Me diga:
¿cuándo los perros rolan y se quedan de barriga para cima, el comportamiento
indica una señal de sumisión, cierto? Diría que en todo caso mejor desconfiar,
pues parece que no es bien así, ya que nuevas investigaciones sugieren que los
humanos podemos estar errando en la interpretación del lenguaje corporal
canino.
Por lo menos
éste sería el resultado que indica un nuevo estudio de la “Universidad de
Lethbridge”, de Canadá, y de la “Universidad de África del Sur” que muestran
que el acto de rolar puede ser más bien una maniobra de combate que un acto de
sumisión. Con todo, el estudio fue publicado en la edición de enero de 2015 de
la revista “Behavioural Processes”.
Para la
conclusión del referido estudio, los investigadores observaron una hembra de
tamaño medio mientras ella jugaba con 33 perros diferentes, uno de cada vez.
Ellos también analizaron 20 vídeos de “YouTube” que mostraban perros retozando,
donde examinaron todas las veces en que un perro rolaba y quedaba acostado de
barriga para cima.
¿Y lo qué
fue que estos caninos investigadores descubrieron? Que ninguno de los
movimientos observados en el estudio eran consistentes con sumisión. En verdad,
ellos parecían ser utilizados como táctica defensiva, para evitar mordidas en
el pescuezo, u ofensivos, para lanzar un ataque.
“Nos
sorprendió mucho, pues en ninguna de las veces en que el perro quedó en la
posición supino pudimos atribuir el movimiento a la sumisión”, le explicó al
diario “Huffington Post”, a través de e-mail, Sergio Pellis, profesor de
neurociencia de la “Universidad de Lethbridge”… “Eso sugiere que otros estudios
que usaron la postura supino como indicador de sumisión, pueden haber exagerado
el papel de las relaciones de dominancia en la regulación del comportamiento
social de perros domésticos en general y la relevancia de las relaciones de
dominancia durante las recreaciones en particular.”
Dicho en
otras palabras no tan caninas, rolar ni siempre tiene a ver con dominancia y
sumisión. Al final de cuentas, los investigadores explicaron que, si rolar
fuese un gesto de dominancia durante las recreaciones, los perros menores o más
flacos serían los que tenderían a realizar ese movimiento; pero los
investigadores observaron que la probabilidad mayor era de que el perro de más
tamaño rolase.
Los autores
del estudio también indican que si el movimiento de rolar estuviese siendo
usado como un gesto de sumisión, el perro se quedaría en esa posición por más
tiempo, pero las roladas acostumbraban durar poco tiempo.
Entonces,
¿por qué interpretamos esos movimientos de manera equivocada? Pellis apunta
para investigaciones anteriores con lobos. En manadas de lobos, animales de
status inferior tienden a rolar como manera de demonstrar sumisión, pero eso
acontece generalmente en situaciones que no son de esparcimiento.
“A pesar de
los perros ser descendientes de los lobos, su comportamiento es ligeramente
diferente”, notifica Pellis en su e-mail… “Por eso, para entender mejor el
comportamiento de un perro, precisamos examinar con cuidado las habilidades de
ellos dentro del contexto de su ambiente actual, como consocios de los
humanos”.
En todo
caso, una vez enterado del asunto, me incluyo entre los que opinan que con
sumisión o no, los perros continúan a ladrar mientras la caravana pasa…
¡Espectacular!
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