Todas las
historias sobre Jesús Cristo que fueron registradas en la Biblia han causado siempre
un dejo de intriga en los fervorosos humanos de diversas religiones. Con todo,
hasta el más séptico de los científicos ve su curiosidad aguzarse -y le pica con
ganas el orificio cúbito dorsal- cuando se encuentra delante de alguna de las
diversas narrativas que están registradas entre las cerúleas páginas del mencionado
mamotreto. Por tanto no es de extrañar que la ciencia se haya dedicado a
estudiar, y mucho, las historias bíblicas.
Entre
algunos de estos estudios realizados -y los que siempre han levando bastante
polémica en el alto clero-, está el de unos científicos que acabaron de revelar
detalles sobre los castigos dispensados a Cristo antes de su muerte. Esos
especialistas en desvendar las cosas turbias del pasado de quien sea,
pertenecen a la “Universidad de Brescia”, en Italia, y recientemente describieron
el develamiento de sus estudios.
Para
alcanzar sus conclusiones, un equipo multidisciplinar de investigadores realizó
un estudio cefalométrico (por favor, no confundir con el métrico falo), sobre el
Sudario de Turín. La historia cuenta que ese famoso tejido habría sido
utilizado para cubrir el cuerpo de Jesús luego después de su muerte, y en
consecuencia éste pasó a ser la pieza llave para revelar ese tipo de detalle. Según
ellos, los estudios partieron de una fotografía
de 1931.
Luego de
quemar mucha pestaña, el mayor detalle encontrado por esos científicos fue la
revelación de la presencia de una luxación de la articulación
temporomandibular. Dicha lesión habría sido provocada por golpes que fueron dados
directamente en el rostro de Jesús por los individuos que lo transportaron hasta
el lugar donde fue crucificado y posteriormente muriera… Por lo que es de
imaginar que en aquellas fechas ya debía existir gentes de ánimos como los de Cassius Clay o Mike Tyson entre la multitud presente.
Independiente
de tal desvarío y a causa de ese último detalle, los científicos llegaron a la
conclusión preliminar de que las personas que participaron de los castigos de
Jesús -aparte de de haber sido excomulgados- se ensañaron principalmente con su
rostro a la hora de golpearlo. Así que, de acuerdo con el estudio, la luxación
encontrada es una fractura en el hueso de la mandíbula que tiene como principal
causa la agresión física… Resultante de algo así como el tipo de trompada que
el pugilista Ken Norton le diera a Muhammad Ali haciéndole saltar los dientes
allá por la década de 1970.
Exceptuando
esto vulgares comentarios que no deberían pasar de las cuerdas del cuadrilátero
pugilista, el Sudario de Turín es, en la actualidad, la principal pieza de
estudio acerca de Jesús Cristo… Por ser la única ropa que existe, evidente.
Con todo, evitando
de ellos entrar en cuestionamientos sobre la cualidad textil de las ropas de
aquella época y ya sabiendo de antemano que el referido era paño de una sola
pieza, resulta que los científicos no poseen una confirmación exacta de que el
tejido en cuestión realmente haya sido utilizado para cubrir el cuerpo de
Cristo luego de él haber sido castigado, crucificado y muerto.
Finalizado
el acto, deduzco que quizás algún polvo rojo del desierto haya quedado
impregnado en el trapo, y eso me lleva a registrar que nunca estará demás
recordar que la cohesión de las materias no es eterna, ya que el continuo roce
de los invisibles dedos del tiempo desgasta hasta los más duros mármoles y
granitos, y por ende da que pensar lo que estos no harán a simples paños de
composición precaria y tejido probablemente irregular… ¡Impecable!
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