Piense mejor sobre lo que mencionaré a seguir, mí subyugado amigo, pues
la película a que me refiero es otra. Por tanto, antes de que se le ocurra
cometer ciertos actos perdularios en su vida, considere que el respeto de una
mujer es como la virginidad: “después que la pierde, nunca más la consigue de
vuelta”. Además, al contrario de lo que muchos caminantes piensan y opinan, si
está casado, ellas no estarán dispuestas a largarlo sólo porque acabó de
pegarlo en una viciosa mentira o porque lo atrapó in fraganti en los brazos de
otra… Excepto que ello justamente ocurra durante aquellos días temperamentales
e histéricos que mensualmente las mujeres tienen.
En todo caso y al contrario de lo anteriormente dicho, ciertos eruditos
en asuntos tan ambiguos afirman que hay otras maneras más sutiles de mantener una
mujer lejos de usted. Así que, para todo aquel que no hace el papel de indigno
adúltero patán pero mismo así está soltero contra su propia voluntad, le
propongo que descubra lo qué puede acabar por quemar su filme junto a ellas y
evite a todo costo los cinco malditos hábitos que mencionaré a seguir:
Gozar muy rápido: Suele ocurrir, claro. De hecho, si acontece, es un escenario
lamentable, no obstante incontrolable, cuando el hombre alcanza el orgasmo
antes que su pareja. Por tanto, cuando los dos estén ejecutando los principios
facundos del amor y tal hecho ocurrir, no se le ocurra pedir disculpas y alegar
ser el culpado; apenas preocúpese con que ella se complazca también. Tanto sea
con masturbación o sexo oral, con tal de que del mismo modo ella lo alcance.
Desistir fácilmente: Recuerde que una persona que desiste de las cosas con facilidad,
difícilmente consigue construir alguna cosa en la vida -o en la cama-. La
admiración es esencial para lograr mantener un relacionamiento vivo, pero si
usted tiene ese espíritu derrotista estampado en su rostro, entonces está fuera
de escena. Además, recuerde que personas que desisten rápido, generalmente no
son muy confiables que digamos, pues tienden a decir una cosa y hacer otra.
Ser muy celoso: Muchos afirman que los celos son una cosa divertida. La falta de ellos en
un relacionamiento puede llegar a levantar sospechas de ambos lados, una vez
que la sensación que se siente es que nuestra pareja no tiene miedo de
perdernos. No en tanto, sentir celos demás también puede llegar a ser patético.
Por supuesto que eso no significa que usted debe ponerse paranoico cuando ella
sale con amigos hombres, ni pretender dar trompadas en cualquier sujeto que
mira para ella en un bar o en la calle. Razone que al hacer ese tipo de cosas,
usted demuestra que no tiene autoconfianza. Es natural tener instinto
protector, empero, canalice sus sentimientos para probar lo cuanto usted se
importa por ella, y no cuan inseguro es.
Odiar su empleo y no hacer nada para mudar: Si usted no tiene ambiciones y detesta lo que hace,
entonces, mi amigo, prepárese para permanecer solo en esta vida. A nadie le
gusta rodearse de personas que se la pasan reclamando constantemente de la vida
y de su carrera profesional y al mismo tiempo no salen del lugar. Doctos en el
asunto afirman que las chances de que alguna mujer se sienta atraída por un
hombre cobarde que teme mudar su propia vida, son muy remotas.
Obvio que ni todo el mundo tiene el empleo de los sueños, pero si usted
es demasiado perezoso para mudar o al menos aspirar por algo diferente, será
muy difícil que pueda convencer a una mujer de que usted tiene control e
integridad. Evidente que tampoco hay necesidad de amar locamente lo que se hace
-hasta porque eso sería una ilusión-, pero al menos lo que usted necesita es
tener un plan, un hobby o hacer cualquier cosa que lo entusiasme… Menos
masturbarse, obvio.
Mandarse mudar cuando es conveniente: Hay quienes afirmen que existen tantas
incertezas a nuestro alrededor y tantas personas actuando por conveniencia, que
todo lo que sea diferente se destaca. Por consiguiente, la mujer está siempre
en busca de alguien con quien ella pueda contar en los momentos cruciales, pero
si usted, como una vil rata se le ocurre abandonar el barco antes de que su
hunda, o sea, justamente cuando ella más lo necesita, eso hará,
automáticamente, que usted deje de ser atrayente a sus ojos.
Con todo, leyendo este asunto hasta el final, es posible notar que
ciertos sujetos de carácter egoísta no están dispuestos a que nadie se lo eche
en cara sin que tenga que arrepentirse más tarde de ello, y a su vez quieran
parecer notables productos del sistema económico-político-social que nos guía:
la ostentación… Mismo que ellos no sean ricos y tengan que endeudarse para
parecerlo, no obstante anden con agujeros en los calcetines… ¡Bueno, esa ya es
otra película!
(*) Si le
parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes
instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ...
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