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quinta-feira, 6 de agosto de 2015

Una Europa Caribeña


-¡Qué frío hace hoy, doctor! Menos mal que aquí, en este rinconcito del bar, estamos calefaccionados. Y es más, con café de por medio.

-Así es, mi amigo. Por lo menos aquí se pasa bien. Siempre la charla de amigos es buena y más cuando hay mucho para hablar.

-Cuente… Cuente…

-¿Es que usted no se ha enterado?

-Claro que sí, doctor. De muchas cosas. Pero como verá, no soy adivino, así que no puedo imaginar lo que usted tiene en mente comentar.

-¿Es que no es sabedor de la cantidad de desterrados que han llegado a Europa desde África durante el primer semestre del año?

-¡Una enormidad! Pero cuente más, por favor.

-Pues sin tener en cuenta los que han muerto en el intento, como lo fue ayer en la costa de Libia, parece que en total han sido más de doscientos mil en los primeros seis meses del año, y eso me da qué pensar que a los europeos se les ha dado vuelta la tortilla.

-¿Cómo, así?

-Piense conmigo. Hace más de dos siglos que los europeos llenaron América de esclavos africanos y, como consecuencia, en muchos de los países del Caribe y otras naciones más, la preponderancia ahora es de negros y afrodescendientes.

-¿Y eso, que tiene que ver?

Simple! Pues juzgo que como máximo, dentro de diez generaciones, Europa se convertirá en una gran Caribe del Primer Mundo.

-¡Qué insensatez, doctor! Eso nunca ocurrirá. Fíjese que Hungría ya ha comenzado a hacer su murito al mejor estilo chino.

-Bueno, en ese caso, puede que ellos se hayan inspirado en Israel, en Norteamérica, en Rusia… Qué se yo.

-Es bien probable ellos estén queriendo retroceder a la época medieval, y en lugar de ponerse a construir pequeños castillos para meter a poca gente dentro, se les ha dado por hacer muros más grandes para aislar el país de la turba migratoria que les está llegando de todos lados… ¿No le parece más justo, doctor?

-No, me parece injusto... ¿Sabe por qué?

-En lo más mínimo, doctor.

-Lo digo por causa de su egoísmo y su inhabilidad para tratar de un asunto muy serio, como lo es el hambre y el atraso económico generado por diversos motivos en muchas naciones que ellos llaman de Tercer Mundo. Sin necesidad de aludir al arraigado tema del racismo, claro.

-En eso, no le quito la razón, doctor.

-Por otro lado, con algunos procedimientos que varios países europeos han aplicado últimamente, ellos dan a entender que con esas ideas de asilamiento pretenden continuar siendo arios a la fuerza, mi amigo.

-Puede ser, doctor, pero concluyo que, matemáticamente, de ser verdad su vaticinio, y de las tasas de migración continuar a ser tan elevadas como las de este año, que en doscientos años a nosotros nos irá mejor.

-No comprendo a donde usted quiere llegar con su raciocinio.

-Es que si es como usted prevé y con el paso de años Europa se convierte en un gran Caribe, por aquí seremos entonces un continente de caucásicos… ¿No sería fantástico?

-En ese caso, opino que su presagio dependerá en quienes voten los nietos de mis nietos, ya que hoy día estamos años luz de que eso ocurra.

-Es cierto. Todo un tema…

-Puede que sí, mi amigo. Pero eso lo dejaremos para otro día. Hoy me tengo que ir. Estoy atrasado…

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

domingo, 20 de julho de 2014

Seguro que No Fue un Aniversario Feliz


El último sábado 28 de junio, mientras el mundo se distraía con los encuentros del Mundial de futbol, se cumplía un siglo exacto del asesinato en Sarajevo del archiduque Francisco Fernando, heredero del trono del Imperio austrohúngaro. Un atentado que desencadenó la Primera Guerra Mundial en 1914… Una guerra iniciada en Europa y extendida después a otros continentes con un saldo de unos 10 millones de muertos.

Cuando ésta finalizó cuatro años después, el mapa mundial, la relación de fuerzas entre las grandes naciones y hasta las ideas dominantes en la cultura de comienzos del siglo XX, resultaron modificadas de manera dramática.

Recordemos que entre las causas del conflicto resalta la rivalidad entre las potencias, los nacionalismos étnicos, la carrera armamentista, además de las ambiciones territoriales. Precisamente, la chispa que provocó el incendio fue la expansión del Imperio austrohúngaro hacia los Balcanes con la anexión de Bosnia-Herzegovina en 1908. No en tanto, para resistir la anexión, los serbios crearon un movimiento político con una rama terrorista llamada “Mano Negra” de la cual saldría el autor del magnicidio, el estudiante serbio auto declarado anarquista radical, Gavril Princip.

Su víctima, el archiduque, era sobrino y heredero del emperador Francisco José quien, tras el atentado, lanzó un ultimátum a los serbios. A partir de ese momento una inexorable cadena de hechos terminó por generalizar la guerra. El Imperio, respaldado por la poderosa Alemania, declaró la guerra a Serbia; Rusia apoyó a Serbia y entró en guerra con Alemania y el Imperio; Alemania atacó a Francia, aliada de Rusia; y Gran Bretaña se alió con Francia y Rusia… Otras tantas potencias se quedaron en el molde.

En todo caso, los dados estaban echados mientras el mundo asistía entre perplejo y consternado a los prolegómenos de una conflagración de un tamaño sin precedentes en la historia del género humano. La mayoría de los historiadores señalan como principal responsable de la guerra a Alemania, por entonces la nación más poblada e industrializada de Europa, poseída por un militarismo rampante conducido por el káiser Guillermo II, un líder ansioso por conquistar nuevas colonias y en afirmar el liderazgo germano. De todos modos, una conflagración de tal magnitud debió contar con numerosos responsables, hombres estos que en la hora decisiva desecharon los medios pacíficos y optaron por las armas.

Sin embargo, en 1918, al terminar lo que se dio en llamar la “Gran Guerra”, el mundo ya no era el mismo. El Imperio austrohúngaro dejó de existir al igual que el Otomano. Los bolcheviques pasaron a ser los nuevos amos de una Rusia que pronto engulló a otras naciones. Alemania cedió territorios y su poderío quedó seriamente menguado por la devastación y las condiciones impuestas por los ganadores. Europa, desolada y empobrecida, perdió gravitación en la escena global, en tanto se perfilaban dos nuevas potencias no europeas, Estados Unidos y Japón, que en mayor o menor medida participaron en la contienda.

En la memoria colectiva quedó la imagen de aquella interminable guerra de trincheras, con sus millones de soldados hundidos en el lodo hasta el pescuezo y en donde medios de combate más modernos como el avión y el submarino se alternaron con la caballería, el uso del gas mostaza y las cargas a bayoneta calada. Una imagen tenebrosa que, pese a todo, no aventó para siempre el belicismo de algunos de los contendores que poco más de una veintena de años después desataron un segundo y encarnizado conflicto, síntoma de que los esfuerzos por inculcar los ideales de paz habían sido inútiles.

Por supuesto que la Primera Guerra Mundial con su secuela de destrozos materiales y la pérdida de generaciones enteras de hombres caídos o heridos en el campo de batalla clausuró una era feliz, la “Belle Époque” europea, en donde los avances de la ciencia y la cultura en todos los planos parecían haber alejado definitivamente el fantasma de la lucha armada.

La idea de que la civilización había retrocedido desde el asesinato en Sarajevo con la consiguiente pérdida de fe en un porvenir común, abrió paso a nuevas concepciones del mundo y de la vida así como ideologías intolerantes y totalitarias como el fascismo y el comunismo. Fue así, que a partir de 1939, otro descomunal sacrificio humano se consumaría también como consecuencia de muchas de las heridas abiertas y no cicatrizadas de la “Gran Guerra”.

Es creencia común de los historiadores, que el 28 de junio de 1914, en Sarajevo, murió uno de los pocos gobernantes realmente pacifistas de aquel tiempo, como lo era el asesinado archiduque Francisco Fernando. Triste paradoja de un episodio que marcó de manera indeleble la historia del siglo XX.

(*) Si le parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ...