segunda-feira, 23 de fevereiro de 2015

¿Cuánto Cuesta una Esposa?


Puede que en su pueblo no sea necesario recurrir a ciertos artilugios, pero quien pretende casarse en Nigeria, en Kenia o en África del Sur, ya no necesita regatear el dote que entregará a la familia de su prometida: un aplicativo para celulares permite calcular, con base en parámetros de edad, altura y peso de la mujer, cuál será el número de “vacas” que un supuesto pretendiente deberá entregar a los padres de ella.

El lanzamiento de la llamada “Máquina de calcular de lobolo” (nombre que recibe el dote en el sur del continente africano) ha causado este año bastante furor y polémica en África del Sur, donde el telefónico inventor del aplicativo -que ya tiene más de 20 mil downloads- fue acusado de desvirtuar la tradición y fomentar el machismo.

Kopo Robert Matsaneng, el artífice del invento que resalta la intención recreativa del programa, dijo a la prensa local: “Es el pueblo el que piensa que el aplicativo es sexista, y son estos los que deben preguntarse si el problema es con el aplicativo o con la cultura del lobolo”… “Yo no inventé la tradición, simplemente pensé sobre ella”, se defiende el programador de computación, que recuerda, además, que el aplicativo permite, para ser más “divertido”, calcular también el valor de un hombre, lo que es algo ajeno a la tradición africana.

Consiente de la evolución de la sociedad y de que muchas familias en los tiempos actuales dan sus hijas para casamiento en troca de dinero en vez de vacas, el aplicativo de Matsaneng ofrece también el valor de la dote en rands (la moneda surafricana) y en dólares.

En verdad, la importancia que tiene el aspecto físico en la tasación centró buena parte de las críticas, aunque el aplicativo lleva también en cuenta situación civil, educativa y laboral de la futura esposa… Para que el comprador no se lleve un clavo.

Así, una mujer con estudios universitarios, que no haya sido madre y no se haya casado, será más valiosa para la familia del marido de que otra de menor formación que venga en lote con los hijos y ya tenga pasado por el altar… O por tras de él, que da lo mismo.

“En la parte de educación, acrescente por favor el nivel de calificaciones de pos-graduación... No estoy haciendo todos estos estudios por nada”, hizo cuestión de registrar en la página del aplicativo una joven que realizó el download del programa.

Otra sugestión de mejora fue introducir como criterio de cálculo las dotes físicas de la candidata. Según el calculador, la familia de una joven de 27 años, 1m65 de altura, 58 kilos y talle 38, considerada atrayente, con estudios universitarios y empleo, soltera y sin hijos, podrá recibir como dote nueve vacas o US$ 6.651… Una pichincha.

Pero si la mujer tiene 40 años, mide 1m60, pesa 80 kilos y su talle es 46, tiene apenas bachillerato, no trabaja, ya fue casada y tiene hijos, el cálculo tiene un saldo negativo de dos vacas o US$ 1.339, que presumiblemente ella tendrá que pagar a la familia del marido… O sea, es un verdadero clavo.

Como si fuese poco, el calculador da el valor medio del “lobolo” que es pago en distintas zonas de África del Sur así como en los pequeños reinos de Lesoto y Suazilandia, ayuda también a escoger la zona en la cual uno puede buscar esposa de acuerdo con las posibilidades económicas que tenga.

Otra usuaria, Nini Skosana, escribe: “Este aplicativo es nuestro futuro. Creo que nuestros padres deberían conocerlo y comenzar a usarlo en sus negociaciones (entre familias, en la hora de pedir el dote)”.

Pero ni todo el mundo recibió con tanto entusiasmo la “máquina de calcular”. Entre los críticos hay tanto opositores como partidarios del “lobolo”.

Los primeros consideran que la tradición que este aplicativo actualiza y promueve es un ataque a la dignidad de la mujer, que es comprada como un producto procesado y vendido en la feria de la esquina. Para los segundos, la automatización de un cálculo que normalmente es establecido mediante la negociación entre familias va en contra de uno de los propósitos originales del “lobolo”, que es la de unir las familias de los pretendientes… Mismos que con el tiempo terminen a las patadas.

Aunque ningún lector quede grisáceo de preocupación con estas cosas de exacerbada complejidad telefónica, me pregunto lo qué sería más correcto en estas horas, cuando la ginecología acaba subiendo a la cabeza y genera insidias en un mundo totalmente urológico que simplemente ignora la vulvar precariedad univitelina que envuelve al sistema en su realidad vulgar… ¡Espantoso!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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