Como la rutina de las personas se está volviendo a cada día más
estresante en todo el mundo, algunas empresas han tomado firmes actitudes para intentar
mudar de alguna manera esa ocurrencia. Mismo así, ni siempre esas buenas
intenciones acaban dentro de lo que sería, digamos, el límite de la normalidad.
Si bien es bueno aclarar a tiempo que existen varios métodos para derivar el límite inferior de la normalidad,
pero no es exactamente sobre eso que me refería.
Lo cierto, a bien verdad, que fue justamente pensando totalmente fuera de
la curva normal de la vida, que una oportuna empresa británica se convirtió recientemente
en el centro de intensa polémica en los Estados Unidos. Todo, porque a la “Time
Out” se le ocurrió instalar, bien en medio de la imponente Quinta Avenida, en Nueva
York, una cabina específica para alivios manuales, (léase masturbación).
No vaya a pensar ahora el apurado leyente, que me equivoqué, pues ha
sido eso mismo que leyó pero que seguramente no entendió, por tratarse de actividades
secundarias de los placeres solitarios… Aunque primaria para los adolescentes.
En fin, el caso es que la “GuyFi”, como fue bautizada esta invención
para goces espontáneos, parece un confesonario que ha sido colocado en el medio
de una de las avenidas más importantes del mundo. Con todo, dicho artilugio no
es nada más nada menos que una cabina destinada para la persona necesitada
entrar, sentar, y masturbarse a voluntad y así relajar los ánimos exaltados. Además,
por ser un artículo de última generación -no de placeres- tiene hasta un computador
para quien lo quiera usar por si le falla el susodicho.
Vale aclarar que esa cosa cuadrada no brotó de la nada así porque sí,
sino que la idea de la empresa británica surgió después que un estudio
mercadológico indicara que, en la ciudad de Nueva York, nada menos que el 39% de
los hombres se masturban en las dependencias de sus respectivos trabajos. Por
tanto, pensando en ellos, la empresa quiso dar un poco más de confort y
privacidad para esas personas tan necesitadas de alivio manual… Por lo que a
otros ya se les ha dado por decir que los nuevayorquinos no pasan de unos
pajeros.
“Nada que ver, nosotros ya sabemos que ese tipo de actitud (masturbación)
hoy día es completamente normal, por eso decidimos quebrar el tabú… Claro que
con esta idea estamos sugiriendo llevar ese hábito -que no es de monje- para fuera
de los escritorios, y por eso pasamos a ofrecer a esos menesterosos un ambiente
más íntimo con internet de velocidad rápida para dar justamente la privacidad
que los hombres ocupados de Manhattan necesitan”, afirmó el portavoz de la
empresa Time Out al explicar el porqué de la cabina… Aunque lo que no quedó muy
bien explicado, es si la velocidad de internet ayuda para alcanzar el éxtasis
de la jugada más rápidamente.
Fuera esos pensamientos de carácter lúdico-manual, de acuerdo con lo que
fue citado por la empresa, la estructura de la tal cabina es bastante simple, aunque
focalizando siempre el confort del necesitado usuario. Dentro se encuentra una silla,
un laptop e internet wifi.
De acuerdo con los dueños del artilugio, muy en breve éste deberá
aparecer en más ciudades de los Estados Unidos, ya que apenas en el primer día
100 personas utilizaron la cabina para “aliviar manualmente las tensiones”.
Ha quedado demostrado aquí que la Realidad en verdad está llena de
tiesuras y que lo irreal exprimirá lo que el chileno Marqués de Cuevas advirtió
un día, puesto que los sombríos callejones de esa ermita ciudad tipo manzana sólo
admiten a través de las técnicas de grandes elevaciones y bajo el malabarismo
virtuoso de su población inerme, que finalmente todos acabarán bailando
injustamente en el picadero de la vida, no obstante, sin jamás vivir el placer
de haber pisado en un palco… ¡Sublime!
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