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quinta-feira, 3 de julho de 2014

Un Hobby Puede Llegar a ser Matador


Uno no debe equivocarse al imaginar que una afición no es sinónimo de hobby, aunque muchas veces confundamos la historia y la etimología de ese término. En realidad, esa inclinación no es más que una actividad cuyo valor reside en que aquél que la ejecuta lo haga por su interés o amor hacia la actividad en sí misma y los frutos intelectuales, artísticos, deportivos o materiales que ella genera… Aunque no se puede negar que ciertos memos inclinan su afición para el lado equivocado.

En todo caso, cabe entonces preguntarse: ¿qué es un hobby? Pues bien, según indica la “Real Academia de la Lengua”, significa un “pasatiempo o entretenimiento que se practica habitualmente en los tiempos de ocio”. Su importancia radica en que, al hacer aquello que a uno lo apasiona, podemos alejar de la mente por algún rato las preocupaciones y el estrés, enfocándonos en una actividad que nos relaja y nos convierte en un ser creativo… No en tanto se diga que algunos exageran a tal punto y con tamaña perfección, que la logran practicar en la horizontal. 

Pero claro, el tiempo pasó y quizás algunos se olvidaron de eso. La maldita rutina, los hijos, las deudas y el afán de cada día terminaron por alejarlos de aquello que amaban hacer en sus ratos de ocio. ¡Gran error!, mi amigo, pues son esos espacios de asueto los que nos conectan con uno mismo, los que nos alejan del estrés diario y los que nos recuerdan el eterno niño que uno lleva dentro, aquel que, aunque no lo crea, puede ser nuestro salvador ante las preocupaciones del día… O a veces el causador de nuestra propia muerte. 

Claro que ésta última especulación mencionada se debe más bien al hecho de que una mujer, coleccionadora compulsiva de 66 años, terminó muriendo luego después de ser aplastada por una pila de objetos que ella acumulaba por afición dentro de su casa en Cheshire, Londres, Reino Unido.

De acuerdo con el periódico “The Mirror”, Beverly Mitchell fue rebasada por un enorme montón de botellas, diarios, revistas y otros residuos. En realidad, por causa de su compulsiva manía, afición o hobby -llámelo como quiera-, el primer piso de la casa cedió debido al excesivo peso de los materiales allí acumulados.

Cabe agregar que como ella vivía sola con sus excesos de despojos, su cuerpo fue encontrado solamente una semana después del derrumbe, cuando la policía invadió la residencia luego de ser alertada por el cartero, quien desconfió del elevado número de correspondencia que se acumulaba en el buzón. 

El sargento Kevin O'Donnell, coordinador del grupo de agentes que irrumpieron en la vivienda, comentó: “Es pura basura.... Simplemente, ella nunca tiraba nada fuera. Era una montaña de correspondencias, paquetes, botellas, lotes de papeles, periódicos y revistas”, explicó sin remilgos.

Sin embargo, una vez que ha quedado comprobado que la afición puede llegar a matar, agregaré que la manía o afición no es una exclusividad de los humanos, hecho que fue corroborado por los vecinos de una villa de Ludernalp, en Berna, capital de Suiza, en esa misma semana, puesto que ellos pudieron comprobar “in loco” la veracidad del apotegma: ¡Sólo cuando la vaca vuele!

Bueno, si ella volaba o no, no sé, pero sí es verdad que ellos se llevaron un tremendo julepe al encontrar a una aficionada vaca parada arriba de un tejado… Cuyo hobby era dejar parte de su rumiante apetito allí depositado.

Según informó la prensa local, la vaca trepadora huyó de su rebaño y saltó al tejado de una residencia de la mencionada villa luego después de ser perseguida por su dueño. Como la cumbre del techo de la hacienda queda próxima a un promontorio del terreno, el animal consiguió saltar con facilidad… O tomó “Red Bull”, que le dio alas.

Pues bien, el dueño de la vaca intentó utilizar una escalera con el propósito de tirar el animal del techado, pero falló y se cayó durante las tentativas… “Tuve que mirar tres veces para acreditar que realmente había una vaca en el techo”, le confesó más tarde al reportero del periódico, “Rolf Steiner”. 

En todo caso, la vaca alpinista no se hirió, y luego después bajó por cuenta propia del techado y sin necesidad de contar con la ayuda de los vecinos. Entre tanto, el dueño de la residencia relató diversos daños en las tejas de la casa… Además de la bosta allí defecada, evidente.

Con todo, recapacito sin necesidad de afición a traumas de cualquier índole, que frente a este conjunto de turbaciones metabólicas, sólo Girolamo Acquapendente, el gran anatomista del Renacimiento, fue quien, a partir de un retrato de su sobrina, concluyó sin sistemática erudición, que los bebes se parecen con los embriones que fueron y con los viejos que se tornaran… ¡Fantástico!

(*) Si le parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ...

domingo, 11 de maio de 2014

El Tropiezo no fue del Cartero


Puede que cualquier crédulo se anticipe y ya quiera echarle las culpas a la empresa responsable por el servicio postal por causa de su deplorable servicio, o quizás a las malas ganas de un malintencionado cartero que por motivo incierto atrasó su trabajo, o quizás porque éste se sentía afectado en sus funciones. Claro que nada de esas apresuradas suposiciones son correctas, pero lo cierto es que el sobrecito que contenía una carta que fuera escrita por un marinero británico en 1916 durante la “Primera Guerra Mundial”, la cual era dirigida a sus queridos padres, al fin ha llegado intacta a manos de su nieta casi un siglo después, conforme lo ha informado la biblioteca de las islas Orcadas (al norte de Escocia).

Resulta que el marinero David John Phillips, apodado “Dai” el cual trabajaba reparando un barco en las mencionadas islas al norte de Escocia durante la contienda bélica (1914-1918), era el autor de la misiva que intentó enviar a sus amados padres que vivían en Gales y que firmó como “vuestro chico de la chaqueta azul”… Palabras que demuestran el lado poético de este menudo lobo de mar.

Sin embargo, todo este asunto principia cuando la referida carta apareció por de pronto detrás de una chimenea en una casa de esas islas en 1980, y hace un año llegó a la biblioteca de la ciudad escocesa.

Con el propósito de descubrir su olvidadizo autor, o quizás queriendo recuperar su arañada imagen como institución al servicio de la comunidad, los funcionarios de la biblioteca decidieron colgar una fotografía de la carta en su blog. Un curioso pariente lejano de origen canadiense, vinculado con la familia de Phillips y que estaba interesado en conocer sus raíces genealógicas, fue quien la descubrió en el blog y la relacionó con la nieta del marinero.

Pues bien, el asunto es que este indagador emparentado de la nieta del nauta Phillips, entró luego en contacto con ella, la cual, unas vez enterada, declaró abismada: “Él me llamó hace una semana más o menos y me dijo: creo que deberías ponerte en contacto con el archivo de la biblioteca de las islas Orcadas, porque he visto un post en su blog y estoy seguro de que va sobre tu abuelo”.

“Cuando yo vi la foto, supe al momento que era de mi abuelo. Reconocí el nombre y la dirección en la fotografía de la carta… Fue una mezcla de gran emoción, sorpresa e incredulidad”, alcanzó a explicar la nieta al revelar sus sentimientos.

Evidente que para rechazar los impertinentes y erróneos pensamientos de la chusma que emitió su opinión antes de saber los verdaderos por qué, la biblioteca buscó aclarar la situación y expuso su dictamen diciendo que la carta apareció detrás de una chimenea en la antigua casa del marinero y su esposa, por lo que se cree que este joven lobo del mar debió apoyarla en la repisa -sellada y cerrada, a la espera de que alguien la echara al correo-, pero el sobre se cayó sin que nadie lo percibiera.

En fin, resumiendo la cuestión, sino el contenido de este post se hace largo como esperanza de pobre, resulta que en la demorada carta, Phillips se dirigía a su familia, que por entonces vivía en Gales, y les pedía que se acordaran de él… Algo que realmente estos deben de haber hecho, pero con evocaciones no tan cordiales así como él deseaba, ya que las menciones de sus padres deberían referirse más bien al olvido, la indiferencia y la ingratitud de este hijo de… abandonados padres. 

Pese a todo, Phillips se casó en 1919 luego después de terminada la guerra, y se instaló en las islas Orcadas con su esposa, hasta que ambos se trasladaron años después a Llanelli (al oeste de Gales), donde se dedicaron a regentar un establecimiento de ultramarinos y tuvieron dos hijos.

Escrito esto, sé que muchos me han entendido bien, pero ciertamente, como suele ocurrir en determinados casos, y admitiendo una posibilidad que no es absurda, sé que no lo han entendido todo. Empero, esto no es motivo de sorpresa para mí, ya que la regla ha sido siempre ésa. No olvidemos que estamos en el terreno de los hechos, donde teorías que no estén al servicio de los mismos no cuentan para nada… ¡Bucólico asunto!     

(*) Si desea seguir la misma línea y enfoque de este Blog, dese una vueltita por “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog que contiene apenas instantáneas del cotidiano. Disfrútelo visitando http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ y pase por mis libros en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ... ¡Olvidadizo asunto!