En la jungla
del asfalto podemos encontrar de todo, ya que todos quienes vienen a este mundo
por casualidad y sin mismo desearlo, pueden ser míseramente contaminados por el
medio que los rodea, antes de ellos sentir la aciaga caricia de la muerte.
No todos son
de la misma calaña, pero, entre todos, los que más llaman la atención son los
hombres que se ven afectados por la Caligenefobia, una fatídica aversión que algunos
conocen por el nombre de Venustrafobia, y hasta por Complejo de Licea, que no es más que una maldita y extraña manía que está
afectando a casi el uno por ciento de los masculinos del planeta.
Se acredita
que muchos de los que poseen esa aversión irracional y sórdida, son confundidos
de inmediato con individuos que no están posicionados ni a la derecha ni a la
izquierda de un género definido, sino que prefieren situarse en la columna del
medio, aunque lenguas maliciosas digan que ellos permanecen dentro del armario.
Puede sonar
inverosímil, pero lo cierto de todo esto, es que a pesar de su nombre
complicado, la caligenefobia es algo que se está volviendo bastante común, puesto
que se caracteriza como una fobia, o miedo extremo, que los hace abandonar de
vez su vocación de cuna, hecho insensato que los lleva a desplegar una
incapacidad injustificada para interactuar normalmente con mujeres muy bonitas
o apenas hermosas.
Ya hay quienes
juzgan que la salvación para esas almas contaminadas sería arrancarle los ojos,
pero resulta que en los últimos lustros esa posibilidad ha entrado en desuso.
Por tanto, es necesario estar atento a los síntomas de esta ojeriza que,
generalmente, se manifiesta peripatéticamente con falta de aire, arritmia
cardíaca, ansia, manos sudorosas y otras sintomatologías físicas comunes a
todas las fobias, que aparecen apenas se mira a una mujer súper bonita.
Pero, ojo,
porque no es sólo uno cruzar la mirada con una Divinidad monumental y
cinematográfica, sino que basta la simple ojeada a una fotografía, inclusive
aquellas que no tienen el retoque mágico del Photoshop.
La salvación para
este mal no se encuentra en la iglesia de la esquina, ya que el tratamiento del
disturbio requiere acompañamiento psicológico. Esos peritos en la cura de los motines
de la mente ajena, hacen que los hombres fóbicos se vean expuestos durante
largo periodo a fotos y videos de mujeres bonitas, muchas mujeres bonitas, para
que logren superar esa situación de miedo que padecen.
Sin duda éste
es un problema mayor para las Iglesias, aunque ya no sé decir qué es mejor, si
padecer el mal, o el deleite del tratamiento.

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