Da que pensar que una de las afirmaciones más repetidas en los colegios
de todo el mundo hoy puede mudar drásticamente. Me refiero a la respuesta que
todo niño aplicado y perseverante daba a la pregunta que muchos maestros hacían
y hacen: ¿Quien descubrió América?
Si el estudiado y laborioso leyente respondía visando mejorar sus notas que
el responsable era Cristóbal Colón, entonces prepárese porque ha surgido una
novedad que no necesariamente lo obligará a sentarse nuevamente en los bancos
de clase, aunque ciertamente echará por tierra todos los viejos libros de
historia y será capaz de romper el famoso huevo de don Cristóbal.
Antes, y refrescando la memoria de quien ese día no fue a clase, explico
que este acontecimiento histórico comenzó con la llegada de la Niña, La Pinta y
la Santa María a tierras de América el 12 de octubre de 1492 por causa de una
expedición capitaneada por Cristóbal Colón por mandato de los reyes Isabel y
Fernando de Castilla y Aragón -a quienes les mostrara su huevo-, finalizando
una jornada que había partido del puerto andaluz de Palos dos meses y nueve
días antes y, que tras atravesar el Océano Atlántico en un crucero marítimo lleno
de peripecias, llegó a unas islas del continente americano, concretamente las
Bahamas, y a su regreso dio a conocer por primera vez en Europa la existencia
de un Nuevo Mundo.
Por lo menos eso fue lo que me enseñaron hace décadas, aunque hoy día ya
estoy confuso visto que una teoría que surgió luego después del hallazgo de un
supuesto “kit romano”, ha llevado a que muchos especialistas apuntasen el Imperio
Romano como el verdadero descubridor de las Américas. Más o menos unos mil años
antes que Colón y sus comitivas diesen la cara y la barba en las Bahamas.
La hipótesis se debe a que un equipo de especialistas que hacen
profesión de desconfiar de todo, liderados por el investigador Jovan Hutton,
afirman tener pruebas cabales sobre el descubrimiento haber sido realizado por los
romanos. Pero, según ellos, el tal desembarque aconteció en tierras de América
del Norte.
Resulta que en unas excavaciones que acontecieron en Canadá, encontraron
una espada, monedas y otros objetos supuestamente pertenecientes a los romanos.
Por tanto, y de acuerdo con lo ventilado por estos estudiosos, tribus indígenas
locales también tendrían varias referencias genéticas con los legionarios
romanos… Además de la manía de usar sandalias con tiritas.
Evidente que las afirmaciones realizadas por Hutton y su equipo aún son
tratadas como ocurrentes y burlescas por gran parte de los historiadores del
mundo. Estos afirman que el mencionado investigador no presenta hechos y pruebas
concretas, apenas un discurso. Por su vez, en medio de ese juego de dice no
dice, ellos son rebatidos con la promesa de que todas las pruebas serán presentadas
en breve.
Mismo así, eso no quita que la hazaña de Colón y su famoso huevo constituye
uno de los momentos fundamentales de la historia universal y representa el
encuentro de dos mundos que habían evolucionado independientemente desde el
origen de la humanidad, lo cual torna evidente que cambió el rumbo de la
historia… Aunque si él nunca tuviese llegado a Cuba, hoy no tendríamos a los
hermanitos Castro.
Con todo, existe controversia respecto al término “descubrimiento”,
argumentándose que éste debe reservarse a los primeros seres humanos que
llegaron al continente hace aproximadamente 14000 años, o incluso al probable
primer contacto europeo realizado por los vikingos en el siglo X. Ergo, si confirmada, la teoría de Hutton se uniría a
otras no menos famosas y delirantes que dan cuenta que otros pueblos conocidos
estuvieron en América antes de Colón; pues además de los romanos, la hipótesis
más fuerte se apoya en que los chinos pueden ser una de esas civilizaciones en
cuestión.
Como decía, el problema del Arte continúa siendo ninguno. Pero la cosa
enrosca de vez cuando se trata de personas. Estas sí parecen querer complicar
todo. Si ponderamos lo bello en un orbe vacío sería lindo, pero ¿cómo al final
evaluar tal belleza?... ¿Alguien lo sabe?
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