Sea sincero: ¿usted nunca se
ha preguntado cómo se forman las tendencias? ¿Quién decide qué se lleva y cómo,
lo que está “in” y lo que no? Con todo, por favor no se confunda de estilo y en
lugar de moda piense que todo se trata de un modismo, ya que un “modismo”
es un hábito, un lugar común, una costumbre lingüística que tiene la función de
ahorrarnos energía en la manera de hablar, algo que se encuentran presentes en
todas las lenguas y en el habla de todas las personas.
Así que, en definitiva, ¿qué
es una tendencia? Normalmente se dice que una tendencia, en el mundo de la
moda, es lo último, lo innovador, lo que está en la onda. Aunque en resumidas
cuentas y aplicándolo a todo lo que nos rodea, todo no pasa de costumbres e
inclinaciones que la gente comienza a adoptar y que de cierta manera marcan
alguna época o lugar específicos. Lo interesante del caso, es que son justamente
los consumidores los que deciden qué es tendencia y qué no lo es, y a cada año
surgen nuevas modas en el mundo… ¡La lista es casi infinita!
Pues bien,
en este caso específico no se trata de algo diferente, ya que una nueva moda o
manía delirante ya está comenzando a preocupar a los ginecólogos en el mundo
entero. Conforme relatos de algunos de estos profesionales -cuyo trabajo es sumamente
arduo y por su vez animado-, muchas mujeres hoy día están mojando tapones de
absorbentes íntimos con vodka y colocándolos dentro de sus vaginas -vulgarmente
llamadas de “chichulas”- para alcanzar la embriaguez con más facilidad.
Es más, si
se realiza una rápida búsqueda sobre el tema en “Youtube”, de cara aparecen por
lo menos 6 mil resultados relacionados a esta práctica. Por tanto, frente a
esta nueva onda, médicos ya están realizando fórums de discusión en las redes
sociales para aconsejar a esas jóvenes de poca materia gris entre oreja y
oreja, a abandonar cuanto antes esa peligrosa experiencia.
Mismo así,
el invento de utilizar productos embebidos en licores para potencializar sus
efectos, no es de por sí una práctica reciente. El primer relato de casos como
éste aconteció en la helada Helsinki, la capital de Finlandia, en 1999. Por esa época las jóvenes se sometían
a ese tipo de experiencia para poder beber sin que sus padres percibiesen cualquier
vestigio de alcohol en sus hálitos.
Pues bien,
hoy día, el Dr. Toli Onon, portavoz del “Royal College of Obstetricians and
Gynaecologists”, del Reino Unido, llegó a afirmar en una entrevista colectiva,
que exponer la vagina a cualquier objeto mojado con alcohol -no necesariamente
la lengua-es algo extremamente peligroso.
“El alcohol
es de por sí un antiséptico y perjudica el equilibrio de las bacterias
benéficas que viven dentro de la vagina”, explicó el doctor… Sin reconocer lo
bien que la pasan esas bacterias en ese hábitat.
En todo caso
el ginecólogo fue más lejos y agregó: “Con ese proceder, hay chances de aumentar
el riesgo de infecciones. Además, el alcohol puede ser muy irritante para la piel
vaginal y puede llegar a causar ardor e inflamación en la región”… Con lo que
la “chichula” quedaría como una rosa vieja que comienza a perder los pétalos.
Por lo
demás, los especialistas dejan claro que la absorción de alcohol por la vagina
no es suficiente para embriagar una persona, llegando a resaltar lo siguiente:
“La mucosa vaginal es semejante a la de la boca -de viejo, que como todos saben
tiene labios pero no dientes-, por tanto, si alguien colocar vodka en la boca y
no lo traga, ciertamente todo ese alcohol no será absorbido”, terminó
comentando Onon en su soflama.
Hoy llueve
fuera, no sólo de la huerta sino en el vasto mundo, por lo que con tan denso
rumor es imposible que, a esta misma hora, no esté lloviendo por la tierra
entera, y vaya el globo vertiendo aguas por el espacio, como peonza zumbadora…
Pero eso de la perinola ya es otra cosa… ¡Válgame Dios!
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