quinta-feira, 14 de janeiro de 2016

Era Cabra Pero no Chupaba


En los opinantes momentos actuales todos ya deberían saber que la mayoría de las leyendas que circulan por ahí responden a preguntas universales sin respuesta, como es el caso de la muerte. Mismo así, un sinnúmero repite a diestra y siniestra que las brujas no existen pero siguen afirmando que las hay… Incluso escondidas dentro de sus suegras.

En virtud de lo mencionado, particularmente considero que algo parecido sucede con los fantasmas y cuentos fantásticos que rondan por cualquier pueblo grande o chico, donde el gentío se encarga de desparramar historias mágicas que pasan de boca en boca sin necesidad de unir los labios para hacer piquitos de paloma… Si bien otros aprovechan ese momento y luego avanzan mucho más con sus manos bobas.

Dejando de lado esos repetitivos actos cochinos capaces de provocar diseminación de virus y bacterias, me concentro nuevamente en lo principal y me pregunto a quién ya no le han contado alguna vez cierto relato extraordinario pero que sin embargo roza el costado de lo increíble… Por no decir otra cosa.

Una vez que estoy convencido que eso suele ocurrir muy a menudo, recapacito que esas son las experiencias que le ocurrieron al amigo de un amigo o al vecino de Fulanito pero que, dentro de la cadena de relaciones, nunca nos permiten llegar a la raíz del asunto. Así pues, lo único cierto que tenemos de concreto, es que esas historias constituyen las leyendas urbanas de cada ciudad, incluyendo de yapa sus cualidades míticas con sus mentiras y todo lo demás.

Por regla general, si bien el origen llega a ser difuso, el mito termina siendo una historia contada de boca en boca y no a través de besos. Y por querer darse aquel aire de chusma, la gente las escucha y retiene en su mente las que más lo impactan para luego contársela a otra persona agregándole su toque personal. Por tanto, aquello que comenzó como un rumor se convierte pronto en una creencia popular.

Una vez enterado de tales dogmas de carácter místico-fabuloso-ficticio, debo agregar que una egregia figura del pasado volvió recientemente para asombrar los ciudadanos norteamericanos. Y no piense el leyente que era exactamente la del ignoto George Walker Bush, como muchos pueden especular, pues en verdad se trata del “hombre cabra”, conocido en aquellos alrededores como “Goatman” pero no siendo exactamente el que “chupa”. Más bien, se trata de una leyenda urbana que años atrás cayó en el olvido, pero que ahora vuelve con todo… Algo así como la película “Star Wars”

Para quien no está al par del mencionado asunto, la historia es la siguiente: en la década de 1960, decenas de personas afirmaron haber visto un hombre con cabeza de cabra andando por ahí desparramando terror. Sin embargo, por cuenta de las dificultades tecnológicas de la época, no fue posible obtener ningún registro decente del individuo.

Acontece que ahora, más de 50 años después, imágenes de ese animal bípede de dos patas y no cuatro, están surgiendo a diario en internet. Según las personas que la comparten, se trata del retorno de “Goatman” -y no el de Batman-, que al presente estaría asombrando los vecinos de Maryland, en Estados Unidos.

Cuanto a esto, el criptozoologista Loren Coleman explica: “Todos los días aparecen en internet decenas de alertas sobre la existencia de hombres que son mitad cabra, perro o cualquier otro animal -tanto da mientras camine-… Generalmente son imágenes antiguas que las personas encuentran y divulgan, y la mayoría de las veces no pasan de montaje”.

Sin embargo, este año los especialistas en esas cosas peludas que caminan, dicen que solamente harán caso a las denuncias de la aparición de “Goatman” si ellas vienen acompañadas de foto al mejor estilo selfie.

Coleman cuenta que, en diversos casos, personas se asustan con animales con deformaciones -no exactamente de ese tipo que el lector puede estar imaginando- y los confunden con seres diabólicos de leyendas urbanas.

Entonces, delante de los paradisíacos talentos de aquella región del norte y para tener más certeza de la inmortalidad, un día rescribiré la historia, y como Flaubert, dirigiré el espectáculo, convocaré camarlengos, abriré inscripciones y reclutaré voluntarios falso-antideslizantes para lograr arrastrarme en este desierto de incoherencias cognitivas… ¡Místico!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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