quarta-feira, 3 de dezembro de 2014

¿Se Acuerda de Aquel Novio/a que Tuvo?


Bueno, no importa mucho si no recuerda su nombre, pero puede que para unos cuantos centenares de homo sapiens el asunto se torne preocupante después de enterarse que unos cuantos científicos descubrieron una forma de transmisión hereditaria no necesariamente genética: hijos pueden tener características de las ex parejas sexuales de la madre.

Dicho así, en seco, parece algo alarmante para los que les pesa la conciencia, ya que desplegada en la Grecia Antigua por el filósofo Aristóteles, el viejo escritor de cerca de 200 tratados y el padre y abuelo fundador de la lógica y de la biología, esta teoría fue de pronto desacreditada con el surgimiento de la Genética -y el preservativo.

Pues bien, resulta que ahora ella terminó siendo comprobada a través de un estudio realizado en mosquitos, y dicha investigación acabó siendo publicada en la revista científica “Ecology Letters”.

El caso es que los investigadores de la universidad australiana de “Nova Gales del Sur manipularon el tamaño de mosquitos machos -lo que no es fácil- y acompañaron sus descendientes a partir de esa variable. Finalmente descubrieron que el tamaño de los hijos se veía más influenciado por el primero macho con el cual la madre había copulado de que por el segundo -el padre efectivo. Por tanto, dicho descubrimiento muda a partir de ahora la visión de los científicos sobre la herencia genética.

Conforme llega a comentar Angela Crean, la coordinadora del estudio, ese efecto parece ser causado por las moléculas existentes en el fluido seminal del primero compañero de aventuras libidinosas. Esas moléculas son absorbidas por los óvulos aun inmaturos de la hembra y terminan por influenciar los descendientes de una futura pareja sexual. Para llegar a esa conclusión, los investigadores hicieron con que las hembras, aun inmaturas para la reproducción, copulasen con un macho y, cuando ya estaban maduras, copulasen con otro... Lo que, evidente, además de placentero, resultó cansador para ellas.

Pero de acuerdo con las declaraciones de Angela, aun no se sabe si eso se extiende a las otras especies... En especial a la de los caminantes con dos pies en el suelo y la cabeza en las nubes.

En verdad, parecería que muchas cuestiones en el campo de la Genética permanecen sin explicación convincente. La telegenia, -la influencia de un macho en la descendencia generada posteriormente por otros machos- o sea, la idea de que el macho puede influenciar en el organismo de su pareja, parece que era aceptada hasta mismo por Darwin, pero esa teoría fue abandonada al inicio del siglo XX, aunque el descubrimiento australiano vuelve a reabrir esa discusión polémica.

Con todo, veo que al final de cuentas no hay porqué alarmarse, pues perece que nada de ello parece importar, restando solamente el pasmo uno e indivisible que siempre fluye a cada tentativa de mostrar la cosa como secuencia lógica de nuestro pasado viscoso, o semidivino, provisto siempre de sesos no comestibles, y siendo por tanto imposible observar el fenómeno y hallarlo conclusivo por la estereotipada visión surreal… ¡Melancólico tema!

(*) Si le parece bien, visite el blog “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, http://guillermobasanez.blogspot.com.br/... Libros y e-book disponibles en Livraria Saraiva: www.saraiva.com.br; y en: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante 

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