sábado, 31 de janeiro de 2015

Atlántida Tenía el Oro del Moro


Incalculables han dedicado gran parte de su vida a buscar oro, y mismo que sólo hayan encontrado el del moro, lo han realizado en los lechos de los ríos, en las cavernas, al ras del suelo, y hasta en las bóvedas de algunos bancos. Excepto los imbéciles de los nazis, quienes también lo hacían entre las dentaduras de sus mártires judíos.

Sin embargo, y conforme lo indica una de las grandes leyendas de la humanidad, también lo han hecho en la isla de Atlántida. Y sobre este mismo escollo, hoy se sabe que él puede estar más cerca de nosotros de lo que nunca imaginamos.

En verdad, eso se debe a raíz del resultado obtenido por un grupo de buceadores, los que han encontrado recientemente una enorme cantidad de “oricalco”, un tipo de metal muy valioso que llegó a ser citado por Platón -el puntilloso discípulo de Sócrates- en “Crítias”. En dicha obra, -al igual que muchos de nosotros-, decepcionado con la democracia ateniense y también corriendo riesgo de ser perseguido por haber sido discípulo del ya nombrado, Platón necesitó gastar la suela de sus zapatillas y viajar por diferentes lugares en busca de nuevos conocimientos, hasta que se le dio por afirmar que la extracción del mineral de oricalco era realizada apenas en Atlántida.

Como sea, parece que la gran cantidad del oricalco encontrada por estos buzos estaba dentro de un navío que fue hallado en el fondo del mar en las proximidades de Sicilia, al sur de Italia. Sobre el naufragio, los especialistas estiman que tendría ocurrido hace 2600 años, por cuenta de una tempestad.

Y aunque muchos escépticos no acrediten en estos escafandristas, resulta que en dicha embarcación fueron encontrados nada menos que 39 bloques de oricalco. No obstante este tipo de material sea considerado un poco menos precioso que el oro.

Pues bien, según la vetusta leyenda, el oricalco era extraído en Atlántida y usado en gran cantidad en esa misma isla. Por lo que los industriosos hacedores de historia -que siempre existieron desde la época del ñau- cuentan que ese lugar contaba con un templo para Poseidón, el dios de los mares, y que este tenía todo su interior recubierto por esa piedra preciosa.

Exceptuando estas originalidades inventivas de antaño, actualmente, algunos especialistas en el asunto afirman que el oricalco no es más que una liga de bronce que era obtenida a través de la reacción del mineral de zinc con carbón, cobre y metal. Pero de cualquier forma, ahora el equipo responsable por el descubrimiento busca escavar un poco más el lugar del naufragio, y espera más hallazgos para lograr completar el quiebra cabeza sobre las historias de la Antigüedad.

Siendo así, ya no importando lo que se encuentre un día en los mares de Sicilia, me doy cuenta una vez que reviso la segura maleabilidad de los hechos, todo esto puede parecer chocante para los neófitos. No obstante, en un mundo tan absolutamente cuadrado, como podría hurtarme la satisfacción de exhibir otras formas que, por su propia y mágica sinuosidad imaginativa, no se contrapongan a los cuadriláteros síntomas de la estupidez actual… ¿Me diga cómo?

(*) Visite el blog “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, http://guillermobasanez.blogspot.com.br/...

Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

Nenhum comentário:

Postar um comentário