El asunto en cuestión ya fue noticia en su debido momento y hasta comenté
sobre ese suceso y las remediadas soluciones de don Abad, cuando en dicho
momento quedó especificado que no se trataba de un clérigo. El caso es que como
han trascurrido 43 largos años de espera para… Bueno, en este caso, Mohammed
Abad tendrá que esperar un poquito más para dar con el martillo en el clavo.
Recordemos que por resultar víctima en un trágico accidente de tránsito que
en consecuencia originó la amputación de ese artilugio inferior-colgante del
cuerpo humano comúnmente llamado “pene” en su infancia, lo cierto y verdadero
es que luego de realizado recientemente el implante de una prótesis, éste mal
sucedido individuo acabó de malgastar ahora la extraordinaria chance que tenía de
perder su virginidad por causa de un motivo bastante banal.
Resulta que hace algunas semanas atrás, sintiéndose misericordiosamente conmovida
con la historia de éste virgen de 43 años -ya que no es muy común que aparezcan
con frecuencia estas benditas oportunidades entre las sábanas-, Charlotte Rose,
una prostituta profesional y activista del sexo libre en el Reino Unido, había
topado ser la responsable por tirar la virginidad de Abad… Sin necesidad de
descorchador, claro está.
Sin embargo, un reciente accidente de coche -de nuevo- terminó por atrasar
la vida de Abad en el estreno… Que hasta puede que sea reproducido a posterior
en la farándula bulliciosa de la vida.
El caso es que el otro día él estaba dirigiendo hacia su casa, cuando de
repente sufrió un pequeño accidente automovilístico que resultó en la quiebra del
tobillo. Lo fatídico, es que por causa de esa circunstancia, vio el sueño de
perder la castidad ser adiado por más algún tiempo… Por suerte, Charlotte, luego
de enterarse del incidente, dijo que no se importa esperar por su recuperación.
“¿Ya esperé bastante, no es
verdad? Fueron más de tres décadas y, en muchas de ellas, yo ni siquiera había
conseguido un trasplante bien sucedido”… “Entonces, algunas pocas semanas a más
no harán diferencia”… “Quiero recuperarme bien y sólo entonces me encontraré con
Charlotte”, explicó Abad -que como dije, no es monje- al reportero que lo
entrevistó… Con todo, se abstuvo de declarar su ansiedad por lo que pasará durante
la noche que encuentre desnuda a la fogosa Charlotte.
Como sea, ya que me niego a comentar e hilar suposiciones sobre ese tipo
de ocurrencias a dos entre cuatro paredes y en el silencio de la madruga, el
tema es que la situación, cuando ocurra, no hará más que colocar frente a
frente dos personas completamente distintas. No me refiero a géneros, sino a
que Mohammed es virgen por cuenta del accidente primero, y Charlotte es una
vieja activista por el sexo libre y afirma que ya ha mantenido sexo con más de
mil hombres… O sea, como ella tiene carretera, todo lleva a creer que eso puede
originar un nuevo accidente del azarado conductor sin libreta de buen marido.
Recordemos que Abad, ya llegó a ser abandonado durante la noche de nupcias
cuando su entonces mujer descubrió que él no tenía “birgulino”… Por tanto, una
decepción completa. Evidente que ese casamiento ocurrió antes de que le
instalaran la prótesis por medio de una delicada cirugía.
Imaginando hoy lo que pronto ocurrirá, y como lo que ahora parece
existir es la sobriedad restricta a la asepsia de los ambulatorios con
tendencia a gueto, toda esta historia se resume a un puntapié en los testículo
del susodicho -en este caso de plástico- y todo lleva a creer que la tan
esperada asamblea, es lógico, estará repleta de un vacío patético y la
perturbadora ausencia de diálogo, de la polémica, del debate y de la magia
dialéctica tan saludable para estas criaturas que pronto se encontrarán…
¡Aguardemos!
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