Si no me falla la memoria -lo que no es de dudar que ocurra cuando uno se
pone viejo-, creo que existe un antiguo dictado que dice: “las personas no
merecen respeto; se lo tienen que ganar”. Hasta puede que eso sea cierto,
-algunos así lo creen- pero ciertamente tampoco significa que uno no tiene que
respetarlas.
Pienso que al actuar con respeto hacia los demás seres humanos, uno puede
evitar los malentendidos, las groserías, conseguir amigos leales y, en verdad,
sí, ganar ese respeto que desea de los demás. Evidente que ser respetuoso
valida el autoestima de la otra persona y puede llegar a fortalecer las
relaciones y las tensas situaciones explosivas que surgen en el cuotidiano. Por
tanto, no es mala idea que debemos aprender a cómo demostrarle bien a los demás
la cantidad de respeto que se merecen.
Por ejemplo, en algunas partes del orbe no está bien visto eso de que los
niños estén de pie al lado de un adulto sentado, pues quedarían por encima de
él. Por eso estos se sientan en el suelo junto a él como señal de respeto.
Inclusive, también demuestran su respeto a los mayores evitando darles la
espalda.
Ciertamente, cada cultura tiene su forma particular de mostrar respeto a
los demás, mientras otras ni lo tienen o anda muy escaso. Pero en cualquier
caso, estos ejemplos nos recuerdan el siguiente mandamiento de la Ley mosaica:
“Ante canas debes levantarte -en señal de respeto-, y tienes que mostrar
consideración a la persona del envejecido”… Y profeso que incluso los gobernantes
deberían aplicar ese miramiento.
Empero, lamentablemente, lo que se ve, es que en muchos lugares se ha
perdido el respeto que antes había hacia la gente -grande o chica. De hecho, la
falta de respeto parecería que está a la orden del día.
Menciono
esto tan sólo por enterarme que la “Comisión para la Igualdad de Género de
África del Sur” se ha puesto a investigar si es verdad, que un suertudo
director de la red pública de televisión sur africana (SABC por su sigla) ganó
una joven esposa de regalo, noticia que ha sido comunicada el último día 20 a
la “Agencia Efe” por el portavoz de la mencionada institución.
“Esta
semana comenzamos una investigación y todavía no tenemos los resultados. Pero
anunciaremos estos en la primera oportunidad”, afirmó el vocero de la Comisión,
Javu Baloyi, quien resaltó no poder anticipar las acciones que serían adoptadas
por la institución en el caso de una condenación.
Sé que
más de un centenar dirán bajo un excelso protesto, que no tiene nada demás el
hecho de un cualquiera ser respetuoso
y aceptar tan distinguido regalo, y
los comprendo, pero les advierto que el escándalo en cuestión vino a luz el fin
de semana último, cuando los chismosos del periódico “The Sowetan” informaron
que el jefe de operaciones de la SABC, Hlaudi Motsoeneng, había recibido “una
vaca, un ternero y una esposa” de parte de un grupo de jefes tradicionales de
la etnia “Venda” durante una visita que el director realizó al norte del país.
Según lo
menciona el mismo periódico, los jefes tradicionales de aquella etnia habrían
dejado que el honorable director escogiese una de entre diez mujeres, las
cuales fueron alineadas -aparentemente con los pechos desnudos- delante de él
para que éstas fuesen evaluadas y escogidas.
Ante tan
dichoso paisaje -que no era lunar-, el dirigente de la SABC tendría escogido a
Vanesa Mutswari, una estudiante de Recursos Humanos de 22 años… No llegando a
especificarse cuál era el tamaño de los recursos anatómicos de Vanesa, ni cómo
ni por qué Hlaudi eligió la vaca y el ternero.
Sin
embargo, se sabe que el propio Motsoeneng ya estuvo enredado en otro polémico
caso en febrero último, cuando fue acusado por la Defensoría Pública de haber
aumentado “exageradamente” su sueldo y de haber mentido sobre su formación.
Por su
vez, aclaremos que la tradición “Venda” es conocida en África del Sur por su
rigidez y por la sumisión que las mujeres demuestran a los hombres… Ese tal
respeto que se ha perdido por ahí.
De hecho,
parece que el propio presidente del país, el polígamo Jacob Zuma, ya se
envolvió en una pelotera similar el último mes de diciembre, cuando afirmó que
se casaría con una mujer Venda si ya no tuviese cuatro esposas -lo que ya es un
exagero con las propias atribulaciones que eso conlleva-, porque, según Zuma,
las mujeres de esta etnia “llegan a dormir en el suelo para mostrar respeto” al
hombre que las domina.
Puede que
sea un despropósito pretender afirmar que lo ocurrido oscile entre la
infelicidad más dilacerante y la más completa de las bienaventuranzas, en
especial con respeto a la vaca y al ternero, pero es llegada la hora de todos
concordar que, a pesar de creativa, la Realidad continua insidiosa e insulsa
frente a los abracadabras materialistas que se exteriorizan por ahí… ¡Sublime!
(*) Si le parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog
con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ...
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