No es por nada que desde hace
mucho el alcohol es considerado una droga legal en la mayor parte del mundo,
con la excepción de los estados islámicos, y que su consumo excesivo llega a causar
millones de muertes al año a causa del alcoholismo… O como consecuencia de la
mamúa.
No hay como negar
que uno de los hechos más sorprendentes en la historia de la humanidad fuera el
descubrimiento de las bebidas alcohólicas por todas las agrupaciones étnicas
del mundo. Desde tiempos remotos ellas están presentes en los ritos y festejos
de todos los pueblos. Por ende, esto ha hecho pensar a muchos que existe un
movimiento instintivo del hombre hacia esta sustancia.
Por su vez, es recontra sabido
que las bebidas alcohólicas son
aquellos caldos resultantes que contienen etanol (alcohol etílico) en su
composición; y que, atendiendo a la elaboración de estas, se pueden distinguir
entre las bebidas producidas simplemente por fermentación alcohólica, como es
el caso del vino, cerveza, sidra, hidromiel, sake, en las que el contenido en
alcohol no suele superar los 15 grados; y las producidas por destilación,
generalmente obtenidas a partir de un producto de fermentación previo. Entre
estas últimas se encuentran los diferentes tipos de aguardientes como lo es el brandy,
el whisky, el tequila, el ron, el vodka, la cachaça, el pisco, la ginebra, además
de los licores, entre otras tantas fermentaciones.
En todo caso, la cantidad de
alcohol de un licor u otra bebida alcohólica se mide bien por el volumen de
alcohol que contenga o bien por su grado de alcohol… Cuando el consumo excesivo
todos sabemos en qué termina.
Al hablar de bebida alcohólica,
lo que la mayoría de los bípedes de dos pies y algo de materia gris entre las
orejas tiene conocimiento, es que estas bebidas espirituosas se encuentran en
botellas, latas, barriles u cualquier recipiente que permita almacenar el
precioso y santo líquido. Pero en contrario a la sabiduría de muchos, lo que se
ve, es que la modernidad también ha tocado el borde de esas cazuelas con su
barita mágica.
Digo esto,
porque muestras de “alcohol en polvo” fueron interceptadas en prisiones
británicas por primera vez en la historia carcelaria, de acuerdo con lo
informado por el periódico “The Sun”, al
punto que las autoridades del país ya juzgan con recelo que la novedad
puede tornarse una nueva manía entre la población carcelaria… Sin necesidad de
hablar de otras vecindades.
El caso es
que la substancia encontrada contiene 58% de alcohol y funciona vía micro-encapsulación,
siendo posible transformarla en cocteles bebibles cuando misturada con agua. Así
como también puede ser inalada o usada en recetas de tortas.
Claro que
versiones del “alcohol en polvo” ya vienen siendo producidas desde la década de
70, pero estas nunca estuvieron ampliamente disponibles en el mercado. Por
ejemplo, ahora, la marca “Palcohol” contiene una información en los sachet de
100 ml que indican contener, por su orden, mezclas de “Lemon drop” alcohol and
natural flavors, “Vodka” spirit destilled from graim, y “Cosmopolitan” alcohol
and natural flavors, todos ellos con 65% de alcohol en la formulación con 51%
de graduación alcohólica, recomendando aun la adicción de agua para obtener un
coctel instantáneo.
Solamente
el año pasado el órgano “Alcohol and
Tobacco Tax and Trade Bureau” (TTB por su sigla), de los Estados Unidos,
aprobó definitivamente la venta de cuatro productos alcohólicos en polvo. Con
todo, diversos estados norteamericanos barraron inmediatamente su
comercialización, no obstante en el Reino Unido su legalidad continua
indefinida.
El órgano
que inspecciona las condiciones de las prisiones británicas, el “HM Prisons Inspectorate”, comentó al “The
Sun”: “Tuvimos dos ocasiones recientemente en las cuales fuimos a prisiones donde
fue encontrado el alcohol en polvo”… “Nosotros sabemos que él está siendo consumido,
pero aunque aún no es un problema de larga escala, creemos que las cárceles necesitan
tomar conocimiento de esta ocurrencia antes de que el asunto se torne un
problema mayor”.
Una vez
enterado de la ocurrencia de ciertos fenómenos no comestibles, vuelvo la
atención al noticiario actual y, aun aturdido con la profusión de prodigios,
enciendo un puro, preparo un whisky y me entrego a recordar a Ambrose Bierce que,
oculto bajo espesas camadas de buen sentido, ya advirtiera que los zapallos
vienen de plantas cuyo fruto tiene, aproximadamente, el volumen y contenido de
la cabeza humana… ¡Nada mal!
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