Aun no sé
qué decir sobre Megumi Igarashi, principalmente, porque yo mismo he conocido y
me relaciono con muchos productores
de obras de arte en las más distintas categorías de vocación artística. Incluso,
en mi propia familia han existido por varias generaciones -y aún prexisten e
insisten en serlo- varios pintores, dibujantes, escultores, grabadores, poetas,
escritores y artesanos, unos con diestro talento, otros no tanto, como yo… Pero
en fin, comprenda el lector que nadie es perfecto en esta vida.
En todo caso, la propia UNESCO utiliza como definición para referirse a esos
industriales del arte, de que el artista
es “toda persona que crea o que participa por su interpretación en la creación
o la recreación de obras de arte, que considera su creación artística como un
elemento esencial de su vida, que contribuye así a desarrollar el arte y la
cultura, y que es reconocida o pide que se la reconozca como artista, haya
entrado o no en una relación de trabajo u otra forma de asociación”.
Por
consiguiente, ser artista casi supone una disposición especialmente sensible
frente al mundo que lo rodea, desembarazo que lo lleva a producir obras de
arte. Consecuentemente, el artista es un individuo que ha desarrollado tanto su
creatividad como la capacidad de comunicar lo sentido, mediante el buen uso del
talento como de la técnica, y
que busca constantemente el dominio y perfeccionamiento de las técnicas
necesarias para realizar su creación y que es capaz de aportar nuevos elementos
y técnicas a su arte por medio del empleo de la creatividad.
Siendo así, tenemos que la noción de arte continúa sujeta a profundas
disputas, dado que su definición está abierta a múltiples interpretaciones, que
varían según la cultura, la época, el movimiento, o la sociedad para la cual el
término tiene un determinado sentido. El vocablo “arte” -con el cual muchos se
llenan la boca-, tiene una extensa acepción, pudiendo designar cualquier
actividad humana hecha con esmero y dedicación, o cualquier conjunto de reglas
necesarias para desarrollar de forma óptima una actividad.
Asimilados todos esos conceptos, ahora sí puedo referirme tranquilamente a
ésta artista
japonesa que llegó a producir imágenes de Lady Gaga y hasta un caique con la
forma de su “vagina”… ¿Su nombre? Megumi
Igarashi, de 42 años, y es la misma que declaró el miércoles pasado en una
penitenciaria de Tokio, que está sumamente “indignada” con su prisión, y prometió
luchar contra las acusaciones que se le imputa por distribuir material obsceno.
Inclusive, dijo estar pretendiendo con su arte desafiar una cultura de
“discriminación” contra la discusión de la vagina en la sociedad japonesa… Que
muchos imaginan ser diferente de las demás.
Con todo, hay que agregar que Megumi, quien ha estado trabajando bajo el
seudónimo de “Rokudenashiko”, (que significa “chica que no vale nada”, en
japonés), un cierto día se le dio por querer imitar a los “The Beatles” y su famoso
y ambarino submarino musical, y por tanto llegó a construir un caique amarillo
con la parte de arriba poseyendo la forma de su propia vagina, obviamente, luego
después de haber levantado cerca de 10.000 dólares a través de un “crowdfunding”.
Pero resulta que ella no es ninguna egoísta ni aprovechadora, como los
criticones del arte suelen pensar, y en señal de agradecimiento, ella decidió
enviar a los donadores de su proyecto una lindísima impresión colorida en 3D de
su vagina escaneada, la misma que sirvió de base para su obra.
Así pues, como derivación de tan humanitario acto de gratitud mal
interpretada, tenemos que Megumi acabó siendo presa el sábado 5 del corriente
mes, acusada de distribuir material obsceno, y por ello puede amargar hasta dos
años de prisión y tener que pagar una multa que puede llegar a 25 mil dólares.
Fue la propia Megumi quien dijo que cerca de 10 policías llegaron a su
casa ese sábado. Inicialmente, ella pensó que ellos estuviesen apenas
interesados en confiscar su trabajo, que ella define como una exploración
artística de la “manko”, el argot japonés usado para referirse a vagina… “Yo no
pude dejar de reírme un puco en cuanto explicaba a los policiales, con expresiones
serias: Ésta es la figura de la ‘manko’ de Lady Gaga”, comentó ella a la
agencia Reuters a través de una barrera de separación, de plástico, en la prisión
central de Tokio. Momento en que agregó: “No esperaba ser presa. Mismo cuando
ellos estaban confiscando mis obras, pensé: Ésta será una buena historia. Pero
enseguida ellos me esposaron y prendieron. Estoy indignada”... Quizás, por no
poder continuar mostrando públicamente su escultural “chichula.
En todo caso, solidarias, más de 17.000 personas ya firmaron una petición
online solicitando la liberación inmediata de Megumi y su -ahora- conocida
argolla en el sitio “Change.org”, una plataforma online para peticiones de este
tipo.
No sé, pero ya lo anunció un poeta: “Lo mejor de la erudición, es poder
tripudiar sobre ella”… ¡Hermoso epíteto para colocar en una lápida!
(*) Si le
parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes
instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ...
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