Bueno, no importa mucho si no recuerda su nombre, pero puede que para
unos cuantos centenares de homo sapiens el asunto se torne preocupante después
de enterarse que unos cuantos científicos descubrieron una forma de transmisión
hereditaria no necesariamente genética: hijos pueden tener características de
las ex parejas sexuales de la madre.
Dicho así,
en seco, parece algo alarmante para los que les pesa la conciencia, ya que desplegada
en la Grecia Antigua por el filósofo Aristóteles, el viejo escritor de cerca de 200 tratados y el padre y abuelo
fundador de la lógica y de la biología, esta
teoría fue de pronto desacreditada con el surgimiento de la Genética -y el
preservativo.
Pues
bien, resulta que ahora ella terminó siendo comprobada
a través de un estudio realizado en mosquitos, y dicha investigación acabó
siendo publicada en la
revista científica “Ecology Letters”.
El caso es
que los investigadores de la universidad australiana de “Nova Gales del Sur manipularon
el tamaño de mosquitos machos -lo que no es fácil- y acompañaron sus descendientes
a partir de esa variable. Finalmente descubrieron que el tamaño de los hijos se
veía más influenciado por el primero macho con el cual la madre había copulado
de que por el segundo -el padre efectivo. Por tanto, dicho descubrimiento muda a
partir de ahora la visión de los científicos sobre la herencia genética.
Conforme llega
a comentar Angela Crean, la coordinadora del estudio, ese
efecto parece ser causado por las moléculas existentes en el fluido seminal del
primero compañero de aventuras libidinosas. Esas moléculas son absorbidas por los
óvulos aun inmaturos de la hembra y terminan por influenciar los descendientes
de una futura pareja sexual. Para llegar a esa conclusión, los investigadores hicieron
con que las hembras, aun inmaturas para la reproducción, copulasen con un
macho y, cuando ya estaban maduras, copulasen con otro... Lo que,
evidente, además de placentero, resultó cansador para ellas.
Pero
de acuerdo con las declaraciones de Angela, aun no se sabe si eso se extiende a
las otras especies... En especial a la de los
caminantes con dos pies en el
suelo y la cabeza en las nubes.
En verdad,
parecería que muchas cuestiones en el campo de la Genética permanecen sin explicación
convincente. La telegenia, -la influencia de un macho en la descendencia generada
posteriormente por otros machos- o sea, la idea de que el macho puede influenciar en el organismo de su pareja, parece
que era aceptada hasta mismo por Darwin, pero esa teoría
fue abandonada al inicio del siglo XX, aunque el descubrimiento australiano vuelve
a reabrir esa discusión polémica.
Con
todo, veo que al final de cuentas no hay porqué alarmarse, pues perece que nada
de ello parece importar, restando solamente el pasmo uno e indivisible que
siempre fluye a cada tentativa de mostrar la cosa como secuencia lógica de
nuestro pasado viscoso, o semidivino, provisto siempre de sesos no comestibles,
y siendo por tanto imposible observar el fenómeno y hallarlo conclusivo por la
estereotipada visión surreal… ¡Melancólico tema!
(*) Si le
parece bien, visite el blog “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, http://guillermobasanez.blogspot.com.br/... Libros y e-book disponibles en Livraria Saraiva: www.saraiva.com.br; y en:
www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante
Nenhum comentário:
Postar um comentário