-Buenas y
disculpe, mi amigo.
-Disculpar
por qué, doctor.
-Porque me
atrasé un poquito… ¿El café me lo pidió con azúcar o hipocresía?
-¿Qué quiere
decir usted, con eso de “hipocresía”?
-Me refería
al edulcorante, ya que es común comer con exagero, y a seguir ponerle unas
gotitas de hipocresía al café, en lugar de azúcar.
-¡Mire, qué
ocurrencias tiene usted, doctor!
-Bueno, ha
sido una picardía de mi parte. Algo así como para entrar en calentamiento antes
de abordar el tema…
-¡A ver!...
¡A ver!... Eso me gustó más. ¿Qué chisme trae hoy, doctor?
-Quiera
disculparme, mi amigo. Venía con esa palabra en la punta de la lengua a causa
de lo que ocurrió en una aldea situada en el Estado de Rajasthan, al norte de
India.
-¡Opa! Que
interesante. Cuente nomás, doctor.
-Resulta que
los integrantes del consejo de dicha aldea, ordenara a una ciudadana, cuyo
marido huyera con la esposa de un vecino, a que ella pasase a vivir con el
morador abandonado o que le pagase una compensación monetaria.
-Más que una
hipocresía, a mí me parece que fue una ingratitud para con la mujer. Pero
complete, por favor, doctor.
-Sea cual fuere
el adjetivo justo, ahora la policía investiga el pedido de ayuda que un tal de
Rajendra Meghwal realizara al consejo de la aldea después de la fuga de su
esposa, acompañada de los dos hijos de ambos, con el vecino Kalulal Meghwal.
-Habrá sido
para localizarla. ¿O me equivoco?
-Rotundamente,
mi amigo.
-Entonces,
¿qué?
-Que
conforme relatara el policial Sanjay Kumar a la agencia francesa de noticias AFP, doña Mamta, la mujer de Kalulal,
que no estuvo presente en la reunión del consejo pero igual se fue a quejar a
la policía, le dijera a estos que el consejo de la aldea, “khap panchayat”, la obligara a
escoger entre pagar una compensación de US$ 4.775 a Rajendra Meghwal porque su
marido había huido con la mujer de éste, o que ella pasara a vivir con el hombre
“abandonado”.
-Disculpe,
doctor. Voy a cambiar el adjetivo... ¡Eso es una desfachatez!
-Sin duda,
mi amigo. Sin duda. Pero le explico que en la decisión del consejo de la aldea
no quedara claro si al vivir con Rajendra, doña Mamta debería desempeñar el
papel de esposa o de empleada doméstica.
-Eso no muda
mucho, supongo…
-Creo que
no, pero tampoco olvidemos que los consejos de aldea, conocidos como “panchayats”, consisten en grupos de
ciudadanos no electos que son considerados como árbitros sociales y morales de
cada aldea.
-Es como si
ellos viviesen en la época de las cavernas.
-Por
supuesto, mi amigo, y agregaría que no obstante esos consejos no tengan
cobertura legal, los “panchayats” son muy influentes y ya han sido acusados de
aplicar sanciones para “crímenes de honra” practicados por mujeres cuyas
acciones son vistas como vergonzosas por sus familias.
-No quiero
ni pensar lo que eso significa, doctor.
-Mejor no,
pero ya que estamos en el tema, le aclaro que esas cortes, llamadas de
“tribunales de canguros” por los críticos, son conocidas por las palizas en
público y por otras medidas de coacción que aplican a quienes ellos consideran
criminosos.
-En ese
caso, juzgo que no es una mala medida, doctor. ¿Ya pensó si se nos diera por
imitarlos?... Sería de no acabar…
-Especialmente
si se aplicara en políticos corruptos, pero ese ya es un tema aparte que lo
podremos comentar otro día. Hoy me tengo que retirar más temprano…
-Vaya nomás doctor. Nos encontramos mañana para seguir la charla.
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