Aquí me tienes otra vez, luchando contra mis demonios, esos viciosos que
se rinden cada vez que te ven, porque no obstante la
mirada del cuerpo consiga a ser olvidada por veces, la del alma te recordará
siempre.
Tantas veces me he prometido a mí mismo no volver a caer de hinojos ante
mi flojedad, que creo que han sido las mismas veces que al mirarte he faltado a
mi promesa de ser fuerte para no quererte otra vez.
Han sido tantas las ocasiones en que no me ha quedado más remedio que
aceptar que soy yo el único culpable de la desilusión que me generas cada
vez que te vas, aunque tú sigas, consiente, advertida del daño que me vas a
causar.
No han sido escasas las veces que me he prometido que la próxima vez no volverá
a ser igual a las demás, pero reconozco finalmente que termino por
lanzarme de cabeza al abismo de tu tempestad, mintiéndole a mi mente que esta
vez no tornarás a equivocarte, y hasta engañando a mis instintos que esta vez
nada saldrá mal. Y ya lo ves, como resultado obvio de mi absurda debilidad, he
llorado tantas veces arrepentido de ese amor tuyo que me causa tanto mal.
Pero acredito que esta vez ya no ha de ser igual, porque dirijo mis
palabras a ti con absoluta seriedad, al decidir contarte que algo en mi ha
cambiado en definitivo, y que después de haberte llorado tanto, hoy he
despertado con nuevos planes, con nuevos sueños, pero, sobre todas las cosas,
queriéndome mucho más.
Soy sincero, y te confieso que me ha costado mucho resignarme
a la idea de que no eres tú quien hace mejor mi mundo, que ni hoy ni nunca
serás el motivo de mi risa, y que tan solo serás un viejo recuerdo que dolerá
más que cualquier otro.
Espero que comprendas que todo esto que ahora digo es sin
ningún afán. Son solamente unas cuantas frases para poner un punto final. Así
que hoy me marcho sin rencores, agradeciendo lo aprendido, sin nada que
reprochar. Tómalo como una despedida, o quizás como un punto de partida para
comenzar de nuevo sin mirar atrás.
Eso sí, nunca olvides lo mucho que te quise, ni
nunca olvides que un día fuiste el buen motivo de mi calma y de mi tempestad.

Nenhum comentário:
Postar um comentário