En los opinantes momentos actuales todos ya deberían saber
que la mayoría de las leyendas que circulan por ahí responden a preguntas
universales sin respuesta, como es el caso de la muerte. Mismo así, un
sinnúmero repite a diestra y siniestra que las brujas no existen pero siguen
afirmando que las hay… Incluso escondidas dentro de sus suegras.
En virtud de lo mencionado, particularmente considero
que algo parecido sucede con los fantasmas y cuentos fantásticos que rondan por
cualquier
pueblo grande o chico, donde el gentío se encarga de
desparramar historias mágicas que pasan de boca en boca sin necesidad de unir
los labios para hacer piquitos de paloma… Si bien otros aprovechan ese momento
y luego avanzan mucho más con sus manos bobas.
Dejando de lado esos repetitivos actos cochinos capaces
de provocar diseminación de virus y bacterias, me concentro nuevamente en lo
principal y me pregunto a quién ya no le han contado alguna vez cierto relato
extraordinario pero que sin embargo roza el costado de lo increíble… Por no
decir otra cosa.
Una vez que estoy convencido que eso suele ocurrir muy
a menudo, recapacito que esas son las experiencias que le ocurrieron al amigo de un amigo
o al vecino de Fulanito pero que, dentro de la cadena de relaciones, nunca nos permiten
llegar a la raíz del asunto. Así pues, lo único cierto que tenemos de concreto,
es que esas historias constituyen las leyendas urbanas de cada ciudad, incluyendo
de yapa sus cualidades míticas con sus mentiras y todo lo demás.
Por regla general, si bien el origen llega a ser
difuso, el mito termina siendo una historia contada de boca en boca y no a
través de besos. Y por querer darse aquel aire de chusma, la gente las escucha
y retiene en su mente las que más lo impactan para luego contársela a otra
persona agregándole su toque personal. Por tanto, aquello que comenzó como un
rumor se convierte pronto en una creencia popular.
Una vez
enterado de tales dogmas de carácter místico-fabuloso-ficticio, debo agregar
que una egregia figura del pasado volvió recientemente para asombrar los ciudadanos
norteamericanos. Y no piense el leyente que era exactamente la del ignoto George Walker Bush, como
muchos pueden especular, pues en verdad se trata del “hombre cabra”, conocido en
aquellos alrededores como “Goatman” pero no siendo exactamente el que “chupa”. Más
bien, se trata de una leyenda urbana que años atrás cayó en el olvido, pero que
ahora vuelve con todo… Algo así como la película “Star Wars”
Para quien no
está al par del mencionado asunto, la historia es la siguiente: en la década de
1960, decenas de personas afirmaron haber visto un hombre con cabeza de cabra
andando por ahí desparramando terror. Sin embargo, por cuenta de las dificultades
tecnológicas de la época, no fue posible obtener ningún registro decente del
individuo.
Acontece que
ahora, más de 50 años después, imágenes de ese animal bípede de dos patas y no
cuatro, están surgiendo a diario en internet. Según las personas que la comparten,
se trata del retorno de “Goatman” -y no el de Batman-, que al presente estaría
asombrando los vecinos de Maryland, en Estados Unidos.
Cuanto a
esto, el criptozoologista Loren Coleman explica: “Todos los días aparecen en
internet decenas de alertas sobre la existencia de hombres que son mitad cabra,
perro o cualquier otro animal -tanto da mientras camine-… Generalmente son imágenes
antiguas que las personas encuentran y divulgan, y la mayoría de las veces no
pasan de montaje”.
Sin embargo,
este año los especialistas en esas cosas peludas que caminan, dicen que solamente
harán caso a las denuncias de la aparición de “Goatman” si ellas vienen acompañadas
de foto al mejor estilo selfie.
Coleman cuenta
que, en diversos casos, personas se asustan con animales con deformaciones -no
exactamente de ese tipo que el lector puede estar imaginando- y los confunden
con seres diabólicos de leyendas urbanas.
Entonces,
delante de los paradisíacos talentos de aquella región del norte y para tener
más certeza de la inmortalidad, un día rescribiré la historia, y como Flaubert,
dirigiré el espectáculo, convocaré camarlengos, abriré inscripciones y
reclutaré voluntarios falso-antideslizantes para lograr arrastrarme en este
desierto de incoherencias cognitivas… ¡Místico!
(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma
editorial Bubok: www.bubok.es/
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