Sentado en mi trono de pelagatos, normalmente puedo
ver desfilar el tiempo y sus minucias, los torbellinos del desorden, las
golondrinas que retornan cargadas de experiencias varias y otras efemérides por
el estilo. No obstante, siempre existirán cosas que nos han de sorprender. Por
ejemplo, el otro día me encontré con mi amigo que, asustado, me tomó del brazo
y me dijo: Mira, ayer perdí un billete de U$ 100. Por si acaso lo encuentras,
es mío, dice Federal Reserve Note y tiene dibujada la cara de Franklin en la
misma…
Pues bien, excepto éste relato exasperante,
desde mi banqueta puedo ver también cielos que se aclaran y oscurecen sin
interrupciones, y de cerebro atribulado por causa del comentario de mi amigo y
otro evento casuístico, se me ocurre preguntar: ¿Lo que uno no haría si tirase por
acaso un anillo de 400 mil dólares a la basura?
Ergo, si la respuesta del arrebatado lector fue
algo próximo de revolver toda la basura posible e imaginable, entonces sin duda
podrá muy bien ser el propio protagonista de esta historia… De por sí medio mugrienta.
El caso es que, Bernie Squitieri, un individuo de
54 años, fue, recientemente, el responsable directo por protagonizar escenas
impensables para lograr encontrar un maldito anillo. Es que luego de haberlo colocarlo
por engaño en la lata de basura, se vio obligado a revolver diez toneladas de
residuos até encontrar el objeto.
Todo comenzara cuando Carla, la comedida mujer de
este norteamericano, limpiaba la casa. Previdente, ella retiró el anillo para
realizar mejor las tareas y lo dejó en la cocina, encima de un pedazo de papel
toalla. El amoroso marido, loco para mostrar sus habilidades hogareñas pero desatento
al extremo, en cierto momento amasó esa hoja de papel con el brillante dentro -del
que aún no quitara la última mensualidad-, y lo tiró al tacho de la basura.
Al otro día, cuando Carla dio falta de la joya,
tuvo una reacción que es de por sí esperada en toda buena ama de casa: tuvo un
finiquito con su marido y lo obligó entre coacciones varias a que fuese inmediatamente
atrás del anillo… Se supone que entre las tantas amenazas de Carla, estaba aquella
de la abstinencia sexual por seis meses.
Como eso no se sabe pero se entiende, aligero
que ni un rayo, Bernie decidió entonces llamar al servicio de coleta de basura
de Missouri y pidió -literalmente de rodillas-, para ser informado sobre el
camión de basura que pasara la noche anterior por la calle de su casa.
Poco después Bernie fue llevado a un basural que
poseía nada menos que diez toneladas de residuos. Loco de la vida, el
norteamericano no tuvo más remedio que arremangar la camisa y comenzar a
revirar todo hasta que logró encontrar el bendito anillo de su mujer. ¿Y no es
que él fue rápido? Demoró apenas 25 minutos para encontrar la joya perdida.
Por si el leyente ya se está preguntando por qué
motivo alguien usa un anillo de tan alto valor dentro de su casa, independiente
de cual sea, la respuesta es simple: de acuerdo con la propia Carla, la joya tiene
seguro pero posee mucho más valor sentimental que financiero. Por eso forzó la
barra e hizo que su desastrado marido fuese a revolver la basura, mismo sabiendo
que la joya estaba protegida si la perdía.
Sin duda en este mundo nuestro, todos vivimos en
estado de alerta. En un pasado no demasiado lejano, las alarmas eran de la
naturaleza: inundaciones, temblores de tierra, vientos huracanados, lluvias
torrenciales, aunque no hay que olvidar que a veces venían acompañadas por
desvaríos humanos. Con todo, ahora son éstos los que provocan las peores
alarmas… ¡Dramático!
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