Es muy común
oír decir que uno debe estar siempre con la valija pronta, y dispuesto a salir
de viaje así que surja la ocasión sin importarse con el destino. Con todo, me
siento obligado a recordarle a todo andarín leyente que, con sus más de cien
años, no obstante Abraham continúe a ser alabado por la bondad, longevidad y un
geriátrico apetito sexual, él nunca logró descubrir donde miércoles estaba
ubicado el final del agujero negro.
En todo
caso, desde aquella época bíblica y venerable, hasta el día de hoy esa cuestión
avanzó lo suficiente y ya se sabe que en una región bastante distante de
nuestro planeta Tierra, dos agujeros negros están prestes a chocarse en lo que
podría ser definido como un apocalipsis: “el fin de la galaxia de Virgen”… Si
es que aún existen incautos que creen que su casta virtud se mantiene incólume
en los conturbados días que vivimos.
Pues bien,
no dudemos ni un poco de su estado virtuoso, y atengámonos a lo que dicen los astrónomos
de la “Universidad de Columbia”, Estados Unidos, pues, de acuerdo con ellos, ese
“fin del mundo” inclusive ya puede haber acontecido y aún no lo sabemos…
Salvo que sea en Siria o en Irak, y no nos avisaron.
Independiente
de estos pensamientos galácticos nada filosóficos, parecería que lo que ellos consideran
el “fin del mundo” es muy importante para entender el funcionamiento y las interacciones
del cosmos… Si no, pregúnteselo a don Putin.
Ergo, de
vuelta al tema, en el artículo publicado por la revista “Nature” y replicado por
el periódico americano “The New York Times”, consta que los dos agujeros negros
monstruosos llamados de “agujeros
negros súper macizos”, estaban, a fines del año pasado, a 20 años luz de
distancia. Sin embargo, hoy ellos están a una semana luz y puede que hasta ya
se hayan chocado, dependiendo del punto de vista… Y del lugar del mapa donde
miremos.
Como sea, el
impacto acontecería en 100 mil años, lo que sería una eternidad para nosotros,
los humanos, pero prácticamente nada para el universo.
Siendo así,
la energía liberada sería igual a la de 100 millones de supernovas (cada una es considerada una explosión de por lo
menos 10 astros de masas próximas al Sol), algo que significaría una verdadera
serie de “tsunamis gravitacionales” por el espacio-tiempo.
Ya previstos
por Albert Einstein en su teoría general de la relatividad, los agujeros negros
súper macizos existen en todas las galaxias, en el centro de ellas, y son
formados por inmensas nubes de gas y aglomerados de millones de estrellas que
entraron en colapso cuando el universo era más joven y denso… Lo que no es de
mi tiempo ni el del longevo Abraham, que por causa de su insaciable mujer Sara
tuvo que poner las barbas en remojo.
Como decía,
cuando esas galaxias entran en actividad, forman explosiones gigantescas llamadas
de “cuásares”, distribuyendo enormes ondas gravitacionales por lo espacio. Al
todo, veinte pares de esos agujeros ya fueron descubiertos, y el mismo equipo
monitora otros 90 objetos que también pueden ser considerados agujeros negros… Sin contar los del cúbito
dorsal humano, obvio.
Daniel
D’Orazio, uno de los autores de la investigación, es quien explica: “La detección
de esas ondas gravitacionales permite sondar los secretos de la gravedad y
testar la teoría de Einstein en un ambiente más extremo de nuestro universo, los
agujeros negros”… “Asistir ese proceso atingir su ápice, nos puede decir si los
agujeros negros y las galaxias crecen a un mismo ritmo, lo que en última análisis
es una propiedad fundamental del espacio-tiempo: su habilidad de cargar vibraciones
llamadas ondas gravitacionales, producidas en el último, pero violento eslabón
de la fusión”, completó el astrónomo Zoltan Haiman.
A bien
verdad, los investigadores esperan, a partir de ahora, entender mejor cómo
funciona la atracción entre los cuerpos… No necesariamente de géneros opuestos.
A lo que D’Orazio concluyó: “La detección de ondas gravitacionales es una prueba
directa de esta región y, por tanto, de los secretos de la gravedad”... “Y llegar
a ello es el “Santo Graal” de nuestro campo de estudio”… Así como para los
fanáticos del Isis tomar Siria e Irak.
Enterado de
estas cosas astronómicas, percibo de ojos agrandados que la catarsis persiste y
transporta mi mente a la Ciudad Eterna, lugar en que un día esa visión
apocalíptica hizo que el obstinado de Michelangelo abandonase definitivamente
esas cosas de frescos… ¡Galáctico tema!
(*) Libros y
e-book disponibles en: Livraria Saraiva: www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma
editorial Bubok: www.bubok.es/
Nenhum comentário:
Postar um comentário