Es incuestionable, mi amigo, pues en virtud de los
sucesos recientes, he pasado a considerar que todo “Código Civil” debería
introducir urgentemente una clausula donde autorice que si nuestro vecino hace
asado y el olor llega a nuestra casa, deberíamos estar automáticamente invitados
a comer.
Por otro lado, opino que puede que a veces sea mejor
no participar de esos parrilleros eventos gastronómicos teniendo en cuenta la
famosa pregunta: ¿quién nunca pasó por una
situación embarazosa con un amigo que exageró en la bebida y acabó organizando
una pelea o destruyendo lo que tenía por delante?... Sin necesidad de mencionar
vómitos y otras calamidades que suelen acompañar estos hechos.
Supongo que
todos ya enfrentamos momentos así, donde la justificativa para tales acciones
inconsecuentes siempre fue colocada encima de la ingestión de alcohol. Sin
embargo, por lo que se ve y oye, parece que andamos equivocados, pues un
reciente estudio científico que fue publicado en la revista “Translatio
Psychiatry”, confirmó que eso suele ocurrir y mostró exactamente cuál parte do
nuestro cuerpo es afectada cuando bebemos demasiado… ¡Cosa que yo evito por
completo!
Con todo,
independiente de si yo me evado o no de la botella, la respuesta del estudio
resultó ser más inesperada de lo que uno puede imaginar, ya que el mal
comportamiento tiene sus causas más por situaciones fisiológicas que de
propósito.
Evidente que
para sacar adelante el estudio fueron recogidos datos de pacientes que conviven
con el alcoholismo. Luego de una serie de cuestionamientos que envolvieron
desde test de personalidad a comportamiento y estilo de vida, los estudiosos del
tema llegaron a la conclusión que los efectos agresivos acontecen debido a una
mutación que está relacionada al gene receptor de “serotonina”, la hormona que controla
buena parte do nuestro humor -no solamente el cómico-. Para ellos, tal falla en
la transmisión -ya sea por ondas cortas o largas- hace con que el bebedor se
torne descontrolado.
Pero no es
de asustarse, pues parece que eso tendría solución, ya que de acuerdo con los
datos recogidos, pacientes que se identificaron con reacciones como éstas pueden
hacer uso de medicamentos y psicoterapia, caso su mal humor líquido sea frecuente.
Además, es redundante decir que la reducción en la ingesta de bebidas
alcohólicas sería una forma más fácil de atenuar también la agresividad.
Ésta novedosa
investigación fue realizada entre personas de Finlandia, ya que en ese helado
país del norte se estima que cerca de 2,2% de la población posee tal mutación en
el gene… Mismo que ellos hagan pocos asados y no le pongan cúbitos de hielo a
la bebida.
Mismo así, a
más del develamiento ser relevante en el campo social del mencionado país, éste
representa también el descubrimiento de un mecanismo biológico decisivo en lo
que dice respecto a la comprensión de la función del receptor “2B” de
serotonina -que no es idéntico al receptor de ondas radiales- en todos los
seres humanos.
Según estos
estudiosos, una acción disfuncional puede también ser evaluada sin la ingesta
de alcohol, dependiendo de cada caso, puesto que es importante tener en cuenta
que la serotonina afecta el cuerpo como un todo, y no solamente el cerebro -ya
que a ojos vista muchos no lo tienen-, sino que además ésta es controladora del
sueño, del apetito sexual, de la saciedad, entre otras cosas… Aunque para
muchos la parte que corresponde al apetito amatorio-sensual pase a ser más
importante que comer un buen asado o tomarse unos vinos con los amigos.
Por tanto,
sabiendo de esas deprimencias todas y buscando colocarme a salvo de la
estupidez colectiva que alcanza a todo el mundo, divulgo aquí y ahora la
auspiciosa chance de dada a las personas sagaces de perpetuarse en el infinito.
Sí, pues para deleite de los expeditos bebedores y la eternización de los
expertos comilones, anuncio que están abiertas las inscripciones para compra de
títulos de la “Sociedad Amigos del Asador” que, conforme rezan los estatutos
minuciosamente escritos por mí, existirá para mi propia manutención…
¡Espectacular!
(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma
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