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sexta-feira, 20 de novembro de 2015

Una Fortuna en Tiritas


No perderé tiempo con cualquier banalidad insípida, pues ya nadie duda que todos los días nuevos amores nacen y viejos amores mueren. Sin embargo, alerto al más escrupuloso de los leyentes, que continúa siendo decisión de cada uno ir al festejo o quedarte en el funeral. Simples, así

Con todo, desde que el mundo es mundo, estamos al tanto que la avaricia es considerada como algo, digamos, muy feo y pecaminoso. No por menos es considerada uno de los pecados capitales -mismo que por veces ella ocurra en el campo-. No obstante ni por eso las personas dejan de ser avarientas y machetas al extremo, al punto de no comer banana para no tirar la cáscara a la basura.

Muchos no acreditan que hechos así existan hoy día -incluso con los que no comen huevos-, pero que lo diga una añosa señora de 85 años que vive en Viena, Austria, bella tierra que ya engendró grandes personalidades y hasta un demente llamado de Hitler.

En todo caso, debo esclarecer que por causa de su avanzada edad, recientemente ella se tornó moradora de una casa de reposo, no sin antes haber encontrado un método bastante inusitado e infalible para que su dinero no fuese utilizado por sus amados herederos cuando ella se muriese. Entonces, sin más, ella cortara todos los billetes que tenía guardado… Que, como todo viejo, probablemente los tenía bajo el colchón.

Y así, sin más, esta señora que no tuvo el nombre revelado, tijereteó nada menos que la suma de US$ 1,1 millón antes de ser transferida para la casa de salud. Su acto artero ocurrió porque ella juzgaba que su transferencia no debía ocurrir, y, contrariada en su propia voluntad, luego pensó que sus hijos no eran merecedores del dinero.

A pesar del trabajo que se diera de cortar ese montón de billetes verdes de la tierra del Tío Sam, esta octogenaria señora austriaca fue mal sucedida en su plan maquiavélico. Pues resulta que la entidad bancaria que administra la fortuna entró finalmente en la historia y garantizó que no se opondrá a que los favorecidos usufructuarios puedan gozar de lo que les es de derecho… Aunque no de su propiedad.

“Si el plan era que ninguno de los beneficiarios tuviesen acceso al dinero, entonces el plan falló. Si los herederos encontraron apenas “pedazos” de dinero y el origen de la cuantía puede ser probada, entonces queda claro que no habrá dificultad alguna en el proceso de cambio de esos billetes”, informó el gerente Friedrich Hammerschmidt… Ya de ojo en los dividendos futuros que su banco obtendrá administrando las cuentas crediticias de los nuevos beneficiarios.

Así pues, una vez que se enteraron de la novedad, los herederos no habrán de demorar a tener acceso nuevamente al dinero. Eso sí, ya con la añeja señora dueña de la fortuna internada en la casa de reposo y lejos de las tijeras, por lo que ellos podrán inclusive acelerar el proceso burocrático para que luego puedan administrar la fortuna desde ya, alegando, entre otras cosas, la falta de sanidad mental de la octogenaria para continuar siendo administradora de los billetitos verdes.

No sé, pienso que eso todavía no lo habíamos visto pese al tiempo que ya dura esta historia, pues a esta distancia nadie diría que tiene ella el mal carácter que se le atribuye y del que dieron pruebas suficientes sus herederos, mismo que el acto de ellos sea el peligro de las apariencias, sabiendo uno que cuando nos engañan, siempre será para peor… ¡Interesante!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

segunda-feira, 8 de dezembro de 2014

La Inseguridad nos Persigue Hasta la Muerte


Lejos de querer parecer escolástico y antes de que algún menguado lector anticipe su juicio, explico que la ciencia se ha ocupado en explicar que el sujeto que padece cleptomanía no puede evitar el impulso de robar objetos, independientemente del valor económico de lo que roba; pues puede estar sufriendo de un deterioro laboral, familiar, personal y legal. Eso se debe a un trastorno del control de impulsos y se ha clasificado como una adicción psicológica.

En realidad, la mala conducta de estos sujetos es precedida por una ansiedad creciente que se alivia inmediatamente después de poseer el objeto deseado, produciéndose un reforzamiento negativo. Dicho refuerzo es una de las causas por las cuales se mantiene la conducta problema.

En todo caso, un cleptómano, a diferencia del ladrón -inclusive el de corazones-, roba por necesidad de satisfacer un impulso, mientras que el último roba por diversión, necesidad de satisfacer un deseo material, económico o social llegando incluso al profesionalismo… Y hasta realizar fantásticas películas en Hollywood.

La diferencia radica en que el ladrón lo hace por un deseo material y económico, o por necesidad. Un ladrón puede pasar horas, días e incluso años planeando un gran golpe, mientras el cleptómano obedece generalmente a un impulso relativo dependiendo del lugar y tiempo en que él se encuentre.

Pues bien, olvidemos la explicación anterior y atengámonos a un hecho acaecido la semana pasada, cuando un hombre terminó detenido en Australia después de robar un coche fúnebre. Nada demás, salvo que éste contenía un féretro dentro. Conforme informó la prensa local, el sujeto lo hizo delante de los familiares del difunto que se preparaban para realizar el funeral.

Conforme lo explica la emisora “ABC”, tan insólito incidente ocurrió en las “Blue Mountains”, una región montañosa situada en los alrededores de Sídney, donde en realidad iría acontecer la ceremonia, cuando de repente un hombre salió detrás de algunos arbustos, se sentó en el asiento del conductor y arrancó con el vehículo.

Al notar la ocurrencia, los atontados y pasmos parientes del fallecido bloquearon enseguida la calle con otro vehículo y consiguieron detener al desconocido que, después de huir, tuvo que dar marcha atrás luego de entrar en un callejón sin salida.

El individuo, de 49 años, de inmediato alegó para los familiares del muerto que necesitaba ir al hospital. No en tanto, acabó siendo retenido por los coléricos presentes dentro de una camioneta hasta la llegada de la policía.

Poco más tarde, las autoridades informaron que el hombre sufre de problemas mentales y que estaba siendo procurado después que desapareciera de la casa de reposo -léase manicomio- donde estaba internado.

El desequilibrado varón terminó por ser llevado a un hospital donde fue sometido a exámenes antes de ser enviado a la casa de reposo, en cuanto los familiares del fallecido pudieron finalmente realizar el funeral sin problemas.

Al cavilar sobre lo que suele ocurrir durante un réquiem, ya comienzo a articular planos para mi grande bajada y a listar los pocos perteneces que podré llevar. Pues, como se sabe, el espacio en aquellos artilugios de maderas es exiguo. Por consiguiente, además de mi frágil figura, pienso en cargar sólo lo estrictamente necesario para la manutención personal en los abismales amagos del océano… Pacífico, por supuesto.

(*) Si le parece bien, visite el blog “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, http://guillermobasanez.blogspot.com.br/... Libros y e-book disponibles en Livraria Saraiva: www.saraiva.com.br; y en: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante