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quarta-feira, 29 de outubro de 2014

¿A qué Tribu Pertenezco?


La verdad, la verdad, es que yo todavía no definí que rumbo tomar, aunque estoy a medio camino y sólo me falta el detalle de las plumas que usaré. Pero si el carismático lector aún no decidió cuál es su horda, le recomiendo atenerse a lo que el sociólogo francés Michel Maffesoli, que acuñó el término “tribus urbanas”, considera sobre el tema de la atomización de nuestra sociedad en comunidades poniendo en evidencia una “nueva forma de vivir juntos”.

Por tanto, es oportuno saber su definición en las respuestas dadas por Maffesoli:    

-¿Cuál es su definición de las “tribus urbanas”? - Son grupos humanos que se constituyen por afinidades a partir de mediados del siglo XX y de las grandes rebeliones juveniles como la de 1968. Sus miembros comparten los mismos gustos, las mismas orientaciones sexuales o religiosas, o la misma forma de consumir. Es difícil hacer una lista, pero alcanza con ir a las grandes ciudades para verlas.

-¿Por qué el fenómeno de tribalización aparece precisamente en ese momento de nuestra historia? - Por un fenómeno de desgaste del modelo social anterior basado en el individuo. En 2000 años de historia, se constata que las sociedades evolucionan por ciclos de más o menos tres siglos y medio. Al final de un ciclo, el modelo de sociedad padece fatiga, un poco como le pasa a una máquina. De esa forma, la Edad Media cedió el paso al Renacimiento, que a su vez pasó a la modernidad, y así sucesivamente. Es lo que se llama la crisis. La crisis que hoy en día todos reducen a su dimensión económica, pero que en realidad está en nuestras mentes, en nuestra manera de pensar, de organizarnos. El sociólogo norteamericano Pitirim Sorokin utiliza el término de “saturación” para describir el fenómeno. Es un poco como si se agregara un poco de sal o de azúcar a un vaso de agua y que hasta el último grano uno no se percatara de que el agua está saturada.

-Usted califica a estas tribus de “posmodernas”, ¿por qué ese término? - La modernidad comienza en el siglo XVII con Descartes, que nos dice “Pienso dentro de la fortaleza de mi mente” y firma así la partida de nacimiento del individuo dueño de sí mismo. La modernidad continúa en el siglo XVIII, en el que se consolida nuestra forma de pensar, y luego en el XIX en el que se constituyen los modelos sociales, antes de perderse a mediados del siglo XX. Allí comienza lo que yo llamaría “la posmodernidad”, de la cual el tribalismo es una de las manifestaciones. Es decir ya no una sociedad unificada, sino un mosaico de comunidades reunidas por afinidades.

-La palabra “tribu” también plantea interrogantes. Hace referencia al pasado más que a la modernidad. - Decidí usar la palabra “tribu” en 1988 (año de publicación del libro “Tiempos de tribus”) un poco por provocación. Quería mostrar que estábamos asistiendo a un regreso de algo que se creía superado. Cuando hablan de tribus, los etnólogos se refieren a la forma en que se protegían en la jungla de la adversidad, sea cual sea. Hoy en día, en las junglas de piedra que son nuestras grandes ciudades contemporáneas, no hay necesidad de cerrar filas, por eso aparecen comunidades que comparten simplemente los mismos gustos. La diferencia de las tribus posmodernas reside en la sinergia entre lo arcaico y lo tecnológico. Hoy en día, un 70% del tráfico en internet corresponde a encuentros comunitarios, eróticos, filosóficos o religiosos. Es lo característico de la posmodernidad, el asociar opuestos. De un lado, lo corporal, las ganas de disfrutar la vida, y del otro, lo espiritual, como lo demuestran la aparición del “New Age” contemporáneo, el hinduismo o el yoga.

-¿Cómo puede evolucionar el fenómeno? - “Estamos construyendo una manera distinta de vivir juntos, que no se reconoce en la sociedad oficial. Lo que hoy está fuera de la ley será la norma mañana. Se ve muy bien cómo las pequeñas comunidades musicales, sexuales, y culturales de los años 60 se convirtieron en referentes de hoy. Al igual que los poetas malditos del siglo XIX, que hoy son referencias universitarias. Creo que es algo característico del ser humano.

No sé si le ha servido de mucho sus explicaciones, pero es fácil deducir que los integrantes de la vieja ola, o sea los integran los grupos arcaicos de la intelectualidad, los periodistas o los políticos están desfasados frente al fenómeno y se mantienen en esquemas sociales tradicionales… ¿Será?

(*) Si le parece bien, visite el blog “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, http://guillermobasanez.blogspot.com.br/... Libros y e-book disponibles en Livraria Saraiva: www.saraiva.com.br; y en: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante 

segunda-feira, 1 de setembro de 2014

No Fue Dios Quien le Dijo: Levántate y Anda


A veces es necesario resignarse ante ciertos hechos que ocurren en la faz natural o transformada de esta tierra; aunque yo mismo piense que es malo que se tenga que comenzar un asunto por un prólogo que, al igual que un catálogo general, lo logre explicar; así como también comprendo lo pésimo que es, que forzadamente un prólogo presuma de tanto, sólo porque las conveniencias y los hábitos acabaron por hacerlo obligatorio… Aunque todos sabemos que el hábito no hace al monje.

Pero, en fin, mismo que uno quiera parecer bien intencionado, ha de comprender el leyente que no siempre existe un encuentro pacífico entre las subjetividades y objetividades, cuanto más con las intimidades y afinidades. Porque en consecuencia, ante toda ocurrencia similar, cualquiera tendrá que enfrentar: choque y adecuación, reconocimiento y descubierta, confirmación y sorpresa.

Es obvio que el protagonista de tal hazaña viajó, pero no muy lejos, viajó por dentro de sí mismo, por la cultura y la fe que lo formó y que de alguna manera aun lo está formando, por lo que significa que durante un par de horas, él fue un espejo que reflejaba imágenes exteriores, una vitrina trasparente por la que luces y sombras atravesaron, una película sensible que registró, en tránsito y proceso, las impresiones, las voces, el murmullo infinito de todo un pueblo.

Pero como bien sé que el escepticismo y la sospecha son multitudinarios, mostraré el palo y la piedra -que no es filosofal-, o mejor dicho, usted mismo lo podrá confirmar junto con la Secretaria de Salud Pública de Bahía (Sesab por su sigla), en Brasil, una vez que ésta abrió una investigación interna para apurar la actuación del equipo médico que atendió, la noche del domingo 24, al paciente Walter Lúcio de Oliveira Gonçalves, un masculino de 54 años, en el “Hospital Menandro de Farias”, situado en el municipio Lauro de Freitas, en la región metropolitana de Salvador.

Hasta aquí, nada he dicho, pero resulta que Gonçalves, portador de un cáncer, había llegado a la referida unidad médica con dificultades respiratorias y, pocas horas después, terminó sufriendo tres paradas cardíacas. Sin embargo, de acuerdo con lo declarado por el portavoz de la unidad médica, el paciente no respondió a las tentativas de reanimación, por lo que fue declarado muerto, a las 23 horas, cuando entonces fue llevado, dentro de un saco plástico, para la morgue.

Con todo, pese al infortunio de su hado, dos horas después, su hermano Waltério notó que había movimiento en el material que envolvía el cuerpo de su deudo, por lo que avisó a los médicos, quienes llevaron al fallecido paciente de vuelta para la Unidad de Terapia Intensiva del nosocomio.

Así pues, esa misma multitud de susceptibles a la que antes me referí, pensará que la familia del paciente, que acompañó el atendimiento, estará ya en busca de un buen abogado para querellar una suculenta indemnización pecuniaria, pero otra vez se engañan éstos, ya que los de su tribu defienden al equipo médico del hospital, y atribuyen la “resurrección” de Gonçalves a un milagro otorgado por la Hermana Dulce, una reconocida beata de aquella latitudes.

El propio paciente, que está consciente y lúcido, fue quien afirmara que la beata bahiana había sido quien intercediera por su vida. Claro que no lo ha dicho con palabras sonantes, pues, sin poder hablar por causa de una traqueotomía, Gonçalves sólo escribió una esquela, en la cual cuenta que vio a su madre (ya muerta) y que ella le pidió para rezar por la Hermana Dulce… “Yo vi a mi madre diciéndome: Hijo, se apegue a ella y serás salvo”, indica un trecho del texto… “Vi la muerte a mis pies, pero mi fe fue tan grande que me curé. A todo este equipo (médico) y a la Hermana Dulce, por todo y por todos, muchas gracias”.

No obstante, haya que reconocer que esa misma fe de Gonçalves fue quien le ayudó a que fuese transferido, en la tarde del lunes 25, para el centro de oncología del Hospital Santo Antonio, un nosocomio administrado por las “Obras Sociales Hermana Dulce” (Osid por su sigla), en Salvador.

Además, de acuerdo con la familia, para venerar tal prodigio milagrero, el valor que fue gasto con la compra del ataúd (U$ 1000), ahora será donado para la “Osid”.

¡Pronto! Delante de lo que ya no es más un impase, alcanzo a razonar, sereno, frente el sometimiento de estas letras, que necesito aquietarme en el silencio de las meditaciones aquiescentes y en la abrupta mudez de las irrevocabilidades… ¡Santísimo tema!

  (*) Por si está dispuesto, pase por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”. Allí lo aguardan algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Además, mis libros están en www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante