Hace pocos
días una crónica inusitada pasó casi desapercibida a causa de los iracundos
actos de los hermanos metralla Chérif
y Saïd Kouachi contra el semanario “Charlie
Hebdo”, y el de su “brimo” Amedy
Coulibaly contra una de las tiendas del
“Hypercacher”
francés, al grito de “Al·lahu-àkbar”
(“Alá es más grande”).
Pues bien, todo
sabemos cómo todo terminó para estos tres locos rabiosos, pero el caso al cual
me refiero señala que científicos e investigadores holandeses terminaron por publicar
durante esa misma semana, un estudio en el cual revelan que nuestras almas pueden
abandonar nuestros cuerpos y observarlos de lejos… Algo así como cuando uno
está de mal humor y se va al boliche de la esquina o a sentarse en una plaza en
busca de que nuestros ánimos caldeados se tranquilicen antes de volver.
Pues bien,
resulta que para llegar a tal conclusión, estos licenciados necesitaron
estudiar más de 70 casos de personas que relataron experiencias durante el
período en que estuvieron clínicamente muertas… Pero, por favor, no se confunda
el distraído lector, que esto no es lo mismo que ver “la muerte chiquita” de
cerca.
Con todo, el
caso más impresionante que fue relatado por los investigadores, es el de un
paciente clínicamente muerto por 20 minutos durante una cirugía cardíaca. Claro
que si su vuelta a la vida sorprendió médicos, estos quedaron aún más perplejos
cuando el individuo les describió que “salió de su cuerpo” y supo indicar
precisamente la posición ocupada por cada uno de los médicos durante el período
en que estaba muerto, además de relatarles hechos relevantes que acontecieron en
la sala de cirugía… Como bien puede haber sido la cantada que uno de los
cirujanos le pasó a una de las enfermeras… Pero esto es sólo una vaga
suposición literaria.
En tiempo,
aclaro que los médicos responsables por este estudio fueron tres: Titus Rivas,
Anny Adrien y Rudolf Smith, quienes publicaron un libro que hasta el momento
está disponible apenas en holandés, y llamado “Wat een stervend brein niet
kan”, que en su traducción literal podría ser titulado de “Lo qué un cerebro muriendo
es capaz de hacer”… Además de pensar bobadas, claro.
Como sea, en
el referido libro ellos explican el caso arriba citado, y concluyen que delante
de las evidencias les fue imposible negar la ausencia del alma del paciente de
su cuerpo durante la muerte clínica.
Su idea, sin
embargo, aún no es bien acepta en la comunidad científica. Para muchos, el
número de casos es reducido y no hay comprobación evidente de que las almas de
los pacientes estuvieron fuera de sus cuerpos, pues para estos tipos de
ocurrencias los científicos más escépticos no llevan en consideración las
declaraciones de pacientes sobre las situaciones que ellos vivenciaron…
Imagínense entonces lo que dirá el papa Francisco desde la ventana del
Vaticano.
Elemental
decir que parece natural la preocupación de muchos -entre ellos el más suspicaz
lector y yo-, que es lo mejor que se debe esperar de un desconfiado, porque en
verdad, por más que históricamente se haya exagerado en declaraciones
contrarias, el cielo nunca ha sido mucho de fiar… ¡Fulminante!
(*) Visite el blog “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, http://guillermobasanez.blogspot.com.br/...
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e-book disponibles en: Livraria Saraiva: www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma
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