Hace muy pocas
semanas el pétreo monumento “Stonehenge”, bastante atractivo por sí y situado cerca de la ciudad de Amesbury, en el condado de
Wiltshire, Inglaterra, a unos quince kilómetros al norte de Salisbury (para una
mejor localización recomiendo que consulte su agente de viajes), tuvo un nuevo momento de gloria después de la descubierta de su primo hermano monolítico: el “Super-henge”.
A bien
verdad, allí está, piedra sobre piedra, una de las primeras manifestaciones del
ser humano con espíritu de esclavo; un lugar ceñido de historia y hasta de
aspectos místicos por así decir. Se comenta que la finalidad que tuvo la
construcción de este gran mausoleo es ignorada, pero se supone que se utilizaba
como templo religioso, monumento funerario u observatorio astronómico que
servía para predecir las estaciones. En el solsticio de verano, el Sol salía
justo atravesando el eje de la construcción, lo que hace suponer que los afanosos
constructores tenían conocimientos de astronomía. Estudios han mostrado que el
mismo día, el Sol se ocultaba atravesando el eje del Woodhenge, donde ya se han
encontrado multitud de huesos de animales y objetos que evidencian que se
celebraban grandes fiestas, probablemente al anochecer… Que nada más era que
para aprovechar la orgia madrugada adentro.
En todo caso
es de pensar: ¿Y si ese monumento fuese “algo más”?
Esta pétrea duda
surge ahora, porque en una de las tantas fotos que fueron tomadas por la Nasa del
planeta Marte, abrió recientemente una discusión bastante profunda sobre el pedregoso
monumento. En verdad, una serie de piedras organizadas prolijamente que fueron fotografiadas
de cima en el “Planeta Rojo”, fueron suficientes para que muchos escatológicos afirmasen
que se ha encontrado el “Stonehenge marciano”.
Sin embargo,
la gran diferencia de las piedras del Reino Unido con las que aparecen en las fotos
recientes que la Nasa ha divulgado de Marte, es la fecha en la cual ella fue
obtenida. En todo caso, especialistas acreditan que se trata de una imagen
antigua, obtenida aun en la década de 1970, cuando se desenvolvieron los
primeros contactos con el planeta.
El propio Scott
Waring, periodista del “UFO Sightings Daily” explica: “Acreditamos que descubrir
esa imagen fue algo bastante relevante que lógicamente ira generar mucha discusión
y gresca científica. Eso, porque el tal monumento está compuesto por dos
círculos de piedras y un cuadrado en el centro, bien parecido con la disposición
de Stonehenge”.
Ergo, durante
los últimos meses, las imágenes de la Nasa han logrado con que muchos teóricos soltasen
al viento -como si fuesen “pedos” hipotéticos- diversas afirmaciones sobre
Marte. Las suposiciones van desde la presencia de espíritus a la presencia de
vida en el planeta, y hasta acreditan mismo que una mujer fue ‘identificada’ en
las imágenes. La agencia espacial, no en tanto, no ha divulgado opinión alguna
sobre la presencia de esa ‘Stonehenge’… Mucho menos de la acólita mujer.
Esos mismos
hipotéticos de siempre, acreditan que, sí confirmada la presencia de algo así en
Marte, bien podría afirmarse que Stonehenge, además de un monumento, pueda ser
una manera de demonstrar que vidas extraterrestres ya estuvieron de paso por
aquí... No necesariamente por la madrugada.
Juzgo que estos
tipos de pensamientos, sin
la necesidad de acudir a inverosímiles teorías de tal calaña, sin embargo, sólo sirven para dar mucho paño a la elaboración de considerables
teorías conspiratorias al mejor estilo de las desarrolladas por los “Illuminati”, ese grupo de gentes que antiguamente realizaban sus planos de infiltración en diferentes gobiernos,
particularmente a partir de revoluciones, y en otras organizaciones
internacionales y sociedades secretas, incluyendo la Masonería… ¡Quien dudar es
chiflado!
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