta regla de mortandad, la alta tasa de destruición en la actualidad mataría a cinco millones de vecinos.

En todo caso, lo que tenemos, es que al extraer el DNA de la bacteria de la enfermedad (la Yersinia pestis) de los dientes mayores de algunos de los cráneos recuperados, estos científicos fueron capaces de comparar la cepa de la Peste Negra preservada, con la que fuera recientemente responsable por la muerte de 60 personas en Madagascar, África. Sin embargo, para sorpresa de ellos, el material del siglo XIV -que causó la catástrofe más letal de la historia- no era más virulento de lo que muestra la africana enfermedad de hoy.

Empero, según afirman los investigadores que trabajan en el órgano de Salud Pública de Inglaterra, en Puerto Down, para que la peste se esparciese al ritmo que se desparramó, la plaga debe haber sido transmitida por la tos o el estornudo… “Fue una peste neumónica en vez de una peste bubónica. La infección se diseminó de humano para humano, en lugar de las picadas de pulgas de ratas” argumentó el científico Tim Brooks al reportero del “The Guardian”.

Para apoyar su tesis, Brooks evaluó lo que aconteció en Suffolk, en 1906, cuando la peste mató una familia y luego después se extendió para un vecino que había concurrido para ayudarlos. Según Brooks, la culpada era la peste neumónica, que se estableció en los pulmones de las víctimas y se desparramó a través de la respiración de los infectados.

Por su vez, los tétricos esqueletos de Charterhouse también fueron capaces de revelar que la población de Londres se encontraba en malas condiciones de salud en general cuando la enfermedad los alcanzó. Los arqueólogos encontraron evidencias de raquitismo, anemia, dientes destruidos y desnutrición infantil.

Por otro lado, y asumiendo que tales revelaciones finales tengan fundamento, no se puede descartar la idea de que la culpa fue del rey “Eduardo III Plantagenet”, quien además de dedicarse a la guerra con Francia para el mantenimiento de su red de alianzas políticas, realizó un severo aumento de impuestos que causó recias protestas por parte de sus súbditos, y se encargó personalmente de que el arzobispo de Canterbury quedara condenado al ostracismo político, dejando por tanto a su pueblo sin el pan y el circo… Pero eso sí, con las ratas y sus pulgas… ¿No es abismante? 

(*) Si desea seguir la misma línea y enfoque de este Blog, dese una vueltita por “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog que contiene apenas instantáneas del cotidiano. Disfrútelo visitando http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ y pase por mis libros en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ...