Las historias
suelen contarse por centenas, pero en este caso en particular ella será única,
como también es único es el proceder del personaje.
…Cierta tarde
Roberto estaba sentado en el café, cabeza apoyada sobre una de las manos,
pensando seriamente en la manera de solucionar sus problemas. En eso, Francisco
entra y, sin decir nada, se sienta frente a él.
-¡Qué suerte
que apareciste!... ¡Estaba necesitando de una segunda opinión!
-Qué… ¿Tienes
algún problema de salud?
-No, pero déjame
que primero te cuente qué es lo que está ocurriendo conmigo, y luego verás que
me encuentro en un callejón sin salida.
-¿Tan grave
así es tu situación?
-Depende del
ángulo lo mires, Francisco. Pero el caso, es que tengo dos novias: Olga, que
tiene una par de piernas espléndidas, y Eva, con ese busto insinuante y
adorable… Pero hasta aquí no hay misterio, pues doy cuenta de las dos sin
problema alguno… Sin embargo, verás que surgió una traba enorme, puesto que para
complicarme la vida, las dos resolvieron que quieren casarse este año, y yo ya
no sé qué hacer, con cuál de las dos debo hacerlo.
-Si tú no me
estás tomando el pelo, sin duda el caso es más que complicado. Creo que sólo te
lo puede resolver un psicólogo. ¿Ya has consultado con alguien?
-No, pero tengo
una conocida… Creo que tienes razón. Mejor lo consulto con la psicóloga, para
que ella me ayude a resolver este dilema.
Pasadas
algunas semanas, los dos amigos se encuentran nuevamente, momento en que
Francisco le pregunta:
-¿Y ahí,
resolviste tu problema? ¿Con cuál de las dos te casarás?
-Sí, lo
resolví. Me voy a casar con las dos el 29 del mes que viene. Con Olga en la
capilla que está cerca de su casa, a las tres de la tarde, y con Eva a la
siete, en la Iglesia de San Pancracio.
-¿Estás loco?
¿Dónde se vio, a alguien casarse con dos? Te vas a convertir en bígamo… ¡Iras a
la cárcel!
-Esa es la
única solución que encontré para resolver este problema crucial, mi amigo. Mi
psicóloga piensa que es una óptima idea. Dijo que conviviendo con las dos, al
fin voy a resolver a quien amo más y con quien me adaptaré mejor al matrimonio.
¡Enloqueciste
de vez! -Gritó Francisco, que se levantó y se marchó del lugar, abalanzando la
cabeza, inconformado con tanta idiotez.
El día que
estaba marcado para la realización de las dos ceremonias de casamiento, Roberto
se vistió como manda el figurín. Se había comprado traje oscuro, como indica la
moda, y una corbata plateada.
Cuando estaba
cerca de la hora del primer compromiso, él mudó de idea y resolvió que primero
debía despedirse de su psicóloga para agradecerle su apoyo.
No fue
exactamente una consulta clínica, pero en medio de la conversación, ambos se
subieron al coche de Roberto y se fueron a pasar la Luna de Miel en un
balneario. A la psicóloga le gustaba la playa: la encontraba más excitante que
las montañas.

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