Sepa el más carismático de los leyentes, que el estado de viudez ha
merecido el máximo respeto en todos los tiempos. Mismo que la viudez haya sido
una importante problemática social, particularmente en el pasado.
En verdad, eso ocurría en otros tiempos porque en las familias en que el
marido era el único proveedor, la viudez podía hundir a los parientes en la
pobreza, por lo que muchas obras sociales que fueron realizadas en carácter
benéfico tenían como objetivo el ayudar a viudas y huérfanos. Pero esto comenzó
a empeorar a causa de la larga vida de las mujeres, ya que los varones -oportunistas-
generalmente luego contraían matrimonio con féminas más jóvenes que ellos.
Sin embargo, en algunas sociedades patriarcales, las viudas se hallaban
entre las mujeres más independientes. A raíz de ello, una de esas viudas
suertudas a veces continuaba los negocios de su marido y consecuentemente se le
concedían ciertos derechos, tales como la admisión a cooperativas… Otras,
aprovechaban la gloriosa ocasión y se dedicaban a otras cosas, como es el caso
a seguir:
Una
señora viuda y antigua moradora del estado de Florida, en Estados Unidos, hace
siete años que pasó a vivir en un cruzeiro constante, pagando la pichincha de
US$ 164 mil anuales. Eso, luego de vender su casa en el norte de Miami y
prometer a su marido -que ya estaba con un pie dentro del cajón- que su muerte
no la mantendría alejada de los viajes marítimos que ellos tanto amaban realizar
juntos.
La regordeta
y cachetuda de Lee Wachtstetter, de 86 años, relató sonriente: “Mi marido
siempre me regalaba cruzeiros. Durante nuestro casamiento de 50 años -haya
aguante- hicimos 89 cruzeiros juntos. Al todo, yo ya realicé casi más de un
centenar por el mundo”.
Es que luego
después de la muerte de su marido en 1997 por causa de un cáncer, Wachtstetter
vendió su casa de cinco cuartos localizada en Fort Lauderdale, Florida, y ahí
nomás comenzó su interminable viaje a bordo de navíos.
Doña Lee, la
alegre viuda, contó además que este año pagará US$ 164 mil por el uso de un
camarote simple en el “Crystal Serenity”, uno de los cruzeiros de la empresa
japonesa “Crystal Cruise Lines”.
Además, ella
relató que pocas veces sale del navío cuando arriban a los puertos, pero que hace
una excepción cuando tocan Estambul, donde no resiste la tentación de visitar el
grande mercado de la ciudad turca… Y tomarse un cafecito.
Wachtstetter
explicó que mismo sintiendo añoranza de sus tres hijos y siete nietos, no es
una desalmada y ella los visita con frecuencia cada vez que el cruzeiro atraca
en Miami, lo que durante el año pasado ocurrió cinco veces.
Por si
alguna suertuda está interesada en llevar tan marítimo estilo de vida, le
cuento que el “Crystal Serenity” fue construido en 2003 y tiene capacidad para acomodar
confortablemente a 1.050 pasajeros y una tripulación de 650 personas… Ahora, sólo le falta la plata... ¡Aproveche!
(*) Visite el blog “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, http://guillermobasanez.blogspot.com.br/...
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