Como da
la impresión de no haber sido suficiente el contenido de las noticias que nos
han alcanzado recientemente, esto más bien deja la sensación de ser algo así como pretender dar un tiro en medio de la testa del sentido común. Es que una de las mayores
editoras universitarias del mundo acaba de pedirles a sus autores, por medio de
una carta, para que éstos no mencionen “cerdos, marranos, chorizos o cualquier
tipo de derivados cárnicos” en sus libros, y evitar así ofender a los leyentes musulmanes
y judíos… En serio... ¿No me cree?
Es que para los
responsables de la “Oxford University Press” (OUP en su sigla), los autores de
escritos necesitan considerar las otras culturas si ellos tienen intención de algún
día vender las copias de sus libros al rededor del mundo.
En todo
caso, después de haber prohibido palmadas y chicoteadas en los enredos de los filmes
porno, ahora surge esta otra asnería que viene del Reino Unido. Por lo que una
pléyade de súbditos de la nonagenaria y eterna reina ya imagina que el próximo
paso, no es de dudar, será vedar el diseño da “Peppa Pig”.
Como sea, me
gustaría saber quién ha de ser el primer masculino a levantar la mano y explicar
en voz alta que vedar tocino, chorizos y jamones de los libros mudara alguna
cosa.
Empero, como
nada se ha dicho hasta el momento, creo que es necesario dejar claro que uno no
debe entrar en el juego cochino de esa gente preocupadísima con los más sensibles.
Más bien, las voces oficiales de lo “políticamente correcto” asumen una causa a
favor de pseudos protegidos y el resultado acaba siendo este: toman a los musulmanes
y judíos por retardados.
Y por hablar
en retardados, hace poco leí algunas redacciones de pruebas de ingreso a
universidades que, según mis cálculos, ninguna brujería, ninguna tecnología, sería
hoy capaz de recuperar el tiempo perdido que se gasta en las escuelas. El
estrago es grande.
Esas redacciones
muestran una generación sin preparo para el mundo actual, que mal sabe pensar. Por
ejemplo, de las varias redacciones que leí y que tiraron nota máxima en la prueba,
todas defendían la prohibición de propaganda virada para el público infantil. Por
tanto, nos encontramos con una generación que acabó de salir de la infancia, ahora
escribiendo textos contra los Pokémons y Narutos, los mismos que los ayudaron a
formar su carácter.
Esto deja la
impresión de que la recomendación actual dada por los educadores, es que se bajen
algunos peldaños para hablar con los adolescentes, como si ellos fuesen niños, y
que les metan a los alumnos garganta abajo las opiniones y cuestiones con el sello
aprobado por el gobierno. Pero si uno llama a esa generación de infantil, escriben
cartas abiertas contra nuestras madres.
Normalmente
el gobierno hace buena propaganda de las leyes malas que inventa. Pero como ahora
esta ley ya fue aprobada, ¿de qué sirve discutirla?
Hoy por hoy,
propaganda de “Hot Wheels” ofende más que niño pedigüeño en las calles. Por
tanto, repito otra vez: para proteger niños y adolescentes, las voces oficiales
de lo políticamente correcto nos toman a todos por retardados.
En todo
caso, lo que se escucha en el fondo, es que el mundo está despertando consciencia.
Ergo: ¿no es revolcarse de reír?
Esos mismos
deben hallar que consciencia es aceptar discurso de descalificados profesionales
que, en mi nombre, hablan de lo que yo debería sentirme ofendido… ¡Dios mío,
qué mundo cínico estamos pretendiendo crear!
(*) Visite el blog “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, http://guillermobasanez.blogspot.com.br/...
Libros y
e-book disponibles en: Livraria Saraiva: www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma
editorial Bubok: www.bubok.es/
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