Deslumbramiento sería la palabra sino fuera tan poca, pero atiende por
“brujería” el grupo de
creencias, conocimientos prácticos y actividades atribuidas a ciertas personas
llamadas de “brujas” -donde algunos también incluyen hasta propia la suegra-,
aunque existe también la forma masculina, “brujos”, no obstante estos sean menos
frecuentes, por lo que todos ellos están supuestamente dotadas de ciertas
habilidades mágicas que emplean no necesariamente para causar daño, lo que no
se aplica si se refiere a políticos.
En todo caso, por
si al agorero leyente se le ocurre ejecutar dicha actividad, hágalo nomás, pues
expertos en el tema afirman que no hay que tener miedo, porque es sabido que el
que no arriesga un huevo no gana un pollo.
Independiente de
quien se anime o no, la brujería data desde los tiempos de la antigua Mesopotamia
y Egipto. Así lo demuestra la Biblia como también otros antiguos escritos como
el Código de Hammurabi (2000 a.C.).
Sin embargo, no
todos los brujos y brujas siguen las mismas prácticas, aunque muchas de estas
eran muy comunes entre estos en la era cristiana. Por ejemplo, el brujo/a hace
un pacto con el demonio, adjura a Cristo y los Sacramentos, tienen ritos
diabólicos en los que hacen una parodia de la Santa Misa o de los oficios de la
Iglesia y adoran al Príncipe de las Tinieblas y participan en aquelarres
(reuniones de brujos donde hacen sus maledicencias). Por tanto, la brujería
está relacionada con el satanismo… Más o menos igual que en la política.
Con todo,
es sabido que la ignorancia lleva al descrédito, o al crédito extremo, y eso se
aplica en el caso de por lo menos 12 niños que murieron de rabia después de ser
atacados por murciélagos en el interior de Perú desde mediados del año pasado y
el corriente mes. Pese a tamaño problema, dicho inconveniente sólo fue
descubierto en febrero último, una vez que los moradores de la región
acreditaban que las muertes eran obra de brujería.
Estos
trágicos casos ocurrieron más específicamente en la región de Loreto, la
Amazonia peruana, distante a más de 1 mil km de la capital Lima. Los
mencionados niños, que tenían entre 8 y 15 años de edad, murieron entre
setiembre del año pasado y febrero de este ano.
De acuerdo
con las oportunistas autoridades, el surto de rabia llegó a colocar las
comunidades indígenas en riesgo. “Los niños que murieron eran de la etnia Achuar.
Todos ellos fueron mordidos por murciélagos hematófagos chupadores de
sangre”... Un tipo de quiróptero que actúan casi igual a los políticos de todo el mundo.
Como sea y
fuere, según informa la prensa local, las muertes ocurrieron porque la comunidad
sospechaba que estas estaban ligadas a la brujería. Caso los niños hubiesen
sido encaminados de inmediato a hospitales de la región, probablemente ellos
habrían sobrevivido, de acuerdo con lo mencionado por las autoridades
sanitarias del gobierno peruano.
Aníbal
Velásquez, el ministro de Salud de Perú, dijo que el gobierno ya decretara
estado de emergencia en la región hasta que el surto de rabia logre ser
contenido. Las autoridades comenzaron una campaña de vacunación contra la
enfermedad trasmitida por los murciélagos a comienzo de febrero con la
intención de inmunizar todas las comunidades indígenas.
Muertes
injustas, ya que los pueblerinos de Loreto no sabían que los brujos no creen en el diablo según lo conoce la
revelación cristiana, aunque no por eso dejan de recurrir a él, ya que la
brujería implica por lo menos una búsqueda de la intervención de espíritus.
Mismo así, quien abre la puerta a los malos espíritus queda involucrado con
ellos, puesto que la brujería envuelve la creencia en una realidad invisible a
la que el practicante queda atado… Ya el otro, el político o el vampiro, lo que
busca es chuparnos la sangre… ¡Santo Dios!
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