No sé,
pero de inmediato este asunto me hace recordar el viejo dicho: “éste tipo es un
boca grande”. No que esa sentencia busque determinar el tamaño real y físico de
la cavidad bucal del susodicho, sino más bien se menciona para indicar que el
sujeto es un “barriga fría” -otro adagio más viejo que la humedad-, porque no
sabe guardar secretos y claves sobre determinados asuntos de carácter personal propios
y de terceros.
Ahora
bien, como el asunto es otro, se me ocurre querer entender mejor el tamaño
físico de las mandíbulas de un ser humano común y corriente, por tanto localicé
dentro de los amansaburros enciclopédicos, que las mandíbulas que fueron encontradas en diferentes
regiones del mundo presentan considerables diferencias morfológicas, lo que ha
provocado dudas sobre las alteraciones y las características morfológicas de
las mandíbulas humanas de ciertos bípedes pensantes.
Quizás eso se deba a la pluralidad racial y la consecuente mezcla de la
población promoviendo así cambios morfológicos. Por su vez, descubrí que una
investigación analizó y comparó las características morfológicas de 100
mandíbulas humanas de sudamericanos con las dimensiones de las mandíbulas de
individuos australianos, asiáticos, europeos y africanos, usando 13 dimensiones
mandibulares definidas por Humphrey en 1999. Hubo diferencias significativas en
las dimensiones analizadas, reflejando la presencia de variaciones anatómicas
en la morfología entre las mandíbulas de las cinco diferentes poblaciones. Las
mandíbulas de europeos presentan que la rama mandibular es más estrecha que la
de los sudamericanos, mientras que los asiáticos presentan mandíbulas con
dimensiones mayores, no obstante la altura de la sínfisis mandibular sea menor.
Por tanto, varios aspectos pueden determinar las diferencias morfológicas
resueltas, como las adaptaciones del sistema estomatognático de origen, la
plasticidad ósea promovida por la consistencia de la dieta o causada por la
mezcla racial… Otro punto que me recuerda la reiterada actitud del futbolista
Luis Suárez.
Así que, desde que los primeros fósiles humanos fueron encontrados,
hasta los más recientes descubrimientos, considerables variaciones del tamaño y
morfología de las mandíbulas fueron evidenciadas. Estos aspectos han despertado
grande interés científico -y mundano, desde que el nuevo caso de Luis Suárez- en
la tentativa no sólo de clarificar el origen del hombre moderno, sino también,
analizar las diferencias morfológicas existentes entre las mandíbulas de
diferentes poblaciones, buscando comprender mejor que acontecimientos son
responsables por estas variaciones morfológicas. La morfometría ha sido un
medio rápido y eficiente para evaluación de las características morfológicas de
la mandíbula, como la descripción de aspectos relativos a la raza, género,
edad, factores genéticos, hábitos alimenticios, variaciones de tiempo y
regionales, que pueden modificar la forma y el tamaño de las mandíbulas, según
lo apunta Humphrey en 1999; Kaifu en 1997; y Liebermaneía en 2004.
Lo que tenemos, es que los tamaños medios de las 13 dimensiones de la
mandíbula de sudamericanos, australianos, chinos, africanos de Gabon y Nubian y
europeos (Spitalfields y Poundbury) demostraron que los sudamericanos poseen la
menor altura del cuerpo (23,98 mm) y mayor longitud de la mandíbula (112,44
mm).
Evidente que los factores responsables por las modificaciones
morfológicas no están totalmente elucidados, mismo que estudios comparativos
demuestren que las diferencias en la forma y el tamaño de las mandíbulas de
seres humanos son determinadas básicamente por factores ambientales y por la influencia
genética, y que estos cambios morfológicos son resultados de diferencias en el
estándar y el periodo del crecimiento más allá del grado y del tipo de
remodelación ósea, lo que de por sí no justifica la mordida dada por Suárez en Chiellini y quizás sí la peculiaridad de
un joven indiano de 17 años,
quien llegó a sorprender a los funcionarios del “Departamento de Odontología del
Hospital J.J.”, en Mumbai, la capital del país.
El caso
es que Ashik Gavai dio entrada en el mencionado nosocomio con una inflamación del
lado derecho de la mandíbula, además de quejarse de sentir fuertes dolores en
la boca. Pero lo más abismal de todo, es que después de ser operado durante siete
horas, el muchacho tuvo nada menos que 232 dientes extras extraídos de su boca.
Sunanda
Dhiware, la jefe del departamento dentario, afirmó a la “BBC” que Ashik sufre
de una enfermedad rarísima que causa un tipo de tumor benigno conocido como “odontoma”
-popularmente conocida como “boca de caimán”-. Caso ello ocurra en un viviente,
la encía pasa a formar diversos dientes en la región.
La
abismada dentista explico: “Cuando le abrimos la encía, dientes pequeños muy parecidos
con perlas comenzaron a salir, uno a uno… Inicialmente estábamos colectándolos,
pues estos eran realmente como pequeñas perlas blancas. Pero luego comenzamos a
cansarnos... Contamos al todo 232 dientes”.
De acuerdo
con esta especialista, registros médicos dan cuenta de que un máximo de 37 dientes
ya fueron extraídos de un paciente por cuenta de un tumor similar. Por su vez,
el padre de Ashik, Suresh Gavai, afirmó que su hijo pasó a reclamar de dolor
hacía sólo un mes atrás, por lo que dejó el villorrio de Buldhana y fue hasta
Mumbai en busca de un diagnóstico… Bueno, por lo menos este caimán no tendrá
que ir de Mumbai a Barranquilla... ¡Habrase visto!
(*) Si le
parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes
instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ...
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