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segunda-feira, 12 de outubro de 2015

Como Para Vivir y Morir Mil Veces


No es un tema morboso, pero, qué quiere que le diga, si al intentar establecer cuál es el origen etimológico de la palabra muerte, eso nos lleva a trasladarnos hasta el latín sin necesidad de uno tener que viajar a Italia. Es justamente en este lenguaje que en concreto descubrimos que ella procede del vocablo latino “mors, mortis”, término que con el paso del tiempo daría lugar al verbo morir en todas sus conjugaciones.

Por consiguiente, la muerte nada más es que un efecto terminal que resulta de la extinción del proceso homeostático en un ser vivo -pensante o no. Dicho de otra manera: es el fin de la vida. Evidente que la muerte puede producirse por “causas naturales”, como la vejez, enfermedad, consecuencia de la cadena trófica, aborto espontáneo, desastre natural; o por “causas inducidas”, como lo es el suicidio, homicidio, eutanasia, aborto inducido, accidente, desastre medioambientalO también por causa de las bombas y tiros del Isis, Al Qaeda, Boko Haram o de las coaliciones dirigidas por Barak o Vladimir.

Con todo, como sabemos que los que ya han muerto por la causa que sea y fuere resultan ser egoístas y no vuelven para contarnos el cuento, surge aquí una pregunta: ¿Usted tiene la curiosidad de morir y volver a la vida?

Pues le recomiendo que no se quede con ese impertinente deseo que lo pueda llevar a la muerte. Que lo diga Rebecca Morris-Roberts, que, a los 28 años, ya murió nada menos que 13 veces… “Murió y volvió”, claro.

Rebecca es un mujer británica que vive en Wrexham, una ciudad del País de Gales, y tiene una enfermedad -que no es mental- extremamente rara que hace con que su corazón pare de palpitar súbitamente. Por tanto, conforme explican los médicos, ella pasa a ser considerada “técnicamente muerta” toda vez que eso acontece.

Queriendo aprovechar esos cinco minutos de fama transitorios que ya se han vuelto repetitivos en su vida, ella explicó al periódico inglés “Daily Mirror”: “Es una sensación horrible, mis ojos giran, mis labios y mi rostro se ponen cenicientos, mi cuerpo queda completamente rígido, no consigo moverme. Entonces paro de respirar y comienzo a tener convulsiones”.

Por no nos engañemos, porque la vida de Rebecca siempre fue complicada por cuenta de la “síncope asistólica refleja”, el nombre de la enfermedad que ella tiene. De los 16 a los 21 años, visitó diversos médicos en busca de un tratamiento adecuado, pero todos ellos tomaron su historia como si fuese un chiste. Ella llega a afirmar que, inclusive, llegó a ganar el apellido de “reina del drama”… Pero como no vive ni en México ni en Venezuela, no consiguió ningún papel en la dramaturgia televisiva. Fuera estos pesares, a pesar de la enfermedad, Rebecca intenta vivir una vida normal. Lo qué, según ella, en la mayoría de los momentos lo consigue.

En todo caso, cuando ella se casó -porque nadie es de hierro-, en 2014, hizo todo lo que una novia común hace y deshace -inclusive por las noches y en la oscuridad de la pieza-, pero eso sí, siempre con la presencia de paramédicos para cualquier emergencia, no fuese que desmayase al ver la muerte chiquita.

Mostrando buen humor a pesar de su extraña condición, ella afirma: “De alguna forma mi cuerpo usa la desfibrilación en sí mismo. Es una condición bien poco común y al fin de cuentas no sé lo que lo causa. En todo caso, hago algo que algunos súper héroes hacen: ¡me regenero!”… Mismo que por las noches se degenere.

Gregario por ver surgir el febril entusiasmo del público lector con tanta excrementosa verborragia siendo dicha en los palcos del mundo, me ven luego el fecal consuelo grupal de las cohesiones entorpecidas, cuando todo debía ser permitido viniendo de donde venga, desde que no sea, claro, del anal orificio de la soledad… ¡Mortífero asunto!  

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

domingo, 20 de setembro de 2015

¿Son de Venus o de Marte?


De por sí, la escena ya bastaría para llamar la atención de cualquier incauto. Imagine entonces por un segundo: “una pelota de fuego baja del cielo y golpea de lleno la superficie terrestre, más específicamente la península de Yucatán, en México”. No obstante lo que vendría después habría de dejar a los moradores del lugar aún más aturdidos… Lo que lleva a pensar que sería más o menos, o quizás exactamente, con o sin el mérito que aporta la dramaturgia, algo así como lo es el espectáculo electoral: ¡eludir plateas!

Evidente que no me refiero a esto último por causa de sus prestidigitaciones inherentes a la política vulgar, y sí por el ilusionismo del Arte de Tergiversar, el “trompe l´oeil” que los maestros del marketing escénico consiguen alcanzar.

Puede también que no sea más que la quintaescencia de la ferocidad surreal ligada a las vastas ambiciones dramaturgas de un soñado elenco de la escuela de Cantinflas. Por cierto no se sabe; pero lo irrefutable del caso, es que en el mismo local en que el objeto volador no identificado se chocara con el peninsular suelo terrestre yucatanense, también fue encontrada una pieza muy extraña. Y no faltó tiempo para que muchos de los curiosos y charlatanes que acudieron al bendito local, anunciar que se trataba de una “forma humanoide” que podría estar junto del OVNI en cuestión.

Independiente de lo ingénito del caso, ya que nada puede llegar a ser más patético de que títeres sin gracia o políticos cazando votos, parece que la forma humana en cuestión fue encontrada pocas horas después que la famosa bola de fuego cayese del cielo y se chocase con el suelo, mismo que ese humanoide careciese de un soplo de grandiosidad y falta de énfasis en la pretendida elocuencia y hasta estar falto de una viscosidad verbal.

Una vez encontrada la pieza, mismo estando falto de ese estoicismo último y cruel que al mismo tiempo lleva multitudes al delirio, eso dejara a los moradores confusos y pasmados, una vez que ellos pasaron a garantizar que se trata de una forma de vida de otro planeta que viajaba hacia la Tierra.

Cuando consultados, los especialistas en estos asuntos voladores que nos caen del cielo, no necesitaron convocar profetas y otros iluminados y agoreros para decir de qué se trataba, en un intento vano de tranquilizar a la población.

En todo caso, ellos insistieron en explicar que se trataba de una cualidad común a ser encontrada en los meteoros que de vez en cuando caen en la Tierra, una vez que, a pesar de asustadores, esos asteroides menores pueden sí caer en nuestro planeta y no tener relación alguna con otras formas de vida… Aunque para mala suerte de mucho, ellos nunca tengan caído en la casa presidencial.

Las personas que encontraron esa extravagancia celestial, hablan siempre en partes desparramadas por el suelo y no en piezas. Ellas saben que no es un dron o algo similar.

“Dicen que parecía algo vivo”, llegó a comentar un vecino del lugar, y a otro se le ha dado por decir: “Mire para el cuerpo que fue encontrado, el esqueleto, que parece un robó o un traje espacial alienígena. Eso, porque de ninguna manera, mismo tratándose de un cuerpo extraño como éste, podría soportar esa caída tan grande y continuar en buen estado”.

No sé por qué miércoles este asunto me lleva a meditar con lo acontecido con Pórcia, la mujer de Brutus, cuando sospechara de su marido estaba metido en politiquería romana y amenazó con matarse. Sin embargo, de nada le sirvió enseñar la uñas. Todos sabemos que después de participar del asesinato de César, y él propio difuntearse a filo de espada, Brutus no dejara alternativa al estoicismo de la esposa sino el suicidio alucinado, tragando carbones en brasas… ¡Maravilloso!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/