¿Cuál
sacrificio usted toparía realizar para lograr mantener su belleza? Imagino que
muchos, pero ninguno ha de ser como el de la británica Tess Christian, que
permaneció 40 años sin sonreír para no desenvolver arrugas en su rostro. Para
evitar las pliegas, Tess no sonrió ni en su casamiento ni el día del nacimiento
de su hija -como tampoco lo hizo en las noches que sentía llegar “la muerte
chiquita”-, conforme lo cuenta en el reportaje del diario “Daily Mail”:
“Entrené una manera de controlar mi musculatura facial”, le explicó al
periodista.
Todos le
preguntan si ella aplicó Botox o hizo algún otro tratamiento de belleza. Pero
el resultado no es nada de todo lo imaginable. Tess apenas evitó sonreír.
Puede que
para las otras mujeres no, pero para ella, tamaña dedicación valió la pena:
“Estoy con 50 años y no sonrío desde la adolescencia, por eso no tengo marcas
de expresión en el rosto”. Que según afirma Tess, eso es más efectivo que tener
que usar cremas hidratantes y otros cosméticos… Además de economizar un montón
de plata.
Sin embargo,
no es apenas Tess quien utiliza esta estrategia de belleza. La socialaite de
Kim Kardashian también evita sonreír mucho. El dermatólogo Nick Lowe concuerda
con la idea de Tess y Kardashian: “Arrugas aparecen por causa de las doblas
frecuentes en las líneas de la sonrisa y de la frente. El Botox reduce la
actividad muscular y por eso es usado como tratamiento antiarrugas”.
Entretanto,
la psicóloga Amanda Hill desaprueba esta actitud: “Sonreír es fundamental para
la salud psicológica de cualquier persona”. Cuando sonreímos, el cerebro recibe una dosis de endorfina. O sea, al
sonreír, nuestro cerebro “percibe” que estamos felices y asocia esas emociones
y momentos. Permanecer sin sonreír debe confundir la cabeza de quien convive
con ese tipo de persona, pues ese individuo puede terminar por hallarla
antipática o que no gusta de él.
Según Tess,
todo comenzó con su educación en un colegio católico: “las monjas no gustaban
de sonrisos. Con el tiempo, aprendí a controlar el gesto”. Cuando su hija Stevie nació, ella se puso muy emocionada, pero no
sonrió. Así como en su casamiento con Nigel, el que acabó algunos años después... Resultado que de por sí ya era imaginable.
Los hombres
con quien ella sale -porque no piense el leyente que ella es una monja reclusa-
imploran por una sonrisa: “yo les digo que no es por falta de interés”, explica
la adusta británica.
Pienso que por
no gustar de sonreír termina por afectar sus relacionamientos, pero ella podría
haber imitado a Yasmin Eleby, una otra fémina que después de cuatro décadas de
vida, no logró conocer a alguien con quien casar. Por eso, en su aniversario de
40 años, ella hizo algo inusitado: “se casó consigo misma”.
De acuerdo
con el sitio “MySanAntonio.com”, la determinación ya hacía parte de una promesa
ya realizada por Eleby en 2013. Ella había decidido que si llegase a esa edad
sin un amor caminante que la llevase pie tras pie hasta el altar, celebraría el
casamiento solita.
Y así, el
último 3 de enero, ella se casó en el “Museo de Cultura Afro-Americana”, en
Houston, Texas. Su madre la acompañó por el corredor, al embalo de: “I Believe
I Can Fly”, de R. Kelly. Amigos y parientes estaban presentes y no faltaron
madrinas -fueron 10. La hermana de Eleby, que es pastora -de otro tipo de
rebaños-, realizó la ceremonia religiosa, pues por ley, no habría como
oficializarlo en el registro cívico.
En su cuenta
de Facebook, Eleby agradeció la presencia de todos, diciendo: “Quedé muy
impresionada con la demonstración de afecto y de apoyo que me fue mostrada
durante esta celebración de amor y de vida”.
A continuación,
ella salió en luna de miel sola, y de acuerdo con el Instagram de Baller Alert,
Eleby fue vista los días siguientes en Camboya, en Laos y en Dubái... llevando
siempre de la mano con su más nuevo amigo del alma: un aparatito largo, fino y
vibratorio… ¡Fantástico!
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