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segunda-feira, 31 de agosto de 2015

La Inspiradora Nick Minaj


Nunca está demás repetir hasta el cansancio para recordarle al más poético de los leyentes, que el “instinto gregario” no se originó en Grecia, donde se sabe que las estatuas tenían por costumbre vivir en grupos y sus gobernantes se tornaron habitués en no pagar las pignoraciones. Sin embargo, se puede percibir que fenómenos cretinos que catalogan la conducta mental, moral y ética contemporánea -cosa que por señal la cultura helénica jamás lo hizo con recato- no son exclusividad de ellos.

Digo esto, porque el museo “Madame Tussauds”, famoso por reproducir gentes y celebridades de todo el mundo en formato de estatua de cera con una perfección absurda, ahora también busca un lugar de destaque entre la selecta pinacoteca coleccionadora de prodigios estúpidos.

Hay que creerlo o reventar, porque la versión norteamericana del mencionado museo, que existe en Las Vegas, últimamente ha estado recibiendo muchos fanáticos “desequilibrados” por cuenta de la estatua de Nick Minaj.

No porque estos visitantes sean fans de la intérprete, sino más bien porque toda la peripecia a su alrededor comenzara cuando a un hombre se le ocurriera -literalmente- “montar” atrás de la estatua de la cantora de manera y posición lasciva, y a seguir postara la foto en su “Instagram” con una legenda poco común: “Un hombre puede soñar”. Dicha imagen llegó a superar las 400 mil curtidas y, a los pocos, fue creando una fiebre de fotos del mismo naipe con la estatua de cera.

Quien no está al corriente de la farándula, Nick Minaj es una rapera, cantante, actriz y compositora trinitense que ya fue nominada al “Grammy” en seis ocasiones, y que además se tornó conocida por explorar la sexualidad en sus músicas, aunque ella nunca imaginara que los visitantes del museo pudiesen llegar a tal ponto en sus representaciones pictóricas.

Volviendo al tema, como las estatuas del mencionado museo pueden ser tocadas por los forasteros durante las fotos que son sacadas por ellos durante la visita, los responsables por el museo no han encontrado una manera de prohibir esos retratos embarazosos, y hasta porque eso tampoco les interesa tanto, ya que la administración está ganando dinero con el crecimiento de las visitas.

Como consecuencia, tanto en “Instagram” como en “Twitter”, las fotos con la Minaj de cera viraron una moda absurda: son millares postadas en las dos redes sociales.

En todo caso, retomando el asunto, además de la Nada, lo que se pretende aquí no es sólo hablar de boca, y sí valorizar la utilización de la nariz, no sólo por su largo empleo sexual como también por la olvidada maleabilidad creativa que ella demuestra, e inclusive registrar que la estatua de Minaj está expuesta en posición y ambiente semejantes a los que la cantora desarrolla durante el clip de la música “Anaconda”, uno de sus mayores éxitos mediáticos.

Por supuesto que, postrado de rodillas sobre dos granos de maíz delante de tales prestidigitaciones rocambolescas, se ve que hoy día la higiene mental no sólo depende de pañuelitos higiénicos intelectuales y sí de pituitarias intenciones, además, claro, de un excelente dedo indicador que, con certeza, arrancará de allí nuevos horizontes de obras que podrán ser admiradas por un público cada vez exigente, llevando a que los expertos pronosticadores de siempre no logren diferenciar cualquier desigualdad entre las estatuas de Lasar Segall y la de Marc Chagall… ¡Pura ilusión de óptica!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

sexta-feira, 15 de agosto de 2014

Hay Selfies que son Bien Trabajados


Considero que los seres de instintos solitarios; los que carecen de un hogar, un cobijo o un cariño que puedan llamar suyos; los que no regresaron a su morada considerada en sí mismo para encontrarse con su espíritu no encarnado en cuerpo alguno, eterno, inmutable; esos son los que mejor entienden su severidad, su poder redentor, la gracia de su derecho secular a nuestra felicidad, a nuestra admiración…

¡Sí! Pocos hay entre nosotros que nos ha tocado vivir en este valle de lágrimas, que logren comprendan esto; pero, en cuanto a sentirlo, lo sentimos todos, y digo “todos”, sin excepción, porque los que no lo sienten no merecen entrar en la cuenta.

Es posible también que ella sintiese, confusamente, aunque con gran fuerza y despropositada voluntad, el anhelo de poseer entre manos una verdad o una ilusión semejante, llámela el lector como quiera, ya que tan pequeña es la diferencia de nombre y tan poco lo que esta diferencia significa.

Sin embargo, si ella no hubiera sido capaz de pintorescos aspavientos, creo que se habría estremecido con sólo pensarlo un poco más. No obstante bien sabemos todos lo cuanto muchos se estremecieron al ver las imágenes que esta secretaria llegó a publicar en la red. En realidad, eran fotos desnudas de ella misma dentro del Parlamento suizo destinadas para más de sus 11 mil seguidores en Twitter, mismo que a posterior ella haya declarado a un periodista de un rotativo local, que no acreditaba que hubiese violado regla alguna. Mismo así, ella acabó suspensa de sus actividades en cuanto el caso es investigado.

Lo rubicundo del caso, mi trémulo leyente, y de acuerdo con lo mencionado por el periódico suizo “Neue Zuercher Zeitung” (NZZ), es que muchas de las fotos que ella tiró de su cuerpo, fueron tomadas dentro de uno de los lindones gabinetes del Palacio Federal, un edificio de 162 años de la ciudad de Berna, que es sede de reuniones del gobierno y Parlamento suizo.

La mujer, que no fue identificada -por el nombre, ya que con el cuerpo que tiene es suficiente-, es una de las secretarias del Parlamento, la cual llegó a declarar al periodista del “NZZ”, que las fotos suyas no violaban las directrices de los servidores federales porque dicen exclusivamente respecto a su vida privada. En todo caso, el reportaje periodístico no llegó a informar por qué razones ella publicó las imágenes al más puro estilo “Eva”.

Por otro lado, un portavoz del departamento de recursos humanos del gobierno, alcanzó a mencionar que sólo tomaron conocimiento del caso por medio del reportaje que fuera publicado la semana pasada… O sea, que ellos no la seguían por Twitter.

La misma Anand Jaqtap llegó a declarar: “El sector de servicios parlamentares tendrá que decidir basado en las circunstancias específicas, si en realidad ese es un caso de violación de las obligaciones de buen sentido común entre empleado y empleador”.

La secretaria, por su vez, al ser cuestionada si ella estaba preocupada de que sus queridos compañeros pudiesen ver las fotos y otras cositas más, ella simplemente respondió: “Pienso en esa cuestión constantemente”.

Como bien se puede notar, esta declaración da a entender que, de cierto modo, ella no supo conservar la necesaria cohesión entre cuerpo y alma; empero puede decirse que se dio de ello cuenta con intensidad que nos resulta conmovedora; algo semejante, ni más ni menos, a la misma intensidad de la vida de un individuo que hace que su muerte sea más emocionante que la de un árbol… ¿Qué se yo?

(*) Si le parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ...