No sé lo
que el justo lector podrá responder en el caso de su mujer preguntar si le
gusta su nuevo corte de pelo y usted lo encuentra horrible, o qué dirá cuando ella
le pregunta si le parece que ha subido de peso, y en realidad usted ve que los
rollos de su barriga se asemejan a ruedas de camión…
Sé que
existen controversias cuanto al tipo de respuestas; pero parece innegable que
para uno no crear conflictos domésticos sin necesidad y no tener que aguantar
después una pelotera y la rabia verbal de la esposa, ante esos caso se recurra
a las “faltas a la verdad” que son usadas para proteger los sentimientos de
alguien.
Así pues,
de acuerdo con lo que aseguran los expertos de la “Universidad de Oxford”, eso
no significaría cometer pecado, por no contener dichas palabras más que réplicas
beneficiosas para reforzar vínculos sociales.
Estos
mismos científicos aseveran que si uno es del tipo de persona que prefiere “no
ser totalmente sincera” ante tales consultas con tal de no hacer sentir mal a
su prójimo, en realidad uno va en buen camino para mejorar sus relaciones
personales… Y evitar quizás tener que oír un monólogo de sermones
desnecesarios.
Por
consiguiente, Robin Dunbar, un psicólogo evolucionista de la “Universidad de
Oxford”, defendió esta tesis en la publicación “Efectos del engaño en las redes
sociales”, que apareció en julio último en el medio especializado “Proceedings of the Royal Society B”.
Allí, Dunbar
y su equipo de piadosos investigadores, señalaron que mentir por las “razones
correctas” sirve para fortalecer los vínculos sociales, mientras que hacerlo
para encubrir un acto malo o salirse con la suya, podría dejar a uno aislado de
su entorno, especialmente debido a la falta de confianza que eso genera.
“Las
mentiras piadosas pueden ser beneficiosas para el flujo de las interacciones
sociales y facilita armar una red más grande y en la que se esté más
integrado”, alcanzó a explicar Dunbar en un extracto de su estudio que fue publicado
en el medio científico “Livescience.com”.
Para
alcanzar tales dogmas, el psicólogo y su equipo crearon un complejo modelo que les
ayudó a reparar cómo quienes decían mentiras antisociales eran progresivamente
aislados de su entorno, mientras sucedía lo contrario con aquellos que decían
las consideradas prosociales.
Así pues,
si uno se guía por estos resultados, sería del mismo paño decir que una “mentirilla”
en Facebook equivaldría a decirla en un almuerzo con los amigos, ya que por
ende, podría mejorar las relaciones sociales.
Sin
embargo, consultado al respecto, el psicólogo californiano Larry Rosen, dijo
que una de las maneras más comunes de mentir “online” es a través de los “Me
gusta” de Facebook, ya que permitirían mostrar una “empatía virtual” a las
fotografías que sube un familiar o un amigo, pese a que lo que se muestra no
sea de total agrado estético… O le parezca una patada en donde duele bastante.
De igual
modo, Rosen destacó también otra forma de mentir en las redes… “Creo que la
mayoría de las personas mienten (…) posteando una foto de sus vacaciones, en un
lugar encantador, pero no te dicen que esas vacaciones fueron una sola miserable
noche en un hotel y que, cuando tomaron la foto, estaban cansados y de mal
humor”.
En todo
caso, el hecho mencionado aquí está al alcance de cualquier bípede pensante
medianamente interesado en almanaques lo-sé-todo y enciclopedias casi-todo,
puesto que muchos de los mitos antropogénicos, por regla general, incluyen los
creyentes de las diferentes religiones, visto que éstos se sirven de las vías
orgánicas de la iglesia de la que forman parte, para recibir e incorporar esa y
otras informaciones de igual o similar importancia… ¡Una eficacia taumatúrgica!
(*) Por si está dispuesto, pase por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”. Allí lo aguardan algunas imágenes
instantáneas del cotidiano. Además, mis libros están en www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante
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