Al gentío
le gusta decir que las elecciones tienen mucho en común con un partido de
fútbol. No es de dudar, porque aquí en Latinoamérica parece que todo lo que
ocurre tiene mucho en común con un partido de fútbol. En todo caso, pretendiendo
evaluar la nueva jornada electoral que se aproxima, algunos “expertos” están aportando
conceptos que, muy al estilo de lo que sucede en el principal deporte de masas,
suelen estar basados en falacias y mitos. Por tanto, lo invito a que repare en
algunos de los más habituales que ocurren, y ciertamente sucederán en la recta
final electoral.
1) “En
esta campaña no hay propuestas”. Esta frase ha sido habitual en casi todas las
campañas de las que uno ha sido testigo, pero en pocas como la presente ha sido
menos real. Si algo abundada en ésta, son propuestas de todo tipo, pelo y
color, desde la lanzada prometiendo reducir el Ejército y destinar esos
recursos a la educación, hasta el planteo que propone crear una nueva guardia
nacional militarizada para reducir la inseguridad. Evidente que los candidatos
no son bobos, ya que se tratan de propuestas bien específicas en los temas que
generan mayor preocupación ciudadana.
2) “El
bolsillo es lo más importante a la hora de votar”. Otra frase trillada desde
tiempos inmemoriales, pero que hoy recibe un duro desmentido. Si bien la
economía nacional da síntomas de estar estancada en una meseta preocupante, la
situación de los bolsillos de los ciudadanos, en general, hace mucho que no era
tan positiva. Sin embargo, lo que vemos, es que las encuestas están mostrando
que el oficialismo ha venido perdiendo terreno en las preferencias populares, y
que la oposición unida no solo la supera nominalmente, sino que ésta tiene
buena chance de derrotarla en octubre. Al menos, mucha más chance de la que
nadie le daba hace uno o dos años.
3) “La división
interna oficialista no despierta demasiado interés”. Incluso la señora presidente
ha estado apoyando esta visión afirmando que “será como bailar con la hermana”.
Lejos de eso, es mucho lo que parece jugarse en la próxima elección. O al menos
así lo hace sentir la masiva apelación al voto de algunos sectores,
especialmente aquellos vinculados ex gobernador minero, con el argumento de que
lo que se decida en octubre será determinante para el equilibrio de fuerzas
entre sectores. Un equilibrio que ha sido muy conflictivo estos años, y que a
su vez promete ser vital para saber qué tipo de gestión tendría un cuarto
gobierno petista, si es que ganan.
4) “Al
pueblerino le encanta votar”. Este es otro clásico de las previas electorales
que parece bastante devaluado. Según predicen los encuestadores, la
participación en la próxima elección será la más baja desde su instauración, donde
se presiente que rondará entre un 60 y 70%... Lo que es pésimo para los
resultados finales.
5) “La
política no genera interés en la gente”. Esto es más complicado, porque afirmar
que esa frase no es cierta, parece contradecir el punto anterior. Pero no es
tan así, ya que una cosa es la política en general, y otra es la política
interna partidaria. En una sociedad donde los vínculos de pertenencia con los
partidos parecen ir perdiendo furor con cada generación, no es raro que menos
gente se sienta tentada a participar en las definiciones internas de los mismos.
Sin embargo, hay señales que muestran que “la gente” sí tiene interés por los
temas políticos en general. Basta ver las listas de noticias más leídas en las
versiones web de los diarios, o el rating de los informativos de TV (mayormente
dominados por noticias políticas) para notar que el interés ciudadano por la
cosa pública todavía está vivo. Si a eso sumamos la orfandad de propuestas
periodísticas y hasta humorísticas políticas, abundantes hace unos años en la
TV, que tanta gente siga interesada resulta meritorio.
De hecho,
cada extranjero que llega al país en estas fechas, expresa su sorpresa por el
grado de participación política que se ve por las calles, algo inimaginable en
Europa o EE.UU. Visto por otro ángulo, la realidad es que todas las teorías que
he expuesto no dejan de ser puras especulaciones de mi parte, ya que quien
tiene la autoridad para decir mañana cuáles son verdad y cuáles son mentira,
será el propio ciudadano que se encontrará a solas con su conciencia y con su
voto en el cuarto oscuro… ¡Menos mal! Pues por lo visto, la bandera del ganador
de la contienda de octubre no tendrá el mismo color de aquel submarino ruso que
capitaneaba Marko Ramius,
interpretado en el cine por Sean
Connery… ¿Recuerda el nombre?
(*) Si le
parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes
instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ...
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