Al igual que un mentado cantor de boliches penumbrosos, a pedido del público
presente hoy cantaré las cuarenta. Aunque desde ya aviso al imprevisor leyente
que no entonaré melodía alguna, por el simple hecho de no saber otra
composición que no sean mis propias letras… Todo, porque el asunto en cuestión tiene
en cuenta que, cuando a un sujeto le dan salida con un soberbio puntapié en los
glúteos, éste generalmente escucha de sus colegas y amigos que él debe
simplemente “superar” la situación como sea. Generalmente, los expertos en este
tipo de tema indican que eso suele acontecer -el mensaje y no el puntapié-,
porque la mayoría de los hombres ha sido enseñado desde temprana edad a oprimir
sus emociones y “proceder como hombre”.
Pues bien, es comprensible que muchos bípedes no tengan problema alguno con
ese tipo de mensaje de estoicismo que reciben, especialmente cuando estos se
tornan una habilidad muy valorizada en el competitivo mercado de trabajo. Sin
embargo, es importante que el individuo comprenda que el estoicismo desvariado
también lo puede llevar a una falta de conocimiento emocional… Y cuando es así,
mi tolerante lector, el asunto se convierte en un pepino de los grandes.
Estudiosos afirman que por ser más bien volubles, -no confundir con
boludos- los machos negligentes tratan sus emociones como si fuesen un punto flaco,
aunque una formación emocional insuficiente sería la que acaba permitiendo que
los hombres se sientan superados y engañados por las mujeres con aires
dominantes.
En todo caso, según el Dr. Shawn Smith, psicólogo de la “Universidad de
Denver” especializado en temas como ansiedad y depresión, parecería que eso
acontece principalmente en cuestiones de conexión íntima, o sea, durante una buena
crisis de RD, no obstante esas dos letras correspondan a la falta de “Reglas y
Directrices”.
Siendo la cuestión tan culta y melindrosa como parece ser, para evitar
problemas futuros, creo oportuno que el lector tenga en cuenta lo que dice este
docto hombre:
RD: Reglas e directrices - Según Shawn, los hombres tienden a sentirse más
confortables en discusiones en las cuales las reglas y los objetivos ya han sido
bien definidos. Ya las mujeres dependen de directrices y, en una conversa
difícil, desde el inicio es importante y necesario esclarecer si ellas quieren
discutir un problema inmediato, pautas más amplias o preocupaciones cuanto al
futuro.
¿Pasado, presente o futuro? - Es que como las mujeres tienden a percibir una dimensión
mayor dentro del relacionamiento de que los hombres, estas consiguen asociar
eventos del pasados a los acontecimientos presentes con más facilidad. Con todo,
eso ni siempre es verdad, pues a veces los papeles se invierten. Diversas parejas
enfrentan problemas en la argumentación porque, en cuanto uno está hablando
sobre lo que aconteció en un determinado momento, el otro estaría más preocupado
en resolver asuntos más amplios… Casa, hijos, dinero, vacaciones, ropa, etc.,
etc., y más etc.
Por tanto, no es de extrañar que muchas parejas vivan en un estado de
ansiedad permanente, y sus discusiones más parezcan una disputa para la cual
ambos no están preparados. Dentro de ese proceso, el hombre se siente idiota en
esta competición por, aparentemente, no tener la misma capacidad de memoria o análisis
de estándares cuanto ellas. Muchos se desesperan por nunca saber si tendrán (dentro
de su visión) que se defender de algo que hicieron o dijeron hace mucho tiempo…
O ayer.
Virando la misma página - Traer eventos del pasado a flote en una discusión,
generalmente es una estrategia para erradicar modelos dolorosos: una tentativa
de garantir que problemas pasados no irán aparecer en el futuro. Por otro lado,
si el hombre responde agresivamente sin un motivo aparente, la situación puede llevarlos
a una pelea improductiva sobre eventos particulares en vez de abordar pautas
problemáticas. En otras palabras, si el hombre está enfocado en cosas que
acontecieron ahora, y la mujer en eventos del pasado o en pautas de comportamiento,
lo que se ve, es que cada uno está intentando resolver un problema diferente. Al
final de cuentas, mientras uno de ellos esté enfocado en pautas e historia generalmente
acaba sintiéndose incomprendido, mientras que el otro acaba se sintiendo punido
por los errores del pasado.
En realidad, la gran mayoría de los hombres prefiere resolver un asunto
por vez durante las discusiones en un relacionamiento. Tal vez este sea el
resultado del entrenamiento emocional relativamente limitado que recibieron en
su infancia. Empero, lo que ellos no aguantan es tener que resolver múltiplos
problemas al mismo tiempo, pues se dan cuenta que ninguno de ellos está siendo
resuelto. Sin embargo, si una pareja discute el pasado, el futuro o el
presente, eso no importa mucho; con tanto que ellos estén virando la misma
página, y resolviendo problemas como si fuesen un solo equipo.
Así pues, mi amigo, lo curioso de todo esto, es poder notar cuantos por
ahí puede evocar fantasmas importantes, figuras que asombran sus alboradas con
la misma furia de un talento francamente incapaz de atenuar ciertas crisis, tan
sólo por el simple envolvimiento personal con un pasado al mismo tiempo tan
análogo y longincuo… Debe ser el mero deleite de recordar entidades olvidadas
en un mundo insulso de insidias existenciales… ¡Vaya uno a saber!
(*) Si
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“Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog que contiene apenas instantáneas
del cotidiano. Disfrútelo visitando http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ y pase por mis libros en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ...
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