Mostrando postagens com marcador Rusia. Mostrar todas as postagens
Mostrando postagens com marcador Rusia. Mostrar todas as postagens

domingo, 1 de fevereiro de 2015

Apúrese… Estamos Cerca del Apocalipsis


Le aviso que suizo no es, por lo que carece de su común escrupulosidad puntual. Mismo así, un “reloj” ficticio que fue inventado hace 70 años para conseguir medir lo cuan próxima está la humanidad de su extinción, parece que volvió a mover sus punteros esta semana. En realidad, él estaba a 5 minutos de la medianoche (horario que representa la “extinción”) y el último día 22 fue “adelantado” en dos minutos, lo que lo deja solamente un “minuto” de lo que será el momento más próximo de nuestra decadencia final.

De acuerdo con los científicos del “Bulletin of Atomic Scientists”, el grupo que monitora la posibilidad de extinción de la humanidad, esto se debe a la negligencia de los gobiernos al rededor del mundo de querer atacar radicalmente el calentamiento global… Muy diferente a otros calentamiento humanos.

De acuerdo con las palabras de estos doctos, Estados Unidos, China y Rusia son los mayores villanos en el asunto, porque ni siquiera mandaron representantes a la última conferencia realizada en Lima, Perú.

Las reacciones contra tan delicado tema, según el “BAS”, están siendo tomadas en “cámara lenta”… “La 'medianoche' no es una hora cualquiera: simplemente significa la extinción de la raza humana y de la vida en nuestro planeta”, afirmó Kennette Benedict, la apocalíptica directora del “Bulletin of the Atomic Scientists”.

El tal reloj, oficialmente llamado de “Doomsday Clock” (“Reloj del Apocalipsis”) fue inventado hace décadas por el BAS para dar una idea al mundo de cómo el ser humano se aproxima de la autodestrucción. La creación de del mismo surgió luego del lanzamiento de la bomba nuclear en Hiroshima y Nagasaki, en Japón, cuando la esposa de uno de los científicos que anda a las vueltas con el “Manhattan Project”, fue quien idealizó la concepción gráfica del “Reloj”… El que no necesita de pilas; es sólo darle cuerda y pronto.

Es más, durante la Guerra Fría, el malévolo reloj se “aproximaba” de la medianoche siempre que la tensión entre EUA y la ex Unión Soviética se agravaba. El momento más próximo de la destrucción fue en 1953, cuando las dos superpotencias de entonces comenzaron a realizar testes con la bomba de hidrógeno. En todo caso, con el fin de la Guerra Fría, el puntero de los minutos del reloj alcanzó su mayor distancia de la “medianoche”, en 1991, llegando a 17 “minutos” de distancia.

En la colectiva de prensa dada por esta organización científica, los investigadores observaron que muchas de las consecuencias van mucho más allá de la catástrofe natural… “Gobiernos pueden perder estabilidad. El Océano Ártico pasará a ser un área de inestabilidad militar porque nuevas fronteras se formaran por allí. Crearemos un nuevo tipo de refugiado, los refugiados ambientales”, ilustró con lápiz gris, más bien tirando al negro retinto, el incoloro profesor Richard Sommerville, de la “Universidad de California”.

La última mudanza de éste perseverante medidor de tiempo fue en 2012, cuando el reloj pasó a estar a 5 minutos de la autodestrucción, luego del desastre nuclear de Fukushima y de la diseminación del virus H5N1… En todo caso, sobre la epidemia del Ebola y de las atrocidades y muertes causadas por el Boko Haram y los dementes del Isis, ellos se abstienen de decir nada.

Con todo, la decisión de estos científicos en adelantar las agujas del reloj en “dos minutos” indica que la humanidad se está destruyendo a pasos más largos… Por lo que razono con ligereza que si no termino ya este post y no voy lo cuanto antes al baño, la hecatombe me alcanzara en una situación periclitante… ¡Dios me libre!

(*) Visite el blog “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, http://guillermobasanez.blogspot.com.br/...

Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

domingo, 20 de julho de 2014

Seguro que No Fue un Aniversario Feliz


El último sábado 28 de junio, mientras el mundo se distraía con los encuentros del Mundial de futbol, se cumplía un siglo exacto del asesinato en Sarajevo del archiduque Francisco Fernando, heredero del trono del Imperio austrohúngaro. Un atentado que desencadenó la Primera Guerra Mundial en 1914… Una guerra iniciada en Europa y extendida después a otros continentes con un saldo de unos 10 millones de muertos.

Cuando ésta finalizó cuatro años después, el mapa mundial, la relación de fuerzas entre las grandes naciones y hasta las ideas dominantes en la cultura de comienzos del siglo XX, resultaron modificadas de manera dramática.

Recordemos que entre las causas del conflicto resalta la rivalidad entre las potencias, los nacionalismos étnicos, la carrera armamentista, además de las ambiciones territoriales. Precisamente, la chispa que provocó el incendio fue la expansión del Imperio austrohúngaro hacia los Balcanes con la anexión de Bosnia-Herzegovina en 1908. No en tanto, para resistir la anexión, los serbios crearon un movimiento político con una rama terrorista llamada “Mano Negra” de la cual saldría el autor del magnicidio, el estudiante serbio auto declarado anarquista radical, Gavril Princip.

Su víctima, el archiduque, era sobrino y heredero del emperador Francisco José quien, tras el atentado, lanzó un ultimátum a los serbios. A partir de ese momento una inexorable cadena de hechos terminó por generalizar la guerra. El Imperio, respaldado por la poderosa Alemania, declaró la guerra a Serbia; Rusia apoyó a Serbia y entró en guerra con Alemania y el Imperio; Alemania atacó a Francia, aliada de Rusia; y Gran Bretaña se alió con Francia y Rusia… Otras tantas potencias se quedaron en el molde.

En todo caso, los dados estaban echados mientras el mundo asistía entre perplejo y consternado a los prolegómenos de una conflagración de un tamaño sin precedentes en la historia del género humano. La mayoría de los historiadores señalan como principal responsable de la guerra a Alemania, por entonces la nación más poblada e industrializada de Europa, poseída por un militarismo rampante conducido por el káiser Guillermo II, un líder ansioso por conquistar nuevas colonias y en afirmar el liderazgo germano. De todos modos, una conflagración de tal magnitud debió contar con numerosos responsables, hombres estos que en la hora decisiva desecharon los medios pacíficos y optaron por las armas.

Sin embargo, en 1918, al terminar lo que se dio en llamar la “Gran Guerra”, el mundo ya no era el mismo. El Imperio austrohúngaro dejó de existir al igual que el Otomano. Los bolcheviques pasaron a ser los nuevos amos de una Rusia que pronto engulló a otras naciones. Alemania cedió territorios y su poderío quedó seriamente menguado por la devastación y las condiciones impuestas por los ganadores. Europa, desolada y empobrecida, perdió gravitación en la escena global, en tanto se perfilaban dos nuevas potencias no europeas, Estados Unidos y Japón, que en mayor o menor medida participaron en la contienda.

En la memoria colectiva quedó la imagen de aquella interminable guerra de trincheras, con sus millones de soldados hundidos en el lodo hasta el pescuezo y en donde medios de combate más modernos como el avión y el submarino se alternaron con la caballería, el uso del gas mostaza y las cargas a bayoneta calada. Una imagen tenebrosa que, pese a todo, no aventó para siempre el belicismo de algunos de los contendores que poco más de una veintena de años después desataron un segundo y encarnizado conflicto, síntoma de que los esfuerzos por inculcar los ideales de paz habían sido inútiles.

Por supuesto que la Primera Guerra Mundial con su secuela de destrozos materiales y la pérdida de generaciones enteras de hombres caídos o heridos en el campo de batalla clausuró una era feliz, la “Belle Époque” europea, en donde los avances de la ciencia y la cultura en todos los planos parecían haber alejado definitivamente el fantasma de la lucha armada.

La idea de que la civilización había retrocedido desde el asesinato en Sarajevo con la consiguiente pérdida de fe en un porvenir común, abrió paso a nuevas concepciones del mundo y de la vida así como ideologías intolerantes y totalitarias como el fascismo y el comunismo. Fue así, que a partir de 1939, otro descomunal sacrificio humano se consumaría también como consecuencia de muchas de las heridas abiertas y no cicatrizadas de la “Gran Guerra”.

Es creencia común de los historiadores, que el 28 de junio de 1914, en Sarajevo, murió uno de los pocos gobernantes realmente pacifistas de aquel tiempo, como lo era el asesinado archiduque Francisco Fernando. Triste paradoja de un episodio que marcó de manera indeleble la historia del siglo XX.

(*) Si le parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ...