Fabulando
este y otros episodios de la nueva historia, de repente me entero que una novísima
denuncia de la ONU apunta que actualmente en Sudán del Sur se permite que
combatientes “estupren mujeres” como forma de pago por sus servicios, conforme
consta en un informe que describe la situación de los derechos humanos de aquel
país en guerra como “una de las más horribles” del mundo… Mismo que nos
encontremos a estreno del siglo XXI.
De acuerdo
con la confesión del “Alto Comisario de la ONU para los Derechos Humanos”, Zeid
Ra'ad Al Hussein, en un informe que cubre el periodo de octubre de 2015 a enero
de 2016, el país más joven del mundo enfrenta “una de las situaciones de derechos
humanos más espantosa del orbe, con el uso masivo de los estupros como
instrumento de terror y arma de guerra”.
El Alto
Comisario agrega aún: “La escala y el tipo de violencias sexuales que generalmente
son cometidas por las fuerzas gubernamentales del Ejército Popular de Liberación
de Sudán y por sus milicias aliadas, son descritos con detalles terribles, así
como la actitud casi casual, pero calculada, de aquellos que masacraran civiles
y destruyen bienes y medios de subsistencia”.
Para la
ONU, “los actores estatales tienen mayor responsabilidad por la violencia
cometida en 2015, delante del enflaquecimiento de las fuerzas de oposición”.
El informe
asevera que el gobierno realiza una “política de tierra arrasada” y explica
que, “según fuentes confiables, las autoridades permiten que grupos aliados
estupren mujeres como forma de pago por sus servicios”, siguiendo el principio
de “hagan lo que puedan y tomen lo que quieran”.
Sudán del
Sur, que se tornó independiente de Sudán en julio de 2011 después de décadas de
conflicto con Cartum, se encuentra metido en una guerra civil desde diciembre
de 2013, cuando el presidente Salva Kiir acusó su ex vicepresidente, Riek
Machar, de querer derrumbarlo del poder.
Actualmente,
más de 2,3 millones de personas necesitaron abandonar sus hogares y decenas de
millares murieron debido al conflicto y a las atrocidades cometidas por ambos
grupos. Los combates entre el ejército regular y diferentes grupos rebeldes
prosiguen, no obstante en agosto de 2015 haya sido firmado un acuerdo de paz. Pero
como los grupos rebeldes frecuentemente tienen intereses locales, estos no se sienten
sujetos a acuerdos escritos.
El informe
de la ONU contiene relatos sobre civiles, incluyendo niños y deficientes
físicos, que fueron asesinados, quemados vivos, asfixiados en contenedores, ejecutados,
colgados en árboles o cortados en pedazos.
“Delante de
la amplitud, de la profundidad y la gravedad de las acusaciones, de la repetición
y de la similitud observada en el modo de operar, el informe concluye que
existen motivos razonables para creer que estas violaciones pueden ser
consideradas crímenes y guerra y/o crímenes contra la humanidad”, dijo el Alto
Comisario de la ONU.
Según las
Naciones Unidas, “la gran mayoría de las víctimas civiles no parecen ser
resultado de los combates, sino más bien de ataques deliberados contra civiles”…
“Cada vez que el control de una zona o región pasa de una autoridad a otra, las
nuevas autoridades dislocan una mayor cantidad posible de civiles, con base en
su descendencia étnica”, indica el texto.
El Alto
Comisario pide la implantación inmediata, como prevé el acuerdo de paz firmado
en agosto de 2015, de una “Corte Híbrida” encargada de investigar y juzgar los
responsables por crímenes desde el inicio de la guerra civil. Caso contrario,
recomienda que el caso sea presentado ante o Tribunal Penal Internacional
(TPI).
En otro informe
publicado semana pasada, la “Amnistía Internacional” denunció la muerte en octubre
de 2015 en Sudán del Sur de 60 adultos y niños, por las manos de soldados pro gobierno,
que los dejaron morir asfixiados en un contenedor.
No hay
caso, muchas veces, la felicidad de unos es la desdicha de otros. Quizás una de
las pequeñas-grandes contradicciones humanas es pretender deslindar el ser
individual del ser social, porque en verdad somos las dos cosas en una, y porque
aquellos que viven encerrados en su torre de cristal ignorando al mundo que
pertenecen, al no observar el pedazo que les toca vivir como “seres políticos”,
terminan devorados por su indiferencia y su autismo, y se convierten en
infelices eslabones perdidos… ¿Hasta cuándo?
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