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quarta-feira, 24 de setembro de 2014

La Culpa fue de la Kryptonita


Se dice que el sentimiento de culpa por engañar, se refiere a como uno se siente con respecto a las mentiras que se han dicho, pero no envuelve la cuestión legal de si ese mismo sujeto es culpable o inocente. Por tanto, el sentimiento de culpa por engañar debe distinguirse del que provoca el contenido mismo del engaño.

 Supongamos, por ejemplo, que en “Pleito de honor”, la famosa película dirigida por Anthony Asquith y protagonizada por Robert Donat, el joven Ronnie Winslow hubiese robado efectivamente el giro postal de 5 chelines. Quizá tendría sentimientos de culpa por el robo en sí, y se consideraría a sí mismo una persona ruin por haber hecho eso. Pero si además le ocultó el robo a su padre, podría sentirse culpable a raíz de haberle mentido: éste sería su sentimiento de culpa por engañar… Una emoción que realmente falta en muchos políticos, evidente.

Pero en fin, algunos mentirosos no calibran como corresponde el efecto que puede tener en ellos, que la víctima les agradezca el engaño en vez de reprochárselo, porque le parece que la está ayudando; o cómo se sentirán cuando vean que le echan a otro la culpa de su fechoría. Ahora bien: estos episodios pueden crear culpa a algunos, pero para otros son un estímulo, el aliciente que los lleva a considerar que la mentira vale la pena.

Otra razón de que los mentirosos subestimen el grado de culpa por engañar que pueden llegar a sentir, es que sólo después de transcurrido un tiempo advierten que una sola mentira o fechoría tal vez no baste, por lo que es menester repetirla una y otra vez, a menudo con intenciones más y más elaboradas, buscando así proteger el engaño primitivo.

Teniendo esto en cuenta, imagine lo que le podría suceder a usted, si llega a ser sorprendido al invadir un apartamento ajeno. ¿Qué puede hacer entonces para evitar el infraganti?

Yo, al igual que todo sobrecogido leyente, pienso que muchas cosas. No en tanto, a Tang Lei, un habitante de Suqian, en la provincia china de Jiangsu, se le ocurrió una idea diferente, y resolvió fingir que era Superhombre.

Así pues, sin  hacerse de rogado, se quitó los pantalones, y sólo de calzoncillos, saltó por la ventana del quinto piso. Sin embargo, Lei no salió volando como usted pueda imaginar. Conforme cuenta el periódico norteamericano “New York Daily News”, el chino planeador reventó -al igual que la cucaracha que uno pisa- contra un tejado vecino.

Resulta que al ser flagrado en el apartamento de un hombre y su hija de 10 años, Lei, mamado a más no poder, les garantió que era el “Superhombre” en persona. Para probar lo que decía, resolvió tirarse por la ventana, de una altura de casi 15 metros. El resultado fue heridas graves y muchos cortes y hematomas.

Para suerte suya, un vecino escuchó los gritos de este “Clark Kent” oriental y lo socorrió llevándolo a un hospital de las proximidades.

Después de ser tratado y medicado, Lei acabó siendo acusado de robo. Empero, las cosas pueden resultar aún peores para este chino volador si llega a ser condenado: Lei puede permanecer preso por hasta siete años, según la legislación china.

El propio Lei admitió su aventura en el hospital, diciendo: “Pensé que el apartamento estaba vacío. Yo sólo quería dormir un poco para aplacar mi mamúa”… Sin embargo, los chismosos vecinos apuntan que la falla de su despegue fue por causa de la “kryptonita” que lo impidió de salir volando.

Que más decir una vez que nos enteramos de tal epifanía, si en verdad debemos conformarnos con el hecho de existir y creer que esas cosas de tomar sol, son meros rastrojos de los menús inquisitoriales de Torrequemada, cuando sádicos y masoquistas en éxtasis sudoríparos y untes viscosos, partían para sus actividades de padecer o torturar… ¡Esplendoroso!
(*) Por si está dispuesto, pase por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”. Allí lo aguardan algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Además, mis libros están en www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante 

quinta-feira, 20 de fevereiro de 2014

El Paráclito Agasajó a una Monja en Roma


Conforme lo describe el libro grande que sirve esencialmente para aleccionar la mente de los iletrados, “la inocencia” es un término lingüístico que retrata la “carencia de culpabilidad” de un individuo con respecto a una transgresión. Incluso, tal vocablo también puede ser utilizado para indicar una “carencia general” de culpabilidad con respecto a cualquier clase de “crimen, pecado o fechoría”... Explicación que de por sí, ya me satisface para comprender lo sucedido en Roma.

En todo caso, dicho término puede también hacer referencia al estado de desconocimiento de un sujeto, donde se da una menor experiencia bien en una visión relativa a los iguales sociales, o bien por una comparación absoluta a una escala normativa más común. Pero en contraste con “la ignorancia”, -la prima hermana consanguínea de los analfabetos- la inocencia se toma generalmente como un término positivo, donde se busca denotar una visión dichosamente positiva del mundo, y específicamente una perspectiva en particular, en que la carencia del conocimiento proviene de una “carencia de maldad”, mientras que el mayor conocimiento proviene de hacer mal. Esta connotación se puede conectar con una falsa etimología popular que explica la expresión “inocente como el que no sabe”.

A su vez, la gente que carece de capacidad mental de entender la naturaleza de sus actos, puede ser considerado inocente sin importar su comportamiento. Y es de este significado que viene el término inocente para referirse a un niño de corta edad o un discapacitado mental carentes de discreción.

Empero, en algunos casos, el término inocencia connota un significado “peyorativo” cuando un nivel determinado de experiencia dicta un discurso común o calificaciones de base para la entrada en otra experiencia social diferente. Puesto que la experiencia es el primer factor para la determinación del punto de vista de una persona, la palabra inocencia a menudo también se utiliza para implicar una “ignorancia o carencia de experiencia personal”, por lo que en su sentido más extremo negativo puede ser causante de lástima.

Fíjese que normalmente la inocencia se representa pictóricamente bajo la figura de una joven coronada de flores que se lava las manos en una jofaina colocada sobre un pedestal teniendo cerca de ella un cordero blanco. Sin embargo, en la imagen “La inocencia” de William-Adolphe Bouguereau, un pintor francés del realismo burgués, tanto la virgen como el cordero son símbolos de inocencia.

Arrinconado en la amplia comprensión de este rasgo de raciocino metafísico-positivista, es que de repente me deparé con lo que hace unos días indicaron los medios de comunicación italianos, ya que ellos anunciaron que una monja salvadoreña que se quejaba de fuertes dolores abdominales, terminó por ser hospitalizada de urgencia. Pero sus dolores cesaron de vez cuando ella al fin dio a luz a un varón al que -muy imaginativamente- bautizó de Francisco, como el papa.

Esta inocente religiosa, que vive en un convento en Rieti, a 80 km al noreste de Roma, Italia, dijo que “no sabía que estaba embarazada”, y la excepcional noticia llegó a despertar la sorpresa de sus compañeras de institución religiosa.

La monja -ahora llamada de “Sor-presa”- de 31 años, sintió dolores en la noche del martes 14 de enero. Los médicos que prontamente acudieron al convento para atenderla, a primera vista sospecharon que se trataba de un embarazo, a pesar de la enérgica y vehemente negativa de la religiosa.

Una vez que ella fue conducida al hospital de Rieti, una ecografía terminó por confirmar “el milagro” o, según el lado cóncavo o convexo con que se mire el asunto, “la obra del diablo”. Horas después, la religiosa salvadoreña terminó por dar a luz a un varón de 3,5 kilos.

“No sabía que estaba embarazada, solamente me dolía el vientre”, alcanzó a declarar la monja salvadoreña… Quien buscó guardar para sí el secreto de la más flamante obra del Espíritu Santo.

Por su vez, y según llegó a agregar la prensa en sus líneas, las otras religiosas del convento quedaron muy sorprendidas por la noticia… Las que ahora aguardan ansiosas por la futura visita del Paráclito, rezando y rezando para ser una de ellas la nueva escogida… Así que, ¡aguardaremos por el nuevo milagro!

(*) Dentro de la misma línea y condición de este Blog, dese una vueltita por “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog que contiene apenas instantáneas del cotidiano. Disfrútelo visitando http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ y pase por mis libros en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ...