terça-feira, 3 de fevereiro de 2015

Hasta el FBI Desconfía de su Sombra


Quiera o no, uno siempre termina desconfiando. Eso es algo personal, porque normalmente siempre se espera lo malo y no lo bueno. A bien verdad, no siempre tiene que existir este síntoma que suele aparecer en las personas por diversas circunstancias, el que al final termina por generar la desconfianza y origina un sentimiento de inseguridad que dificulta las relaciones a cualquier nivel.

A los entendidos del tema se les ha dado por testificar que la desconfianza está relacionada con el miedo y tiene que ver con una baja autoestima. A raíz de ello, uno terminaría por encerrarse en una escasa capacidad asertiva para enfrentarse con éxito a cualquier situación cotidiana de interrelación social o sentimental.

Otros tantos, ya menos doctos que los anteriores, aseveran que la desconfianza enceguece a la persona que la padece, y ello no le permite ponerse en el lugar del otro; por lo que eso le resta la empatía necesaria para comprender las motivaciones o sentimientos de sus semejantes. A esos no le da la capacidad de confiar en los demás.

Todo lo contrario a este síntoma es la confianza, que implica exponerse, abrirse, y hasta arriesgarse… No mucho, sino la raya aparece.

Pues bien, resumiendo la cuestión, el síntoma puede atacar a cualquiera y llegar a motivar una paranoia sin fin, como todo lleva a creer que haya sucedido en el “FBI”, la agencia federal de investigaciones estadounidense, que terminó poniendo en la mira a sus propios agentes extranjeros, ante el temor de que éstos puedan sustraer datos o informes secretos y entregárselos al enemigo…

Consiguientemente, los agentes “no estadounidenses” de la agencia ahora son sometidos a un programa de vigilancia más rígido y a controles más frecuentes después de los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono en 2001, conforme lo reveló la prensa estadounidense.

La dirección de la agencia alega que el referido programa fue elaborado para evitar infiltraciones de espías y para poder monitorear a los nuevos agentes extranjeros contratados con acceso a información clasificada.

En el fondo, se trata de un programa que, según los críticos, limita la carrera de los agentes extranjeros, a los cuales se les comunica la inclusión en el programa, pero sin explicaciones ni la posibilidad de réplica.

El vocero del FBI, Michael Kortan, a modo de rechazar las críticas que han sufrido, llegó a declarar: “Buscamos cuidar las informaciones sensibles y secretas, teniendo en consideración el posible impacto sobre el empleado. La inclusión en el programa no tiene efecto sobre las promociones y los factores que contribuyen a la evaluación del riesgo son periódicamente revisados”… Por lo menos eso es lo que consta en el papel, obvio.

Por tanto y según el vocero, el programa está dirigido a traductores, agentes y personal del FBI que hablan otras lenguas, que conocen otras culturas y tienen vínculos con el extranjero.

Desconfiado, ya que de eso se trata, Gamal Abdel-Hafiz, agente nacido en Egipto y desde 1994 traductor en el FBI, se le ha dado por afirmar: “Este programa andaba bien para los nuevos empleados después de septiembre de 2001, pero usarlo ahora contra los actuales trabajadores, algunos con 10 o 15 años de experiencia y que se ganaron la confianza de la agencia, es inaceptable”… Inclusive para James Bond.

Pienso que todo esto no hace más que confirmar que ni bien las bandas de Oriente clarean, el trabajo nocturno es interrumpido. Cierto o no este adagio, lo que se ve, es que en estos tiempos de estupidez globalizada, a muchos se les ha dado por cuidar del cuerpo -ya que el espíritu nunca les sirvió para nada- y salen corriendo por las vías públicas en la Aurora como pedestres alucinados en busca de saldos de liquidación… ¡Sospechoso!  

(*) Visite el blog “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, http://guillermobasanez.blogspot.com.br/...

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