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sexta-feira, 7 de outubro de 2016

Receta de Amor



No sé si con lo que diré acertaré el martillo en el clavo, pero presupongo que solamente el amor es el único sentir que posee ese poder místico y a su vez extático de unir dos personas sin uno quitarle dignidad al otro, y por su vez no menoscabar el propio narcisismo.
No es una fórmula de las Ciencias Exactas, no obstante por el contenido de la receta de para calcular que el amor es el notable proceder que no toma celosa posesión de las personas. Sin embargo, es, probablemente, a su vez, ese cernidero de emoción que por veces nos turba la única afectividad que puede lograr anteponer la humanidad a la ideología o lo que más sea.
El mero pensamiento de que el amor pueda ser una posibilidad real, es lo que brinda esperanzas a la vida, ya que de otro modo ella estaría vacía y no tendríamos como suministrar las energías infinitas necesarias para superar cualquier adversidad.
En realidad, todos aquellos que hemos tropezado un día en los desengaños y tenemos el corazón ungido de espinas, sospechamos sin misericordia de aquellos que aman y los ignoramos por considerarlos ingenuos e irrelevantes, sólo por el hecho de suponer que ellos actúan en forma falsa.
Seguramente han de ser esas decepciones lo que nos otorga la fingida seguridad de que nadie puede tener pasiones verdaderas al punto de preocuparse realmente por otra persona sin tener motivos adicionales.
Irremediablemente, a través del lánguido y sempiterno paso del tiempo, he logrado finalmente comprender cuán profundamente decepcionantes llegan a ser las expectativas no satisfechas, y, por tanto, concluyo que el único consuelo que nos queda para evitar ese desencanto inevitable, es que todos deberíamos tratar el amor como un deseo irresistible de ser irresistiblemente deseado.

domingo, 25 de outubro de 2015

Estamos a un Paso de la Vida Eterna


No es necesario ser un ignorante para afirmar que el ansia humana por pretender driblar su destino inevitable es algo que ha estado moviendo a muchos científicos y especialistas en todo el mundo... Y otros chiflados también. Por tanto, querer, a todo costo evitar la certeza de la muerte, es algo que puede hacer con que alguien avance hasta el extremo. Como parece haber ocurrido en Perú recientemente.

No hace mucho, más bien a comienzos de octubre, que, en esos parajes andinos, el médico Edgar Aranda apareció en los medios de comunicación locales alegando tener entre manos la técnica perfecta para conservación de cuerpos ya exinanidos. Sin embargo, como palabras no muestran más que intenciones y luego se las lleva el viento, para lograr probar su punto irrefutable, realizó, según las informaciones dadas por el periódico “Daily Mail”, algo más allá de lo audaz: conservó el cuerpo de su hermano muerto por más de un año.

Con todo, durante los momentos en que Aranda anuncia su descubrimiento efectivo, sin embargo, en nada ellos recuerdan un experimento científico. Todo por lo contrario, el médico intenta probar su punto de vista asustando a sus familiares al, de nada, desenterrar el cuerpo de su fallecido hermano.

Sin dar mayores explicaciones, él va al local donde su hermano Ramón está enterrado y comienza simplemente a retirarlo de dentro del cajón. Testigos presenciales del hecho afirman que la familia del médico, en determinado momento, intentó impedirlo de realizar el sepulcral acto.

En las imágenes que fueron divulgadas por el propio médico Edgar, es posible ver que la piel del cadáver está extremamente conservada después de más de un año de su muerte. Es posible notar que no hubo también alteraciones morfológicas en las uñas, cabellos y piel de Ramón… Evidente que las partes impúdicas no fueron mostradas, pero es de imaginar que estarían muy arrugadas y muertas.

En todo caso, en la entrevista es posible escuchar y ver a Edgar afirmando: “Es como si mi hermano nunca tuviese muerto, parece que él está apenas durmiendo… Con la fórmula que tengo entre manos, posibilito que los muertos continúen con sus apariencias de vivos y eso puede ser muy interesante”.

Para llegar al develamiento, Edgar necesitó de tiempo. Mucho tiempo. El médico afirma que trabajó al lado de alumnos suyos por más de diez años para desenvolver una fórmula especial que posibilitase tal “hecho”. Ahora, de ojo en la plata que podrá ganar con eso, la mantiene en secreto.

De acuerdo con Edgar, que también es profesor universitario, la técnica consiste en extraer todo la sangre del muerto y substituirla por una mistura química que él no revela aún su contenido… Lo que parece ser una fórmula ultrapasada, ya que por aquí, quien nos extrae la sangre, es el Gobierno.

En todo caso, la cuestión ha levantado de rayano un debate ético enorme. En cuanto el médico afirma que su fórmula puede ser el principio de un estudio que llevaría a las puertas de la tan soñada inmortalidad, colegas de profesión y pacientes afirman que la técnica no tiene sentido, pues ella sólo conserva el muerto con la apariencia de vivo y nada más. Ergo, mucha polémica surgirá de ahora en más al pie de las montañas andinas.

Pues bien, mi acucioso leyente, cabe recomendarle que frente a ese eufórico clima andino-esfínterico al cual nos enfrentamos, sea práctico y muestre vivir en tiempo de felicidad, solicitando un “upgrade” para el deleite de acomodarse en almohadas tipo sintéticas y, al final, ponerse a asistir el “Armagedón” perfectamente sentado… ¡Exagerado!   

   (*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

sábado, 5 de setembro de 2015

Los Sobrinos de Matusalén


-¿Cómo le va, doctor? ¡Qué día espléndido tenemos hoy!

-¡Es verdad! Por eso dicen que siempre que llovió, paró…

-Ya sale usted con esas quisicosas de siempre. ¿Será que no tiene nada mejor a decir?

-Claro que sí, que luego, luego, me convertiré en un nuevo Matusalén, mi amigo.

-¿Vio? ¿Vio?... Después usted sale con eso de que soy yo el lelo, el mentecato, el menguado que anda repitiendo cosas sin nexo… ¿Se puede saber de dónde sacó esa ridiculez que anda diciendo, doctor?

-Sepa que no son inventos, hombre, pues, según lo indican, el tan soñado elixir de la juventud está muy próximo de dejar la ficción para tornarse realidad.

-¿Y por acaso usted piensa que yo me lo voy a creer, doctor?

-No pongo en tela de juicio su ignorancia, mi amigo. Yo me baso en un estudio que ha sido realizado por científicos españoles, quienes han dado con una fórmula que, ya experimentada en animales, aumentó en 65% las expectativas de vida.

-Eso quiere decir que usted tiene un chisme nuevo… ¿Por qué no me lo cuenta?

-Usted, ¿siempre curioso, no?... Bueno, no importa. Le cuento que unos especialistas  de la “Universidad de Oviedo” llegaron a la tan soñada fórmula “sin querer”; pues ellos estudiaban nuevos medicamentos para enfermedades raras relacionadas al envejecimiento, y parece que durante el proceso introdujeron dos moléculas especiales en ratas.

-No crea que es pura curiosidad de mi parte, doctor, pero me interesan esas hablillas que usted siempre descubre.

-Si usted leyese más, las descubriría al igual que yo.

-¿Me lo va a contar, o va a empezar a filosofar al igual que siempre?

-Al diablo con su impertinencia, mi amigo. Pero si está curioso, le indico que esas moléculas que servían para bloquear la acción de una proteína capaz de inhibir la formación de células tronco, dio un resultado sorprendente. Rejuvenecieron las células del organismo. Por tanto, como resultado, la expectativa de vida de las ratas creció así que las moléculas actuaron en su organismo.

-¿Y usted atina que yo me voy a comer ese cuento, doctor?

-Mi amigo, usted crea o reviente, que a mí me da lo mismo. Pero, para que sepa, esos científicos publicaron los datos en la revista “Nature Cell Biology”, por lo que ahora buscan mejorar los ensayos para que ellos puedan ser realizados en humanos.

-¿No se da cuenta que son sólo ensayos? Qué cándido es usted, doctor.

-Ingenuo, no. Yo le doy la mano palmatoria a la investigación científica.

-Para mí, ¿qué quiere que le diga?... Me parece que usted es muy confiado y a la vez necio con esa gente de delantal blanco. 

-En la vida hay que creer o reventar, pues si ellos obtén el éxito que se proponen con los sondeos que están realizando, la expectativa es que las personas puedan pasar a vivir hasta los 135 años sin mayores problemas, aunque algunos, claro, hasta podrían superar esa edad.

-Mire, doctor, me voy antes que me cague de risa aquí en la silla… ¿Por acaso usted sueña que un individuo logrará vivir tantos años con esa jubilación de morondanga que el gobierno paga?

-Esa es otra cuestión que…

-No me importa. Por hoy, basta, chau, ¡fui!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/