Ponerse a
platicar sobre los sentimientos personales en la horizontal es un asunto tan
amplio, que para algunas personas es difícil entender el motivo de uno tratar sin
ambigüedad ciertos temas del cotidiano. Puede que sean los mismos que
desconocen o se tapan los ojos, por no creen que el ápice del momento de la
relación íntima sea aquel en que existe el toque, el cuerpo y todo lo demás. Empero,
también están los otros, los que entienden que para alcanzar ese magnífico momento
a dos, debe existir el sexo que vive en su imaginario y el cual está formado
por diversas esencias. Óptimo, porque sin la imaginación, nadie llegaría a la
parte física de tan delicado asunto.
Por tanto,
parece ser importante hablar sobre el tema; porque es hablando que uno hace su
imaginación trabajar, que se crean ideas, se descubren deseos y curiosidades.
Mantener ese sentimiento en un ámbito restricto, es disminuir las chances de
placer. Tal vez sea por eso los hombres consiguen tener más satisfacción en la
horizontal de que las mujeres. Es que ellos hablan sobre el tema, y hasta
cuentan más de lo que hacen, mientras que las mujeres hablan poco o nada, mismo
que hagan mucho.
Explorar las
opciones existentes en sus emociones, es un multiplicador que aumentará las
chances de tener placer. Pero no piense que estoy hablando como un desmedido,
como suele acreditar mucha gente. Estoy hablando sobre entender de que el
asunto sexo es mucho más que pene, vagina y penetración. Y eso suele ocurrir,
porque el cuerpo humano es todo sensual, porque cada pedacito nuestro produce
sensaciones cuando tocado de la manera correcta, y creo que desperdiciar eso es
algo triste… Para no decir trágico.
Una relación
íntima en la que existe escasamente penetración, es sin duda una relación
incompleta. Evidente que eso es lo que uno aprende en la escuela -cuando
aprende-, y tal vez se deba a que allí sólo se habla de reproducción y no de placer;
mismo que el acto contenga esos dos momentos.
Reflexione,
pues para reproducir es bastante con encontrar una manera de unir óvulos y
espermatozoides. Pero para tener placer, mi amigo, es necesario encontrar dónde
está escondida esa llavecita mágica que liga diversas áreas del cerebro. Y ese pasa
a ser su gran desafío.
Hacer el
cerebro trabajar, es el primer paso para poder obtener una relación íntima mejor.
Es necesario imaginar lo que ira suceder para uno comenzar a preparar el cuerpo.
Claro que no necesita imaginar todo, pero ¿sabe de aquel frio que da en la
barriga antes del primer día en la escuela? Bueno, es más o menos igual, es lo
que uno necesita sentir para dejar su cuerpo alerta para lo que está por acontecer.
Existen
otras cosas que influencian mucho, como los ojos, por ejemplo. Es que uno mira
para la persona con quien pretende tener un momento íntimo y se le cae la baba.
Uno desea a aquella persona. Quiere tener la oportunidad de verla de una manera
íntima. Luces prendidas. Ropas en el piso. Por tanto, mirar al otro es tan
importante cuanto tocarlo. Pero, claro, esa es una de las mayores trabas que
existen: dejarse mirar y observar otra persona nos causa apremio, y evidente
que se pierde mucho con ello.
Además,
está la piel, que da una infinidad de oportunidades para dar y sentir placer. Es
que el cuerpo entero tiene terminaciones nerviosas y son ellas las que envían los
estímulos para el cerebro y activan las áreas ligadas al placer. Por
consecuencia, si tiene esa materia gris entre oreja y oreja, toque, sea tocada
o tocado, sienta intensidades diferentes, temperaturas diferentes, texturas
diferentes. Tenga en cuenta que salir de la rutina es mucho más simple de lo
que parece ser.
Así pues,
con toda esa preparación preliminar, puede ser que usted alcance el éxtasis
antes mismo de llegar el momento de la penetración. El cuerpo tiene mucho más a
ofrecer de que ese tipo de sexo limitador que nos venden en los tiempos de
escuela.
En todo
caso, ni llegué a mencionar otras partes específicas o le di ideas objetivas;
pero recuerde que la imaginación no tiene límites y que cada persona puede descubrir
sola lo que más la excita.
Cuando al
fin entienda que el acto va mucho más allá de la introducción carnal, usted pasará
a comprender porque es necesario hablar de tantos asuntos correlatos. Sólo siente
placer quien es libre. Sólo se siente a gusto para dar placer, quien se siente
seguro en hacerlo bien. Y esa debe ser su búsqueda, que va más allá del amor
propio, pues consiste en retirar las amarras que la sociedad coloca en las personas,
es uno salir del cuadradito que le fue designado y buscar algo que lo emocione
de verdad.
El acto
íntimo es descubrimiento, es zambullirse en lo desconocido. Pasar la vida
apenas repitiendo un acto de reproducción, es ofrecer apenas lo mínimo a uno mismo.
Y creo que uno merece más, mucho más... Merece sentir placer, utilizando todos los
sentidos... ¡Diviértase!
(*) Por si
está dispuesto, pase por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”. Allí lo aguardan algunas imágenes
instantáneas del cotidiano. Además, mis libros están en www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante
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