A pesar
de que en ciertos momentos uno pueda notar la ocurrencia de ciertas
situaciones, circunstancias o de ciertos desahogos del cuerpo que podrían
inducir a una opinión contraria, de por sí, esto no merece que le echemos las
culpas al desencuentro de sentimientos y voluntades en familia. No en tanto,
fácilmente se puede imaginar el infierno en que se podría convertir la vida de
muchos si se viesen reunidos en un mismo reducido espacio, como suele ser en un
condominio habitacional.
Pero por
lo que se aprecia, queda demostrado una vez más hasta qué punto el alma humana
es un pozo infectado de contradicciones, mismo que, a pesar de todos sus
defectos, sepamos que la vida ama el equilibrio. Eso da que pensar, pues juzgo
que si mandara sólo ella, haría que el color oro estuviera permanentemente
sobre el color azul, o que todo lo cóncavo tuviese su convexo, que no sucediese
ninguna despedida sin llegada, que la palabra, el gesto y la mirada se
comportasen como gemelos inseparables que en todas las circunstancias dijeran
lo mismo y amén.
Siguiendo
vías para cuyo desarrollo pormenorizado no nos reconocemos ni aptos ni idóneos,
pero de cuya existencia e intrínseca virtud comunicativa tenemos absoluta
certeza, tanto de nuestras propias como la de los demás, me lleva a pensar que fue
el conjunto de todas las observaciones que acaban de ser expedidas, lo que hizo
surgir el memorándum en cuestión.
Y una vez
que éste fue emitido y protocolado, los moradores de un condominio de la ciudad
de Americana, ciudad del interior del Estado de São Paulo, Brasil, se vieron
sorprendidos con el pedido de una de las moradoras del conjunto habitacional.
En la tal
carta, ella recomienda, sin medias palabras, para que los otros moradores “evitasen
hacer barullo durante el acto sexual” después de las 22 horas, solicitando para
que todos los condóminos sean un poco más comedidos en la hora del “vamos ver
en la horizontal”, según lo ha informado el periódico “Novo Momento” al
reproducir la carta, que dice:
“Estimados...
Para que logremos tener una convivencia harmónica entre
todos, les pido que, en la hora de practicar sus relaciones sexuales, se
atengan a la cama. El caso es que ella puede estar golpeando en la pared
(pensando en los vecinos de al lado), o en el piso (pensando en los vecinos de abajo),
incomodando y despertando a personas que no están interesadas en como los otros
practican sus actividades sexuales.
Les recuerdo que todos los moradores deben respetar
la ley de silencio, que comienza a las 22 horas… Acreditando en su comprensión...
La Síndica”.
Una vez que
el memorándum fue colocado en el mural del predio, no demoró para que el aviso pasase
a ser comentado por los demás moradores, aunque el contenido de éste no llegase
a ser discutido en la reunión del condominio… Sin embargo, al encararlo de manera
bien humorada, los moradores dicen ahora que después de las 22 horas entró en
vigencia la “ley del silencio sexual”.
Todo,
porque una de las moradoras vivía a reclamar de las vibraciones de las camas en
las paredes y en el piso de los apartamentos vecinos al de ella. Lo que, por lo
visto, indica que por allí el personal anda bastante animado, ¿no?
Pues bien, entiendo que tengo poco entrenamiento
para la reflexión, y, aunque el asunto pueda explicarse como un signo de
senilidad prematura, confieso que me ha sorprendido la solicitud.
No en tanto, creo que en otras culturas más
sofisticadas, todo lo ocurrido en dicho condominio podría solucionarse rápidamente
con una visita al psicólogo, aunque un montón de gentes opine que sólo los
locos peligrosos lo hacen, y sólo en camisa de fuerza… Son los mismos que
opinan que recurrir a terapia es tener que confiar asuntos íntimos a un
desconocido, a quien además se tiene que pagar para que lo escuche a uno…. Idea
absurda; para eso están los curas y las tías… ¿No concuerda?
(*) Si
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“Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog que contiene apenas instantáneas
del cotidiano. Disfrútelo visitando http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ y pase por mis libros en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ...
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