Considero
que algunas veces, eso de querer emitir un juicio parece no ser justo, porque
los tempos no son los nuestros y porque no se puede censurar lo que ocurre desde
la lejanía sin entender muy bien cuáles son las leyes y la cultura local que
rige una determinada sociedad; aunque de todos modos igual me siga pareciendo
horrible y odioso que algunos individuos tengan aun tanto poder sobre las vidas
ajenas.
Por ejemplo,
me entero que en Marruecos, seis personas acaban de ser condenadas a penas de
hasta tres años de prisión por el simple hecho de ser homosexuales, y aun lo
que es peor, después que el padre de una de ellas presentara una denuncia a la
policía.
Pues bien,
el abogado Ahmed Amin Chaabi, quien actuó como parte civil contra los acusados,
declaró el último jueves a la “Agencia Efe”, que el Tribunal de Primera
Instancia de Fqih Bensalah, en el centro del país, condenara el lunes anterior
a seis personas por “libertinaje, mediación en la prostitución y
homosexualidad” y, a una de ellas, también por embriaguez.
Todo este
hecho deriva de un primer joven que fuera detenido después de ser denunciado
por su propio padre, y quien, mientras se encontraba declarando en la
comisaría, recibiera un mensaje en su teléfono celular a través del cual se permitió
que la policía detuviese a los otros.
Es que
por allí, la práctica de homosexualidad es expresamente condenada en el Código
Penal marroquí con penas de hasta tres años de prisión, además de ello
significar grande reprobación social.
En todo
caso, una semana antes, un grupo de activistas pro-derechos humanos había
divulgado un video para condenar la homofobia en el país, pero curiosamente
esta representación no contaba con ninguna persona que se declarase homosexual,
por causa de la tamaña recriminación pública del tema.
En
consecuencia, la divulgación del referido video llevó al “Partido Justicia y
Desenvolvimiento”, de orientación islamita y a la cabeza del gobierno marroquí,
a pedir explicaciones al ministro de Asuntos Islámicos, Ahmed Tawfiq, quien
respondió que la mejor manera de enfrentar “este tipo de cuestión” era “la
sabiduría y la predicación”.
Su declaración
y consejo parece algo absurdo e incoherente, pero en todo caso, no muy lejos de
allí se acaba de divulgar que un tribunal de Sudan condenara a muerte ese mismo
día a una mujer médica de nombre Mariam Ishaq, de 27 años, embarazada de ocho
meses, por el simple hecho de ella haberse convertido al cristianismo, aunque
la pena sólo le será aplicada dentro de dos años, según informaron a la Agencia
EFE fuentes de la Defesa.
El
abogado Ahmed Abdallah afirmó que el plazo de tres días determinado por otra corte
para que la mujer rectificase su creencia, terminara ese día sin que su cliente
tuviese rechazado renunciar a la religión cristiana.
Un
tribunal ya había condenado el domingo anterior a la sudanesa a pena capital
por apostasía y adulterio, una decisión que fue confirmada el último jueves por
la Corte Penal del este de Cartum, presidida por el juez Abbas al-Khalifa.
“Le dimos tres días para abjurar de su fe,
pero usted insistió en no volver al Islam. Yo la “condeno a pena de muerte en
la horca”, declaró el juez Abas Mohamed al-Khalifa, que se dirigió a la mujer
por el sobrenombre de su padre, que es musulmán… Y conforme dicta la sentencia,
Ishaq recibirá ahora 100 azotes como castigo para sólo después ser ahorcada.
La joven
permaneció impasible al oír el veredicto, y el magistrado decidió atrasar el
cumplimiento de la sentencia hasta dentro de dos años, para dar tiempo a que la
mujer dé a luz al hijo que está esperando y termine de amamantarlo durante ese
tiempo.
Ishaq,
que está casi llegando al fin de una gestación y tiene otro hijo de casi dos
años, había mudado su nombre de Abrar por el de Mariam y es hija de un hombre
de la región de Darfur, al oeste de Sudan, y de una mujer de la vecina Etiopia.
Por su
vez, el domingo pasado, su marido cristiano fue absuelto de la acusación de
adulterio por falta de pruebas, después de éste argumentar que se había casado
con la joven cuando ella ya había mudado su religión.
Pero de
acuerdo con lo divulgado por la “Amnistía Internacional”, Ishag fue creada en
el cristianismo ortodoxo, la religión de su madre, ya que el padre, musulmán,
estuvo ausente durante su infancia. Algunos años después, la joven se casó con
un cristiano de Sudan del Sur.
El mismo
tribunal hizo cuestión de recordar que la ley sudanesa prohíbe la conversión
del islam al cristianismo y que, por tanto, la acusada había cometido adulterio
por su casamiento como cristiana ser “nulo”.
Varios
diplomáticos occidentales y representantes de grupos de derechos humanos
estuvieron presentes en la audiencia, y advirtieron sobre el riesgo que ese
tipo de juicio representa para la tolerancia religiosa y para los derechos
humanos en Sudan… Las condenaciones occidentales no demoraron en aparecer, y un
grupo de manifestantes garantió que el movimiento de protesta continuará hasta
que la joven sea liberada… Es lo menos que se puede hacer… ¿No le parece?
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